Lee Friedlander o la influencia inconsciente fotográfica

Lee Friedlander o la influencia inconsciente fotográfica
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Podría haber elegido a cualquier otro, pero le ha tocado a Lee Friedlander. De hecho os iba a hablar de su vida y obra hasta que, revisando sus fotos, he encontrado una que me ha llevado a Nueva York y a una de las imágenes que tomé.

Esa fotografía me ha hecho pensar y, más que eso, ratificar que la influencia consciente y en la mayoría de las veces inconsciente está ahí implícita en nosotros. Que el mundo está abierto a las posibilidades de nuestra cámara y que nos limitamos a repetir modelos década tras década.

Repetimos porque asimilamos un modo de composición, porque las imágenes nos llegan de una forma que reproducimos después inconscientemente, o conscientemente cuando conocemos de sobra las referencias. Una persona saltando siempre nos llevará a la instantánea de Henri Cartier-Bresson.

Está claro que cada cual hace sus asociaciones mentales sobre aquello que está acostumbrado a observar. En mi caso me cuesta menos buscar influencias en la pintura o la escultura. Mi mente funciona más rápido viendo composiciones que me remiten a esas dos bellas artes. Pero, repito, cada persona busca sus referencias en aquello que mejor conoce.

Una valla en nuestro inconsciente fotográfico

La imagen del desencadenante de este post es una de Friedlander donde aparece un coche tras una valla metálica, de esas del tipo de las canchas de baloncesto americanas que tanto tenemos en mente gracias a películas y videoclips. Cuando estuve en Nueva York, tomé una fotografía a un vehículo también tras una valla.

En aquel momento no pensé en Friedlander. Sólo deduje que era mucho más atractivo para mí desenfocar el coche dándole importancia a las líneas de la valla. Con ello no estaba siendo influenciada por Lee, sólo estaba siguiendo modelos de repetición, probablemente más cercanos al cine y sus planos de enfoque/desenfoque.

Friedlander

Lee Friedlander

Pero si comparamos ambas imágenes, las dos tienen en común la decisión de darle protagonismo a la valla. Y ahí es donde el papel del fotógrafo cobra interés. Mientras que para algunos esa valla impide la visión hacia el coche, otros ven en ella el juego que puede dar restando protagonismo a todo lo demás. La belleza de lo distinto, de lo no bello, que finalmente se hace bello porque lo asumimos en nuestra mente como tal.

Todo esto me lleva a esos paisajes rurales donde los cables de la luz afean el entorno. "Luego lo quito con Photoshop", decimos. ¿Pero y si dejamos que formen parte de ese ambiente? Al fin y al cabo es parte de la realidad que observamos, la cámara no miente, pero nosotros sí cuando deseamos un mundo sin estorbos, cuando lo deseamos limpio.

En resumen

Aquí lo dejo porque esto último daría para otro capítulo. Al final no os he contado nada de Friedlander, se me puso una valla de por medio, quizá otro día lo retome. De todos modos echad un vistazo a sus fotos y haced el ejercicio de ver en cuáles os veis reflejados. Entretiene y hace estar más alerta a nuestras ideas que los crucigramas debajo de la sombrilla en la playa.

Fotógrafo | Lee Friedlander

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