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La fotografía en el cine: ‘Déjame salir’
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La fotografía en el cine: ‘Déjame salir’

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Lo bueno que tiene el verano es que en los cines al aire libre puedes ver las películas que te has perdido durante el año. He podido ver 'Déjame salir', la película de terror del año. Y la fotografía tiene mucho que ver en la historia.

La historia es de sobra conocida. Un viaje a casa de los futuros suegros que termina mal. Es Adivina quién viene esta noche en clave de terror. Un chico afroamericano va a pasar el fin de semana a casa de los blancos padres de su novia. Desde el principio todo es muy extraño. Hasta que el terror se manifiesta en su máxima expresión. Llega a ese punto en el que no puedes dar marcha atrás a pesar de darte cuenta de tu crudo final. Toda una metáfora sobre el racismo. Es una película pero, como muchas veces ocurre, cuenta una terrible verdad.

Es uno de los éxitos de la temporada. Con un coste de apenas 5 millones de dólares ha recaudado más de 200 millones. El director, el debutante Jordan Peele, es también el guionista de una historia que se recordará durante mucho tiempo. Creo que todos los espectadores entenderemos mucho mejor que se siente cuando un grupo de personas considera que tú por ser distinto eres inferior.

El protagonista es fotógrafo. Un fotógrafo de éxito, un fotógrafo de calle. De blanco y negro. Tiene toda su casa decorada con grandes ampliaciones de sus imágenes. He buscado por la red quién es el autor de las mismas. En los títulos de crédito aparece un tal Boogie. Y resulta que es un fotógrafo serbio afincado en Nueva York que trabaja para Puma, Nike, HBO... y encima tiene potentes trabajos personales que te dejan con la boca abierta.

Y esta forma de mirar es la que atrae a los malos de la película. Esa forma única de ver la ciudad que nunca duerme. Hay que ver la película para entenderlo. No estoy escribiendo esto para destripar la historia, faltaría más. Eso sí, el blanco y negro está siempre presente. ¿Quizás para hablar de una forma indirecta del racismo?

La dirección de fotografía en 'Déjame salir'

El director de fotografía de la opera prima de Jordan Peele es Toby Oliver, un australiano afincado en Los Angeles con una importante carrera dentro del mundo de la televisión y la cinematografía de su país, donde ha sido reconocido con varios premios como por ejemplo con Everynight...everynight (1994)

El terror es difícil de rodar. Y siempre se cae en los tópicos de la noche, los primeros planos angustiados, y las apariciones súbitas. En este caso ocurre lo mismo. Pero lo que más inquieta en 'Déjame salir es que muchas veces pasas miedo a plena luz del día. La ambientación y la luz también es inquietante.

Dejame Salir I Momento clave

Pero donde esté un primer plano de alguien realmente asustado, la luz tenue de una casa en la penumbra y una sombra que surge de la noche oscura que se quite todo lo demás. En esta película no se descubre la rueda de los ambientes terroríficos, pero la fotografía te sumergirá en una historia que te hará saltar. La verdad que en este sentido queda bastante lejos de Nosferatu (1922) o la fotografía de Los otros (2001) de nuestro genial Aguirresarobe.

La fotografía en 'Déjame salir'

En la película el protagonista tiene dos tipos de cámara, una Canon y el sempiterno móvil de la sociedad actual. Y lo que más me gusta es que por primera vez el fotógrafo no cae especialmente mal. En esta ocasión solo tiene un fuerte trauma infantil. Pero no es un ser desagradable y estaría encantado de tomarme una copa de buen vino con él.

La cámara es una sencilla y antigua Canon EOS 7D. Y el objetivo es un Canon que no llegué a reconocer, aunque me sorprende gratamente que no sea uno de la serie L. Y se ve que algo de fotografía sabía el actor pues utiliza la cámara como lo haría un profesional.

Dejame Salir Iii El galerista ciego

Eso sí, me cuesta creer que en una de las escenas donde actúa como un voyeur el zoom tenga tantísimo alcance para ver con detalle la mirada perdida de la extraña asistenta de la familia. Licencias que siempre veremos en las películas de fotógrafos... Eso sí, parece que está claro que Canon es uno de los inversores de la película. Su marca está siempre presente en todos y cada uno de los planos en los que aparece la cámara. Como en la conversación que mantiene el protagonista sobre el galerista ciego que admira su potente trabajo.

El móvil, que el autor utiliza con frecuencia, y que permite profundizar en la trama es un Windows Phone. Gracias a él se comunica con el exterior y le sirve para darse cuenta de muchas cosas con la entrometida ayuda del pequeño flash. No me quiero ni imaginar que hubiera pasado si aparece un flash de estudio en la trama...

Que sea fotógrafo es solo una anécdota, pero que lo sea le convierte en el elegido. Tendréis que ver la película para descubrir el porqué. Eso sí, siempre acompañados de unas palomitas y de alguien con quien asustarse.

En Xataka Foto| ¿Por qué los fotógrafos salen tan mal en el cine?

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