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Control de calidad en Fotografía: ¿Por qué vemos tantos fallos últimamente?

Control de calidad en Fotografía: ¿Por qué vemos tantos fallos últimamente?
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Últimamente estamos viendo una serie de fallos de cámaras, problemas o incidencias al poco tiempo de ponerse a la venta (sobre todo en algunos modelos de cámaras ‘top’ que diría alguien) que, desde el punto de vista de usuario, tanto profesional como aficionado, son difícilmente entendibles. Una cuestión que tradicionalmente, no era así en el sector fotográfico. Este post pretende ser una reflexión en voz alta (sin centrarse en ninguno de los fallos recientemente conocidos de diversos fabricantes) y servir de eco a lo que muchos usuarios del sector fotográfico en general vienen expresando en los últimos tiempos en Xataka Foto así como en otros sitios web, foros o redes sociales.

Hace poco tiempo planteábamos la cuestión de cambiarse o no de modelo. ¿Había llegado el momento o no dados las recientes y esperadas llegadas de numerosos modelos? ¿Había llegado el momento vistos los avances tecnológicos de este año 2012 con respecto al año anterior? Pues en el 2011, la “cosa fotográfica” estuvo un poco parada en cuanto a grandes novedades debido a los desastres de Japón y Thailandia, países donde reside gran parte de la producción tecnológica y fotográfica mundiales y no ha sido hasta el CES 2012 donde se ha vuelto a recuperar impulso.

Control de calidad

El control de calidad en el trabajo no es una cuestión nueva. Ni mucho menos. Ya en 1911, Frederick Winslow Taylor, ingeniero mecánico y economista estadounidense, promotor de la organización científica del trabajo y considerado el padre de la Administración Científica, publica sus primer estudio sobre la medición en el trabajo. A partir de ahí se abre un nuevo campo: El del control de la calidad de los productos.

Control de calidad en Fotografía: ¿Por qué vemos tantos fallos últimamente?

La función esencial del control de calidad es la de conocer las especificaciones establecidas por la ingeniería de un producto y proporcionar la asistencia adecuada a la fabricación del mismo para que, de esa forma, la producción alcance dichas especificaciones (de calidad) establecidas. Dicho de otra forma, desde los diferentes departamentos de calidad de las empresas (del tipo que sean) se han de recoger gran cantidad de datos para poder después establecer las acciones correctivas que correspondan.

El problema

El problema, al menos desde nuestro punto de vista como consumidores fotográficos, o la sensación (si preferís llamarlo así) es que la recolección de dichos datos ‘parece’ que está siendo ‘presuntamente’ realizada a través de los usuarios finales. Como decía al principio, tradicionalmente no ocurría así en el sector fotográfico. Cierto es que me diréis que siempre ha habido objetivos o cuerpos de cámaras con problemas con posterioridad a su salida al mercado de ventas.

En parte es normal. Pero en parte, no está bien. Los sistemas de control no son los mismos que hace 50 años, son mejores. Me explico. Desde mi propia experiencia profesional (ya casi 18 años trabajando y varios cursos de temas de calidad) he visto un poco de todo. Hay ciertos mecanismos de control de calidad que “disminuyen” el riesgo a presentar un producto con deficiencias. Esto lo digo después de haber conocido a responsables de calidad de diferentes ámbitos, expertos en estos asuntos, y todos coinciden en que las medidas de control ‘disminuyen’ el riesgo pero no a cero. En lo que coinciden todos es que son estrictamente necesarias. Ya que la reducción de las mismas incide directamente en la presencia de deficiencias del producto.

La imagen de marca y magnificación a través de la Red

Siguiendo con la imagen de marca, la Red magnifica las noticias del sector fotográfico, los amplía un mil por cien. Tanto para bien como para mal. Y esto lo saben las empresas (sean del tipo que sean). Y un fallo conocido hoy, a las pocas horas es conocido casi en todo el planeta. Esto daña la imagen de marca y provoca que ‘posibles compradores’ del producto se retraigan de hacerlo y esperen más tiempo para hacerlo hasta que subsanen los principales fallos conocidos o, incluso, desistan de hacerlo cambien el objeto de su deseo.

