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Vanguard VEO 2, análisis: un trípode ligero de verdad para fotógrafos viajeros cansados de cargar con peso
Análisis y pruebas

Vanguard VEO 2, análisis: un trípode ligero de verdad para fotógrafos viajeros cansados de cargar con peso

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Pocas cosas hay tan útiles para un fotógrafo como un trípode. Da igual la cámara que tengamos, el objetivo estabilizado que lleve, el peso... Todas nuestras fotografías mejorarán si sujetamos bien la cámara. Pero no deja de ser una carga más, literalmente. Vanguard, con su nueva serie VEO 2, quiere conseguir que sea nuestro compañero inseparable.

Vanguard es una empresa china creada en 1986. Actualmente tiene fama mundial y oficinas por todo el mundo (Estados Unidos, Luxemburgo, Reino Unido, España, Alemania y Japón). Personalmente nunca había probado ninguno de sus trípodes, por lo que tenía muchas ganas de trabajar durante unas semanas con uno de ellos.

Siempre he sido de trípode pesado ande o no ande. Creo que es la fórmula perfecta para evitar cualquier problema de vibración. Siempre he sido fiel a una marca italiana y tenía reticencias con modelos ligeros por malas experiencias en el pasado. El trípode con el que hemos convivido es el Vanguard VEO 2 265CB. De fibra de carbono, cuatro secciones en las patas y una rótula de bola con control de fricción.

Si nos metemos en su página web, veremos que hay hasta diez modelos distintos de esta serie. Hay que estar muy atentos para encontrar realmente el modelo que necesitamos. Por ejemplo, el que tengo entre mis manos soporta hasta 8 Kg y pesa 1,35 Kg por ser de fibra de carbono. El VEO 2 265AB es prácticamente idéntico y solo se diferencia en el peso. El aluminio hace que pese 300 gr más. Y en largas caminatas se nota la diferencia, os lo aseguro.

Características del trípode Vanguard VEO 2 265CB

La descripción más fidedigna sería la siguiente: Trípode de fibra de carbono de 1,35 Kg de peso, capaz de soportar hasta 8 Kg de carga. Plegado ocupa 415 mm y llega hasta los 1500 mm con la barra central extendida. Estas son sus señas de identidad. Y de entrada convencen y puede que hasta enamoren a alguien acostumbrado a trípodes más pesados, como el Manfrotto 190 que sobrepasa los 3 Kg fácilmente.

Tripode V

Es muy llamativa la forma de guardarlo. La columna central puede darse totalmente la vuelta para que la rótula quede en la parte inferior más protegida y quede más compacto el conjunto. Es un sistema de rotación rápida que puede ser muy cómodo, pero que no hace falta utilizar hasta que terminemos la jornada de trabajo. Cuando metamos todo en el coche, volteamos la columna y listo para que ocupe el menor espacio posible.

Las patas se pueden abrir en tres ángulos distintos (20°, 45°, 80°). Tienen en total cuatro secciones que se pueden extender gracias a los sistemas de bloqueo mediante giro o torsión, como les gusta decir en las instrucciones. Es un sistema que compite con las clásicas llaves de otras marcas. De nuevo aquí depende de las costumbres de cada uno. En este caso concreto me ha sorprendido la firmeza del agarre, pero en algunas ocasiones he tenido que fijarme detenidamente para saber qué es lo que estaba haciendo en ese momento.

Los pies del trípode son de goma, en ángulo. Al principio no inspiran mucha confianza, y echas de menos las clásicas gomas de forma piramidal de modelos más antiguos. Si quieres los pies en punta metálica, es un accesorio que nos toca comprar aparte. Algo que puede ser útil en ciertos terrenos para conseguir mayor estabilidad.

Tripode I

En este caso el trípode viene con una rótula de bola capaz de soportar hasta 8 Kg de peso. En ningún caso he llegado a esos límites, pero puedo asegurar que ha aguantado una réflex con motor y un 24-70 mm sin problema alguno. Tiene tres mandos independientes. Uno dedicado al bloqueo, otro al paneo y el último es un práctico control de la fricción para evitar situaciones peligrosas, como colocar una cámara y soltarla sin tener los otros dos bloqueados. Puede que sea más lento y cueste acostumbrarse pero es tremendamente segura. Es muy pequeña para todo lo que soporta.

