Jacques Henri Lartigue, la fotografía como reflejo de la felicidad

Jacques Henri Lartigue, la fotografía como reflejo de la felicidad
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El pesimismo es algo que llevamos dentro, unos lo explotan más que otros y es un estado que, como todas las fuentes de inspiración, termina proyectándose en el mundo del arte. En proporción no sabemos si son muchas más las obras que hablan de guerras, desolación y pobreza que aquellas que retratan momentos felices. Pero, si todos los fotógrafos fuesen Jacques Henri Lartigue, el planeta se inclinaría hacia los estados de felicidad. Sin ninguna duda.

Hablar de Jacques Henri Lartigue, gran maestro de la fotografía, es hablar de clases medias adineradas que viven en sus maravillosos mundos de algodón. Pero, ¿su fotografía esconde algo más? Como artista podría haber optado por capturar otro tipo de situaciones, pero su positivismo reforzado por la condición social en la que se crió, a pesar de haber vivido periodos de guerra, hicieron que su producción se centrase en retratar la felicidad.

desde niño padezco una especie de enfermedad: todas las cosas que me maravillan se escapan sin que pueda guardarlas lo suficiente en la memoria

La fotografía como un contenedor de recuerdos felices. De recuerdos que Lartigue quería conservar y que desde nuestra mirada en el siglo XXI son un chute de energías positivas. Quizá un anhelo a los que nos hubiese gustado ser, a cómo nos habría gustado vivir. Sus instantes capturados en la playa, su blancura que incita a la livianidad, que nos conduce hacia el camino ¿más fácil?, el del disfrute de la vida.

Jacques Henri Lartigue 17

Jacques Henri Lartigue, una vida dedicada al arte

Con siete años, su padre le regaló una cámara de placas de 13x18 cm. a la cual supo darle un uso estupendo ya que comenzó retratando el mundo de las carreras y a las mujeres de clase adinerada desde perspectivas poco comunes que le llevaron a practicar planos diferentes, y a encontrar en el blanco y negro su mayor aliado para conseguir plasmar esas estampas que han pasado a la historia.

No obstante su pasión fue siempre la pintura. De hecho fue discípulo de Jean-Paul Laurens y Marcel Baschet, llegando a exponer en numerosas salas de exposición teniendo como fuente de inspiración el mundo del motor y las flores, además de retratar pictóricamente a diversos personajes de la época como Marlene Dietrich o Greta Garbo.

La fotografía sin embargo le permitía encontrar de manera más inmediata ese afán por retratar momentos felices. Llegó incluso a realizar vídeos grabados con tomavistas y a ser asistente de dirección y fotógrafo en películas como Les Aventures du Roi Pausole de Alexis Granowsky. Pero mientras que su faceta como pintor le era más reconocida por el público y crítica, no fue hasta 1960 cuando su faceta de fotógrafo le empezó a reportar mayores logros.

Así expuso en el MOMA en 1963 a raíz de unas fotografías publicadas por la revista LIFE lo que desencadenó una serie de libros y de exposiciones en galerías y museos tanto en vida como después de su fallecimiento, como aquella muy recientemente que pudimos disfrutar en España gracias a varias itinerancias con La Caixa.

Jacques Henri Lartigue Coco Hendaya 1934 Fotografia De J H Lartigue Copy Ministere De La Culture France Aajhl Nota

Qué nos aporta Jacques Henri Lartigue a los fotógrafos

La obra de Lartigue sobre todo nos aporta una forma de mirar al mundo desde el positivismo. Es verdad que no es lo mismo mirarlo desde una clase social, que a priori no tiene problemas económicos como lo tiene la pobreza en las clases más desfavorecidas de las cuales se ocupan otros fotógrafos, pero sí nos puede servir para intentar plasmarlo en aquellas situaciones dentro de la fotografía social que necesitan esa proyección de felicidad.

Aporta también una mirada atemporal por la modernidad en sus planos, muchos de los cuales desde una perspectiva baja nos dan visiones diferentes. Aporta una serenidad en los retratos, en las escenas cotidianas que se complementan con dinamismo al congelar momentos recurrentes del asueto.

Lartigue Ola Este tratamiento del blanco y negro sin embargo va más acorde con esa fuerza y solitud del momento.

Todo ello desde una elegancia nada cargante en el uso del blanco y negro, lo cual favorece que esos sentimientos positivos se vean reforzados. Desde aquí hago una llamada de atención hacia el uso del acabado muy contrastado y dramático cuando se quieren proyectar estados de felicidad, siendo mucho más adecuado un tratamiento más liviano. Cierro el paréntesis.

Se dice que fue un niño de salud delicada, a pesar de ello falleció con 92 años. ¿Tuvo que ver algo esa predisposición hacia los pensamientos positivos y al refuerzo gracias a su proyección en su fotografía? Dejamos este final abierto con una invitación hacia el propósito de querer no olvidarnos nunca de la felicidad, y para ello nada mejor que ojear sus fotografías cuando queramos levantar el ánimo.

Os invito por tanto a recurrir a su obra, en la página web de su fundación podréis encontrar mucho material al respecto. No os perdáis tampoco el documento (curioso) en vídeo que os hemos compartido más arriba.

En Xataka Foto Jacques Henri Lartigue y sus fotografías vintage en la playa

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