Sin embargo, en Internet no todo vale tampoco. En ocasiones, el que más grita no tiene la razón (normalmente casi nunca y lo sabréis todos los que participáis en algún foro). Lo que ocurre es que al repetir el mensaje (tuitear o compartir en google plus o facebook) parece que el mensaje sea cierto por el hecho de repetirse. Como todo en la vida, se tiene tiene razón cuando se aportan datos o evidencias (no manipuladas) que prueban fehacientemente lo dicho.

Evidentemente, desde los medios que nos dedicamos al sector fotográfico y cubrir su actualidad y avances, no podemos callarnos la aparición de dichos problemas aunque no siempre es posible verificar y/o contrastar todos ellos y en muchas ocasiones hay que obrar con cautela.

Los firmware no solucionan todo en el sector fotográfico

Cierto es que muchos de problemas se solucionan en bastantes ocasiones vía actualización del firmware. Las cámaras fotográficas son similares a los ordenadores en cierta manera. En las cámaras disponemos de una parte hardware y un software (el firmware) encargado de manejar, aprovechar y explotar de la mejor manera posible el hardware de la máquina. Al igual que ocurre con los sistemas operativos (piensa en Windows, Mac OSX, Linux Android o iOS) estos reciben actualizaciones. Hasta ahora, la mayoría de las vulnerabilidades que se encuentran en el firmware de las cámaras afectan a problemas de rendimiento que suelen subsanarse con la actualización correspondiente.

Control de calidad en Fotografía: ¿Por qué vemos tantos fallos últimamente?

Incluso, en ocasiones la labor desinteresada de algunos programadores permite desarrollar firmwares alternativo que ‘liberan’ o desbloquean funciones presentes en el propio firmware original y que han sido bloqueadas ‘de fábrica’.

La solución

Incrementar los controles de calidad “previos” a la salida a la venta del producto parece algo evidente. Desconozco las medidas que toman los fabricantes que, seguro, serán muchísimas. Aún así no parecen ser suficientes. Pues la sensación de que las pruebas las hacen los usuarios es muy grande. Basta recorrer muchos de los foros de debate fotográficos para leer cosas al respecto de este tema como: “Yo hasta que pase un año no me compro ese modelo, porque el primer año estarán corriegiendo fallos”.

Respuestas rápidas y eficaces. Conocido el problema, ha de reconocerse por parte del fabricante cuanto antes y ofrecer una respuesta eficaz ante el mismo. No vale ocultar el problema y decir que los usuarios afectados son pocos. Lo dicho, el problema se conoce rápidamente gracias a la Red y lo que afecta a unos pocos puede convertirse en el recelo de muchos.

El servicio post-venta debe ser eficaz y comprensivo con los usuarios. Estos “fallos”, problemas o deficiencias deben tener una reparación efectiva y rápida sin coste adicional para el fotógrafo o bien ser cambiados inmediatamente por un producto idéntico sin dicha tara (pues recordemos que muchos de los problemas no afectan a todos los lotes y muchas veces son solamente algunos, detectado el fallo suele corregirse inmediatamente en la cadena de producción).

Seguramente muchos usuarios no han sufrido directamente problema de backfocus, problemas de enfoque, problemas de exposición u otros. Pero el que los ha sufrido en sus propias carnes tras haber comprado el último modelo de una cámara o de un objetivo sabe la rabia e impotencia que produce. Y si, además, es profesional aún más (pues de hecho algunos profesionales que no pueden permitirse varios cuerpos tienen que vender su equipo anterior para actualizarse y el estar parados les supone pérdidas importantes).

En Xataka Foto | Me cambio o no me cambio: “That is the question”

Fotografía de portada | pasukaru76 en Flickr

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