Después de usar el trípode Vanguard VEO 2

Yo siempre viajo con trípode. Siempre va en el maletero del coche y siempre va conmigo cuando subo a la montaña o a cualquier pueblo. Sobre todo cuando quiero hacer paisaje. No es algo que me plantee llevar o no. Es un elemento más de mi equipo. Por lo tanto es algo muy importante para mi fotografía.

Por eso tenía ganas de probar un nuevo modelo, para ver cómo ha cambiado algo tan básico como un soporte de tres patas. Lo primero que me ha llamado la atención es la buena relación entre el peso y la estabilidad. En este caso, y como podéis ver en las fotografías, a pesar de usar tiempos largos de obturación, situaciones de viento y demás, la cámara no se ha movido. Es verdad que en la mayoría de los casos ha sido una réflex de 35 mm, pero el resultado ha sido excepcional.

Lo que no me ha gustado ha sido el tamaño de la zapata, de sistema Arca Swiss. No me inspira tanta seguridad como el sistema de Manfrotto. Cuesta colocarlo a ciegas. Y siempre he estado comprobando que todo está firme. Es verdad que es el sistema más estándar del mercado pero no le veo ventajas.

Tripode Iii

Tampoco me he sentido cómodo con una rótula de bola. Siempre he preferido las rótulas de tres ejes, con sus grandes mangos de control. Es más cómodo para colocar la cámara en vertical y si quieres nivelar perfectamente el equipo es la mejor opción del mercado. Pero esta rótula de bola es ligera, pequeña y manejable. Y sobre todo perfecta para viajar... Como todo en la vida hay que elegir. En este caso comodidad o seguridad.

Tripode Viii

Algo que me ha faltado es el nivel de tres ejes que tienen otras rótulas del mercado. La rótula VEO 2 BH-50 solo tiene un nivel horizontal. Es suficiente para fotografía de paisaje, pero se queda corto para fotografía de arquitectura. Es cuestión de acostumbrarse a utilizar los niveles electrónicos de las cámaras...

Conclusión

Es un trípode perfecto para viajar, muy cómodo de llevar en la bolsa que viene en el kit o directamente del caucho de una de las patas para evitar que se nos queden las manos frías. Algunas veces se me olvidaba que lo llevaba. Y mis acompañantes habituales no se quejaban ni una sola vez si les pedía un momento que lo sujetaran. Y es que su escaso peso es una de sus grandes ventajas.

Tripode Xi

Igual no trasmite la confianza de trípodes más robustos pero con una cámara ligera o una réflex con objetivos fijos cumple muy bien su cometido. A pesar de su escaso peso trasmite seguridad por los materiales utilizados. Su altura es más que suficiente para alguien de 1,80, pues en fotografía de viaje no es necesario puntos de vista más altos.

Tripode X

Es una buena compra para los que tienen un equipo ligero, como ya he indicado. Por ejemplo lo he utilizado mucho con una Fuji X100 e incluso con una Sony RX0. Y en el campo me ha dado muy buen resultado con la réflex. Por supuesto que se le puede pedir más, como buenos niveles en los tres planos o una rótula de tres ejes o que la barra central se pueda poner horizontal para ciertos trabajos... El trípode Vanguard VEO 2 es una opción perfecta para los fotógrafos hartos del peso.

8.0

Diseño:8,0
Calidad:8,0
Manejabilidad:8,0

A favor

  • Relación peso/estabilidad.
  • Tamaño para el transporte.
  • Facilidad de uso.

En contra

  • Ausencia de niveles.
  • Pies de punta metálica accesorios.
  • Zapata de rótula pequeña.

El equipo ha sido cedido para el análisis por parte de Vanguard. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

En Xataka Foto| Consejos prácticos para aprender a utilizar el trípode de forma correcta

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