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Videoanálisis Olympus E-P3: la velocidad viene en envases pequeños

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En Xataka Foto hemos probado la Olympus E-P3, el buque insignia de la gama Pen, de Olympus, y os ofrecemos los resultados en el videoanálisis que tenéis en cabecera. El kit analizado es el básico, con objetivo de 14-42mm, y sin visor electrónico opcional, aunque durante la prueba hemos podido usar el visor externo VF-2, que la complementa perfectamente.

La cámara destaca por la cantidad y calidad de los controles manuales, personalizables en muchos casos, y por las posibilidades que la pantalla táctil nos da para el enfoque. En este sentido, Olympus ha sido muy conservadora, y no ha utilizado las capacidades táctiles más allá del sistema de enfoque y la revisión de fotos.

Destacamos también el nivel de personalización en todos y cada uno de los aspectos de la cámara: desde los mencionados botones programables hasta la cantidad de información en pantalla, pasando por los detalles más sutiles como los filtros artísticos o la dirección de giro de los diales. Esto hace la cámara muy potente, pero también le da una curva de aprendizaje bastante larga.

También es remarcable la velocidad de enfoque que ofrece la última hornada del fabricante, y especialmente este modelo. El que fue el talón de Aquiles de la primera tanda de cámaras Micro 4/3 ha ido atenuándose, y a día de hoy podemos decir que el autofocus, tanto en foto fija como en vídeo, supera las necesidades de la mayoría de aficionados.

Olympus E-P3

En comparación con las cámaras de Panasonic, su principal competidora, echamos en falta alguna Olympus con visor electrónico integrado, aunque este hecho se ve cubierto por la calidad de sus visores externos (especialmente el VF2, que aparece en el vídeo, y que mejora en calidad al actual VF3).

También, el sensor se ha quedado un poco atrás, no tanto por sus 12 Megapíxeles como por el nivel de ruido y el rango dinámico, superados por sensores como el de la Panasonic GH2. Afortunadamente, el procesado de los JPGs es muy bueno, y las fotos saldrán de la cámara listas para usar, con los afamados “colores Olympus”.

Sumándolo todo, el conjunto es uno de los más equilibrados dentro de las CSC: tenemos estabilizador para todos los objetivos (muy interesante para los manuales), controles táctiles y físicos muy bien pensados, mucha velocidad, infinidad de opciones, y un buen punto medio entre solidez y portabilidad.

La principal pega llega al pasar por caja, ya que el precio es bastante elevado: si compramos la cámara y le añadimos el visor electrónico externo nos acercaremos fácilmente a los mil euros, una barrera psicológica que sólo auténticas bestias como la próxima Sony NEX-7 pueden justificar fácilmente. Por tanto, si tengo que elegir un “pero” de la cámara sería su relación calidad/precio, especialmente cuando la comparamos con su hermana pequeña, la E-PL3.

En Youtube | Videoanálisis E-P3
Música del Vídeo | Wayfarer por morgantj (ccMixter)

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