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Entrevista a Paco Elvira: "nunca me siento como un observador imparcial"

Entrevista a Paco Elvira: "nunca me siento como un observador imparcial"
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Hace muy poco pudimos contar con la colaboración del fotógrafo Paco Elvira en una pequeña entrevista sobre el mundo Leica, pero tengo que reconocer que me supo a muy poco su intervención: alguien con casi 40 años de trayectoria fotográfica, que ha publicado en las principales revistas de nuestro país, ganado premios internacionales, y que ha sido enviado especial en casi todo el mundo, tenía mucho más que contar.

La excusa perfecta ha sido la publicación esta pasada semana del libro "La transición española, imágenes de la sociedad en los años del cambio", por la editorial Lunwerg, con una selección de alrededor de 100 imágenes que Paco tomó en este periodo, todas en un poderoso blanco y negro, y con un estilo reconocible y personal.

Cronológicamente podríamos considerarlo una continuación de su anterior libro, "La Guerra Civil Española. Imágenes para la historia", pero de muchas maneras no lo es: Para el anterior periodo, Paco seleccionó las mejores fotografías de los mejores fotógrafos que pasaron por nuestra Guerra; en este caso el trabajo de selección ha sido realizado sobre su propia obra.

Pasamos por tanto a las preguntas y respuestas. Tomaos vuestro tiempo para leerlas, porque escondidas en ellas hay mucha información sobre cómo ha evolucionado la fotografía de reportaje estos últimos años, desde el punto de vista de alguien que la ha vivido, y que además la conoce formalmente como docente.

1972
Niña jugando en las inmediaciones de la torre Colón. 1972

Xataka Foto: Antes de nada, quería agradecerte tu disponibilidad para hacer esta entrevista.
Me gustaría empezar preguntándote por tus inicios como fotógrafo, en el mundo universitario de finales de la dictadura. ¿Era la fotografía tu vocación, o simplemente estabas dónde y cuándo tenías que estar?

Paco Elvira: La fotografía era mi vocación. Tenía acceso a una colección encuadernada de la revista Life que releía una y otra vez, y mi padre, aunque de profesión ingeniero de caminos, era aficionado a la fotografía, tenía una buena cámara y un laboratorio en blanco y negro. Partiendo de esta base, también coincidí en el lugar y el momento adecuados.

En el prólogo del libro, Clemente Bernard habla de cómo hubo un largo periodo (mucho más allá de la dictadura) en que el fotoperiodismo español pasó de puntillas sobre la documentación de lo más cercano, el mundo rural o los conflictos sociales, algo que sí podemos ver claramente en tu obra.
¿Fue una decisión profesional bien meditada, o parte del proceso natural de extender cada vez más tu entorno? ¿Nació quizá bajo la influencia de lo que se hacía en el resto de Europa?

Yo no diría que fuera una decisión profesional bien meditada porque las primeras fotos las tomé cuando aún no había cumplido los 20 años, como fotógrafo aficionado. Pero tenía la influencia de Life, de lo que se hacía en Europa, sobre todo agencias como Gamma, en París, que había nacido coincidiendo con el mayo del 68, y de fotógrafos catalanes como Xavier Miserachs, cuyo libro “Barcelona, blanc i negre” me impresionó profundamente.

Tu estilo de fotografía es muy personal, directo y lejos de grandes artificios. ¿Fue fácil encontrar difusión cuando comenzaste, o tuviste desde un primer momento libertad para expresarte con comodidad?

Como fotógrafo aficionado yo ya había cubierto el conflicto universitario al inicio de los setenta, Irlanda del Norte en 1973, la Revolución de los Claveles portuguesa en 1974, hablaba inglés y francés con fluidez y era un fotógrafo con muy buena técnica, capaz de fotografiar de noche con luz ambiente forzando las película a ISOS muy altos y con laboratorio propio.

1979
Preparando las ventas para el día siguiente en el Mercado de la Feria. 1979

El Photography Year Book ya había publicado mis fotos entre las mejores del año en 1973 y 1974. Al morir Franco y nacer revistas como Interviú y Primera Plana, podría decirse que estas me recibieron con los brazos abiertos.

Una vez pasado el periodo que documenta este libro, has recorrido todo el mundo realizando distintos reportajes. Imagino que la implicación emocional es muy distinta cuando pasas de relatar tu entorno cercano a conflictos en la otra parte del globo.
¿Ha cambiado mucho tu manera de aproximarte a la profesión? ¿Te encuentras más cómodo desde la cercanía a la situación, o como observador impartial?

Nunca me siento como un observador imparcial, sino como un fotógrafo comprometido y siempre en la cercanía de la situación.

Es decir: mi implicación emocional es la misma cuando fotografío a mineros asturianos, afectados por la enfermedad del aceite de colza o a campesinos andaluces, que a católicos norirlandeses en Belfast, refugiados en Dubrovnik durante la Guerra de los Balcanes o a niños heridos por minas en Afganistán, aunque en este último caso necesito la ayuda de un intérprete, por supuesto.

