
Repasando mi timeline de Twitter, donde abundan los fotógrafos, veo contínuamente a muchos que llevan su carísima reflex digital en la mochila, pero que suben fotos con el móvil. Así, parece que tenemos la cámara del teléfono para las capturas instantáneas, y la cámara “buena” para las fotos que vayamos a conservar.
Por otro lado, en Flickr, un servicio que en principio no se encuentra demasiado unido al mundo móvil, la cámara más utilizada es el vetusto iPhone 3G, hasta que dentro de poco le sustituya su versión más reciente.
La democratización de la Red nos ha llevado a compartir, a veces de manera excesiva, todo lo que ocurre en nuestro día a día. ¿Calidad o inmediatez? ¿Por qué tenemos que elegir?
Cuando hablamos de la integración de los teléfonos móviles y las cámaras compactas, normalmente vienen a nuestra mente móviles aparatosos con grandes objetivos, como ocurre en cierta medida con el Altek Leo 3.5G de la parte superior, pero esta fusión ocurre a menudo de maneras más sutiles, o al menos más originales.




