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«La vida secreta de Walter Mitty», una reflexión acerca del valor de la fotografía

«La vida secreta de Walter Mitty», una reflexión acerca del valor de la fotografía
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Santiago Díaz, uno de los editores de Xataka Foto, nos comentó, con buen criterio, a los demás autores del blog, que la última película de Ben Stiller, que da título a este post, daba pie a una reflexión interesante propiciada por la relevancia que tiene la fotografía en la película. Este último fin de semana tuve la ocasión de verla, y descubrí que Santiago tenía razón.

En cierto modo, «La vida secreta de Walter Mitty» es una contemplación nostálgica del universo de la fotografía, encarnada en el personaje que interpreta Sean Penn, con pocos minutos de metraje pero con mucho peso, eso sí, a través de la mirada transparente de Walter Mitty, el personaje de Stiller.

No pretendo escribir una crítica cinematográfica de la película. Si aún no la habéis visto y os apetece formaros una opinión acerca de su valor artístico, os sugiero que echéis un vistazo a alguna de las que han publicado nuestros compañeros de Blog de cine. Tan solo un apunte en este ámbito: en mi modesta opinión, va de menos a más, por lo que, al final, me dejó buen sabor de boca.

La vida secreta de Walter Mitty

Lo que realmente me ha animado a escribir este post es el doble e importante papel que ejerce la fotografía durante el desarrollo de la película. Por un lado, es el vehículo utilizado por el fotógrafo profesional al que da vida Sean Penn para, en gran medida, denunciar una injusticia y homenajear a las víctimas (no quiero transformar este post en un spoiler, así que intentaré no desvelar apenas el argumento de la película). Todos los que amamos la fotografía conocemos su vertiente como forma de expresión capaz de mutar en un implacable vehículo de denuncia social.

Además, esta película contiene un guiño nostálgico realizado con mucho cariño a la fotografía química o analógica, que, en gran medida, define la relación que existe entre los personajes de Ben Stiller y Sean Penn, y que es, sin duda, la auténtica columna vertebral del filme.

Me parece muy poco probable que esta película sea recordada por su calidad artística, que, por otro lado, tampoco está mal. Pero muchos espectadores se divertirán con ella, y a los aficionados a la fotografía nos obligará a esbozar, cuando menos, una sonrisa de complicidad.

En Blog de cine | «La vida secreta de Walter Mitty»

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