Actualmente, y quizá debido al fenómeno paparazzi, cada vez hay más recelo al ver una cámara en determinados entornos. En tu libro me ha sorprendido la naturalidad de muchas fotografías, especialmente las que implican a los mineros del carbón.
¿Era más fácil aproximarse a los sujetos en tus comienzos, o quizá simplemente los miedos y las dudas eran diferentes?

Creo que en las fotos del libro se ve con una claridad meridiana. En mis comienzos era muchísimo más fácil acceder y fotografiar a la gente en todo tipo de situaciones deseosa de compartir y dar a conocer sus historias.

1978
Mineros del carbón tras finalizar su turno en Mina de La Camocha, Gijón. 1978
Lo de los mineros del carbón hoy sería muy, pero que muy difícil, sobre todo por el control que hay sobre la información por parte de empresas y organismos públicos. Y lo de los “paparazzis” y que todo el mundo tenga cámara y fotografíe, muchas veces sin ningún respeto a la gente, han empeorado notablemente la situación.

También, hoy en día cada vez son más comunes las polémicas sobre el retoque en el fotoperiodismo, aunque la modificación de las fotografías no ha nacido precisamente ayer. ¿Se planteaba hace años como un posible problema, o simplemente nadie consideraba esa posibilidad?

Sabíamos que era posible hacerlo en el laboratorio, aunque no era fácil, pero entonces no se consideraba como un posible problema. Hoy es muy diferente.

Compaginas tu trabajo como fotógrafo con las clases de fotoperiodismo en varios centros universitarios, nos cuentas lo que ocurre alrededor de las cámaras en tu blog, “Paco Elvira, diario de un fotógrafo profesional”, y tienes una presencia cercana y permanente en la Red.
¿Eres simplemente así de activo, o hemos convertido realmente al fotógrafo profesional en un “hombre orquesta” que tiene que saber de todo y estar en todas partes para hacer valer su profesión?

Yo soy muy activo. Me encanta lo que hago y dedico muchas horas a todo eso. Por otro lado, los tiempos han cambiado una barbaridad desde que revistas como Interviú nos enviaban a un periodista y a mí, todo pagado, dos meses por toda Asia.

Hoy en día el fotógrafo tiene que ser un “hombre orquesta”: Tener nociones de video, estar presente en la Internet y en las redes sociales, promocionar su trabajo, buscar patrocinadores, y muchas veces combinarlo con la docencia para poder seguir viviendo de la fotografía.

1977
Procesión de simpatizantes del llamado papa Clemente en el Palmar de Troya, en Sevilla. 1977

En la anterior colaboración nos centramos en tu relación con el mundo Leica, y hablamos brevemente sobre equipos fotográficos. En tu blog vemos cómo realizas trabajos con gran difusión con cámaras relativamente “pequeñas” como la Nikon D90, que muchos aficionados ya han cambiado por versiones más recientes y poderosas.
¿Crees que hay un cierto “culto a la tecnología” entre determinados aficionados, que no se corresponde con las necesidades del profesional?

Totalmente. Hay una web sobre análisis de cámaras y equipo que consulto con frecuencia, Ken Rockwell, porque es independiente y tiene muchísimo sentido común. Dice cosas como: “Olvidaros del mito de los megapíxeles. Es un truco de las marcas para vender más cámaras. La nitidez de una foto depende más de tu habilidad técnica como fotógrafo que del número de megapíxeles”.

Yo he trabajado junto a muchos grandes fotógrafos, algunos de Magnum, con equipos similares a los míos. Hay que tener muy claro lo necesario para las fotos que tienes que hacer. Otra cosa son los fotógrafos de agencias como AP o Reuters, que también hacen deportes, o de naturaleza y que necesitan de los equipos más caros y sofisticados.

Pero no es mi caso:

Me gusta desmitificar un poco lo de la tecnología aunque recurro a ella cuando es necesario, como teles y ópticas especiales o equipos de iluminación artificial.

1976
Enfrentamiento entre estudiantes y policía en Barcelona. 1976

Por último, y antes de agradecerte nuevamente tu colaboración, quería preguntarte por tus proyectos cercanos. Después de tantos libros, trabajos y exposiciones, ¿tienes algo en mente que puedas adelantarnos?

Hay el proyecto de un par de libros para Lunwerg similares al de “La Guerra Civil Española. Imágenes para la historia” en el que haré de editor gráfico buscando y seleccionando las imágenes. También seguir desarrollando el portal multimedia de reportajes Obtura en el que participo junto a David Monfil e Ignacio Rodríguez.

Y finalmente, publicar un libro acompañado de una exposición de la serie de mi blog “Fotos desde mi ventana”, un proyecto todavía en un estado muy embrionario.

Xataka Foto: Espero que estas pequeñas pinceladas os hayan ayudado a conocer un poco más de este fotógrafo. Por mi parte, tengo que decir que he disfrutado mucho con las fotografías del libro, a las que no hacen justicia las pequeñas reproducciones que podéis ver en el artículo, así que si tenéis la ocasión de echarle un vistazo, aprovechadla. Muchas veces buscamos fuera lo que tenemos dentro, y siempre es positivo disfrutar de la obra de nuestro mundo cercano visto por alguien que ha tenido la oportunidad de vivirlo por dentro.

Web oficial | Paco Elvira Más información | | Editorial Lunwerg

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