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Con tanta competencia ¿debería un fotógrafo aprender marketing?

Con tanta competencia ¿debería un fotógrafo aprender marketing?
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Una de las cosas que más me han llamado la atención del sector de la fotografía, es la dura competitividad que existe entre los profesionales. Es cierto que hay mucha competencia. Pero también lo es que hay muchas formas de competir, unas más éticas que otras. Y la forma que elijas, generalmente vendrá condicionada por el camino que hayas decidido tomar como profesional, frente a tus clientes y el producto que vendes. Esto es fácil de olvidar en entornos económicos tan hostiles como los que vivimos actualmente. Y no es una tontería: nuestra forma de afrontar el trabajo, forma parte de nuestra identidad.

Cuando estudié marketing, una de las máximas que me enseñaban era que para emprender un proyecto profesional, debes enfocarte a lo que el cliente demanda. Esto parece obvio, pero no lo es. Tener claro a qué tipo de clientes quieres dirigirte y sobre todo aprender a escuchar adecuadamente qué necesitan esos clientes, es una tarea ardua para la que muchas empresas dedican departamentos completos.

Y por desgracia, la fotografía no es ajena a esta problemática. Podemos intentar dedicarnos a hacer cualquier trabajo que nos propongan, o podemos especializarnos en algo concreto para ofrecer esa excelencia que distingue a un buen profesional de los demás. Podemos tirar los precios e incluso regalar nuestro trabajo para quitárselo a la competencia o bien valorarlo y captar sólo a aquellos clientes que sabrán apreciar un trabajo de calidad que nos ha hecho crecer y en el que hemos puesto todo nuestro cariño. En mi opinión, limitar tu estrategia a bajar precios sin más, es consecuencia de no saber escuchar adecuadamente a tus clientes.

Es cierto que en tiempos de crisis no sobra el trabajo y a veces toca diversificar, trabajar más horas o buscar otras vías. Pero no es necesario pisotear a otros profesionales ni cargarse toda una profesión con prácticas que dan "pan para hoy y hambre para mañana".

¿Me debe importar la competencia?

La competencia es importante para localizar cual es tu nicho de mercado. A la hora de realizar un estudio de ese mercado, debes conocer la demanda de un producto, pero también a tu potencial competencia. Puede que en tu ciudad haya una cantidad innumerable de salones de boda y con ello muchos clientes potenciales. Pero si no analizas la competencia a la que te tienes que enfrentar, puede que te montes el cuento de la lechera sin darte cuenta.

Además debemos asumir que no todo el mundo va a ser nuestro cliente. Y en tiempos de crisis, menos. En este punto quizás concluyamos en que tirando los precios entrarán más. Y entonces nuestra competencia se da cuenta, y también los baja. Comienza la llamada "guerra de precios". Una guerra que termina generalmente mal, y en la que no gana nadie, ni siquiera el cliente. Si el precio por el que haces un book no compensa el dinero que te va a costar en el futuro renovar tu equipo, te arruinarás, y antes de eso, tu trabajo perderá calidad. Hay que pensar a largo plazo y tener clara una estrategia.

En conclusión: la competencia sí es importante. Pero precisamente para saber diferenciarse de ella. Toda estrategia al margen de esta premisa, acabará como el siguiente video:

La competencia también puede ser tu aliada

Entramos en los puntos más delicados. Si nos movemos en círculos de fotógrafos aficionados o profesionales, todos hemos escuchados esas historias de competencia desleal o puñaladas entre compañeros. Y he escuchado más de una vez que este fenómeno es especialmente importante en este sector. Yo personalmente no estoy de acuerdo. Hoy en día comienza a trabajarse de otra forma. Los fotógrafos, cada vez se ayudan más, crean sinergias, y fundan asociaciones para promover intereses comunes, o defenderse de enemigos de la profesión, aunque a veces estén precisamente en casa.

La unión la que hace la fuerza. El compañerismo y la reputación son más importantes que nunca. Así que sugiero no centrarse sólo en la parte técnica, artística o monetaria para aprender nuevas formas de vender nuestro trabajo. Para un fotógrafo, su reputación es su marca. Cuidarla al máximo es cuidar de su futuro.

Foto de portada | Flickr de shenamt

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