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Selfies, Oscars y derechos

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En eldiario.es planteaban una interesante cuestión a modo de hipótesis, al margen de todas las parodias que inundaron la red estos días, sobre el "selfie" que publicaba el otro día en su cuenta de Twitter, la conductora de la gala de los premios Oscar, Ellen Degeneres.

La cuestión, puro ejercicio intelectual puesto que no va haber demandas de ningún tipo, era si al publicar esa foto, Hellen Degeneres (foto que no realizaba ella sino Bradley Cooper), había infringido los derechos de autor de su compañero Bradley Cooper que es quien realizaba la fotografía.

La persona que hace la foto es la autora y, por tanto, la propietaria del copyright. Y, si volvemos a mirar la imágen que encabeza este texto, veremos que la mano que sujeta la cámara que hizo la foto del millón no es la suya sino la del sonriente Bradley Cooper. Él es el propietario de la foto y, por tanto, de su copyright. Y no sabemos si firmó un contrato de cesión de derechos en favor de Ellen Degeneres, pero es probable que no: fíjense cómo se resiste ella a darle el móvil y cómo lo pierde al final. - Eldiario.es -

Según comentan algunos, podría tratarse de una estrategia comercial de Samsung. Nunca lo sabremos, seguro. Lo que sí que nos plantea es que estas tácticas virales, tan extendidas, puede que no vengan reguladas como el mundo editorial desea en materia de propiedad intelectual. Ocurre, por ejemplo, que Asociated Press, suministrador de las fotografías de la gala en cuestión para uso editorial tampoco lo tiene muy claro.

Si ahora preguntamos cuál es la foto más vista de los Oscars de este año y la que quedará para la posteridad seguro que todos levantaréis la mano diciendo que fue ésta. Una imagen con 3,3 Millones de retuits. Aunque en el artículo se habla de "infracción masiva del copyright" la responsabilidad del acto no recae en esos 3,3 Millones de retuits sino en quien "supuestamente" habría subido la fotografía sin ser la autora de la misma.

La cuestión, como bien se aclara un poco después en eldiario.es, es que cuando se utiliza la funcionalidad de Twitter para emebeber un contenido o retuitearlo, quien redistribuye el contenido no es el usuario o el medio: es Twitter. Otra cuestión diferente es descargar la imagen y volver a utilizar alterándola o no, sin citar la fuente o no. Y esto ocurre en muchas plataformas sociales. Parten del supuesto de que quien sube la fotografía es el propietario de los derechos de autor de la misma. Y tengas la licencia que tengas al estar en Facebook, Twitter, Flickr u otra plataforma, estás aceptando que se pueda redistribuir sin solicitarte permiso pero usando la herramienta de código embebido. En el caso que nos ocupa, en teoría, aun cuando el teléfono es de Ellen, la autora de la fotografía no es ella.

Pero vayamos a un caso, más sencillo pero no menos paradójico, o incluso absurdo como es el siguiente: Me voy de vacaciones con la familia y, en un determinado momento, le pido a un turista que pasaba por allí que con mi cámara haga una fotografía a mí y a mi familia juntos. Luego esa fotografía la subiré a mi red social pero ... ¿soy yo el autor?

En fin, solamente reflexiones, de situaciones que de llevarse a los tribunales darían más de un quebradero de cabeza a los abogados y entendidos del tema.

Vía | ElDiario.es

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