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Los grandes premios y las grandes tragedias, una vez más de la mano

Los grandes premios y las grandes tragedias, una vez más de la mano
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Entre estas dos imágenes han pasado 17 años, un premio Pulitzer, un suicidio, y un debate inacabable sobre la ética del fotoperiodismo. La polémica sobre hasta qué punto es ético utilizar la tragedia para ganar premios y reconocimiento viene de antiguo, y vuestra opinión no deja mucho lugar a dudas.

La imagen inferior es la ganadora de este año a la mejor fotografía de prensa internacional en los Swedish Picture of the Year Awards. El fotógrafo es Paul Hansen, seis veces Fotógrafo del Año en Suecia, y reconocido fotoperiodista.

La fotografía es durísima, y presenta (en el contexto del terremoto de Haití del pasado año), a Fabienne Cherisma, una chica de 15 años que acaba de morir a manos de la policía. Su cadaver aún se aferra a las sillas de madera y los marcos de foto que le costaron su vida.

La composición, con dos personas que pasan indiferentes con cajas sobre su cabeza (no sabemos si sus propios bienes, o fruto del saqueo) es simplemente perfecta. El conjunto, además enfatiza un punto menos conocido tras la catástrofe natural: los saqueos y la represión policial.

Contrafoto de Nathan Weber

Viendo la contrafoto que hizo el también reportero Nathan Weber, observamos a la legión de fotógrafos que estaba sacando su versión del momento. No penséis, de todas formas, que Nathan ha pretendido criticarles, ya que en su página web podéis ver no sólo su versión de la instantánea, sino un vídeo que deja con el corazón en un puño.

Tirando del hilo, leemos que en la escena estuvieron presentes al menos quince fotógrafos, que publicaron muchísimas variaciones, desde todos los ángulos, y en distintos momentos. La discusión es una vez más la misma de siempre: ¿Se aprovecharon de la trágica muerte para su trabajo? ¿Son especialmente meritorias estas imágenes para los concursos?

Si tengo que responder, defiendo sin ninguna reserva el trabajo de los fotógrafos: su labor es ofrecer la mejor captura posible de la realidad de cada momento, y en ese momento, en Haiti, esa era la fotografía a tomar. No hay problemas éticos ni dudas morales: hay profesionalidad y voluntad de informar. De hecho, su trabajo podría ser vital para localizar al policía que realizó el disparo, y para valorar la actuación del cuerpo de policía haitiano.

Con respecto a los premios y los concursos, ahí sí tengo que discrepar con los criterios: si lo que se premia es un trabajo bien hecho y meritorio, cualquier situación es buena, e incluso me gustaría que se valorase positivamente la capacidad de los fotógrafos de conseguir resultados igualmente buenos sin que haga falta un desastre natural de por medio. Si no, le estamos dejando una puerta abierta al morbo.

Sin despreciar en absoluto el trabajo de los corresponsales de guerra o de catástrofes, si tengo que valorar qué a un gran reportero, me quedaría sin ninguna duda con aquel que consiga emocionarme de igual manera en cualquier punto del globo.

Fotografías | Kevin Carter | Paul Hansen | Nathan Weber
Más información | Prison Photography (serie de 15 artículos) | Reseña sobre el premio

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