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Las emociones fotográficas, el verdadero fin que debemos vender
Opinión

Las emociones fotográficas, el verdadero fin que debemos vender

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No vendemos números, no vendemos clics, ni vendemos números f; en definitiva nunca acabamos por vender ni una sola de esas cosas. La historia de una fotografía la marca su fin, su final. En definitiva, la emoción que sugiere al que la visiona.

Todo lo que ocurre entre el momento de la idea y del visionado por las personas es puro "RUIDO", y no hablo exactamente del ISO. La fotografía no es sinónimo de cámaras, ni de sensores, ni tamaños, ni reglas, ni objetivos... salvo el objetivo final, emocionar (de la forma que sea y aunque reconozca que haya gente purista que me dirá lo contrario).

El estudio de la fotografía nunca debe comenzar exclusivamente por aprender unas técnicas, sino aprender simultáneamente a unir dichas técnicas con el proceso interior. Ser fotógrafo no es un dar un clic, no es saber manejar una cámara en Manual y no en Automático, ni siquiera es saber coger mejor o peor una cámara. Ser fotógrafo es hacer llegar una idea o un sentimiento, contar una historia. Las historias se cuentan de miles de formas, pero hay algo que prevalece en todas ellas, el mensaje.

Muchos hemos podido leer, por ejemplo, 1984. Y se ha podido leer en hojas físicas, interactivas, o incluso en imágenes (a pesar del debate de si ha fidelidad o no). En definitiva, hay gustos para todos, pues todos y cada uno de nosotros somos diferentes. A todos nos puede evocar una idea u otra, pero así es el mundo (y más en concreto la vida), lo verdaderamente importante es saber, antes que nada, lo que quieres mostrar y a quién quieres llegar.

"El problema con los árbitros es que conocen las reglas, pero no conocen el juego"

Las reglas son conceptos que, en algunos momentos, están siendo sobrevalorados por encima de (quizá y a mi modo de ver), el más importante, la improvisación. Y si, la improvisación se rige en gran parte por lo que tu intuición y corazón dice. Algo que a la postre pueden ser los verdaderos transmisores de emociones.

La industria fotográfica vende números cuando quizá debería vender historias. Vender lo que es la fotografía verdaderamente. La fotografía no es una necesidad en este mundo sino lleva, por encima de todo, la palabra sentimiento ligada. Nadie necesita una cámara para inmortalizar momentos en su vida, para eso tenemos nuestra propia cabeza y corazón, por tanto nadie necesita ni más ISO, ni más apertura, ni mejor rango dinámico, ni nada de eso... Lo que realmente se vende, porque se necesita, son los sentimientos. Y para conseguir un sentimiento no se necesita la mejor de las tecnologías, o si, pero eso lo defines tú nadie más que tú; porque va ligado a la persona y no es una verdad absoluta.

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Fotografía de Nathan O'Nions

Dicen que el dinero ayuda a ser feliz, pero solo hay que ver como muchas personas sin él lo son, y muchas con él que no lo son... es por tanto, un punto en el que aquí se ve como no hay regla escrita tampoco. Si esto es así, nadie puede tener razón en si una fotografía la puedes hacer con una herramienta u otra, no. Si pensamos en números si, si pensamos en algo superficial quizá también, pero si pensamos en lo que realmente importa en una fotografía y por lo que siempre, y más a día de hoy, se necesita en ella que es su fin o por lo que siempre querrán tus fotos por encima de otras... no.

Qué nadie te diga cómo hacer o dejar de hacer tu fotografía o si usar una cámara grande, pequeña o inexistente. A la postre, nadie te puede decir como sentir o dejar de sentir. Ese es el fin de nuestro trabajo, demostrar que una imagen es el registro y el reflejo de un momento, una sensación, una emoción vivida. Algo nuestro; y en el momento que hacemos caso o nos dejamos llevar por alguien pasa a ser de él. Nadie paga números, y si lo hace tarde o temprano se hundirá y pocas veces se recordará. Algo que, al contrario, no pasa con las emociones que, aunque desaparezcan, siempre permanecerán en las personas.

Para finalizar os dejo una pregunta de una entrevista que le hicieron a Bruce Dickinson, vocalista de Iron Maiden sobre emociones y negocio (recordemos que el se dedica al mundo de los negocios tamibén):

- Los artistas son diseñadores de emociones. Me gusta pensar que las empresas también lo son a través de las experiencias que proporcionan a sus clientes. ¿Qué recomendarías a las empresas que quieran diseñar emociones para sus clientes?

- Sea lo que sea que vendan, deben tener en cuenta que lo que están vendiendo es una emoción, porque todo aquello con lo que interactuamos nos genera una emoción. Cualquier pequeño detalle desencadenará emociones, sensaciones, una reacción en los clientes. Y eso nos lleva a una relación emocional con ellos a través de nuestros productos y servicios. Es crucial darse cuenta de eso y no cometer errores, como por ejemplo recortar costes sin asegurarse de que no estamos afectando al valor de lo que estamos vendiendo, porque eso tendrá un impacto en las emociones que experimentarán nuestros clientes

PS: Tú fotografía y tu equipo te definen. Defiende todo ello mientras consideres que tus emociones y fotografías lo hacen. Esto no es una apología al uso de cámaras pequeñas pues también va dirigido hacia el que sienta esto con cámaras grandes y de gran valor monetario. Esto es un artículo para defender lo inmaterial de lo material, lo que es uno de lo que puedan hacerle creer que debe ser...

Fotografía de portada | Rodrigo Rivas

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