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La incesante necesidad de la aprobación fotográfica

La incesante necesidad de la aprobación fotográfica
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En muchísimos campos el concepto de la aprobación siempre se muestra como algo inmensamente proporcional a la capacidad positiva que una persona dispone para realizar o desempeñar algo. El problema reside en dos puntos, quién realiza esa aprobación, y dos, y mucho más importante, en qué campo o campos se realiza ese "algo" para su posterior dedo en alto.

Fotográficamente, y en el mundo artístico, parece que se intenta creer en muchos ámbitos que algo es bueno si algo vende. Y por tanto, se intenta poner en comparación muchas ramas artísticas con otras ramas o campos que sin duda tienen diferentes formas de medirse.

Una confusión que crea hábito

Este ligero problema (que cada vez esta siendo menos ligero), ha llegado a confundir a muchísimas personas que comienzan en el mundo del arte, y en nuestro caso particular el de la fotografía, llegando a pensar que parte de los valores de su trabajo depende de un sin fin de aprobaciones, "Me gustas", Retwits, +1, y un sin fin de comentarios más propios del "peloteismo" que del verdadero afán por asombrarse y aplaudir con cierta verdad interior. En otras palabras, nos encontramos ante una gran marea de gente que busca aumentar su ego y ser aprobado mediante lo barato que es alimentar el ajeno. Y es que yo muchas veces me he preguntado, si los Me Gustas en Facebook o los Awesome!!! en Flickr costaran cada uno, pongamos, 0,50€, ¿cuánto dinero estaríamos dispuestos a gastar de verdad?

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Fotografía de robert martin en nuestro grupo de Flickr

Si volvemos a la búsqueda de la aprobación, hay que decir que, en todos los campos y en todas las épocas se ha buscado; y por tanto, sería injusto decir que esto sólo ocurre en la actualidad. No es menos cierto que, "hacer la pelota" viene firmado con sangre, sudor y lágrimas desde tiempos inmemoriales... El problema reside en que las formas han mutado de una forma excesiva, tan impropias que hasta uno mismo acaba por engañarse sin darse cuenta que jamás tendrá un beneficio real, más que un instante de aire egocéntrico que reina por sus entrañas que dura menos que el momento de visualización del mismo. Y es que seamos claros, quienes buscan eso son tan drogadictos que recolectan apelativos de usar y tirar. Aún me estoy preguntando cuántos céntimos (y ya hablo de céntimos que no euros) podemos llegar a ganar por cada posibilidad ficticia de este tipo en el mundo material.

En justamente este último punto es donde reside la diferencia de otras épocas, en su mayoría. Y es que ahora, que alguien apruebe lo que haces parece que ya te llena de orgullo y satisfacción, sin darte cuenta que en realidad eres tú el único que busca esa aprobación para sentirte bien contigo mismo, como si todo dependiera de esa aprobación para continuar.

Cambios hasta en la la estructura

Vale, de acuerdo, somos artistas y muchos de nosotros realizamos nuestros trabajos para que sean visualizados por el público. Hasta aquí estoy de acuerdo. Pero en lo que ya no estoy de acuerdo es en la incesante búsqueda de agradar a todos y buscar por todos los medios esos comentarios positivos; aunque ello conlleve alejarte de lo que quieres o te gusta hacer. La cantidad está ganando a la calidad, y desgraciadamente este es un punto en el que muchos siguen haciéndolo a pesar de que no lo crean (única y exclusivamente porque digan que la sociedad cambia y por tanto las cosas cambian).

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Fotografía de José María Frutos en nuestro grupo de Flickr

Es cierto, la sociedad cambia, el estilo fotográfico cambia y todo cambia... pero ¿hasta el punto de llegar a cambiar el motivo del porqué fotografiamos? ¿Hasta el punto de convertir a la fotografía en una mera fábrica de la revolución industrial como si de una línea de montaje se tratara?

A día de hoy se están cambiando pilares demasiado básicos que han hecho a la fotografía, y al arte en general, lo que hacen que se denomine así. Uno de estos cambios es el pensar en los demás, antes que en uno mismo al realizar una toma. En la fotografía existen pasos, y cuando uno se salta uno de ellos tarde o temprano acaba por verse la realidad. Si pensamos en nosotros mismos antes que en los demás al hacer una fotografía es cuando nos estaremos mostrando ante el mundo tal y como pensamos, tal y como somos. Si pensamos en los demás antes que en nosotros, es cuando seremos meras fotocopias unos de otros, fotográficamente hablando.

Esta última idea viene muy relacionada con la aprobación; y es que ser original, transgresor y "único" nos da ese punto de ego que todo el mundo necesita para crecer. Y es que en definitiva, la única forma de ser grandes para los demás, es no pensar en ellos como punto de partida.

Fotografía de portada | ro en nuestro grupo de Flickr

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