
Puede ser que alguno de vosotros haya oído alguna vez que los objetivos de cualquier cámara fotográfica tienen un punto dulce o sweet spot. Este término se refiere a las focales y aperturas de diafragma en las que el objetivo trabaja mejor. En el punto dulce de un objetivo, se mejora la nitidez de la imagen y las aberraciones cromáticas (en el caso de que las haya) se reducen.
Así que os invitamos a que averigüéis cuál es el punto dulce de vuestro objetivo. De esta manera sabremos cómo exprimir al máximo su capacidad siempre y cuando nos sea posible.
Por regla general, los objetivos ofrecen sus peores resultados en ambos extremos de funcionamiento: en las focales más cortas y más largas y en los diafragmas más abiertos y más cerrados. Es por ello que obtendremos lo mejor de ellos trabajando en el camino intermedio de focal y apertura. Algunos fotógrafos afirman que este punto dulce se encuentra a dos pasos superiores a la apertura máxima.






