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Una creencia de la fotografía móvil, una creencia para la fotografía en general

Una creencia de la fotografía móvil, una creencia para la fotografía en general
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A día de hoy la fotografía móvil, o fotografiar con el móvil según como se quiera entender, ha pasado de ser algo extraordinario a ser lo más común del mundo. El mayor porcentaje de fotografías se realizan con estos aparatos minúsculos (o no tan minúsculos) que llevan instaladas miles de aplicaciones. No soy de los que crea que las redes sociales pueden potenciar un tipo de fotografía hasta tal punto que evolucione de forma profesional; pero he de decir que en los tiempos que corren (o que corrían mas bien), en el que ya disponíamos de estos aparatitos alguna que otra red social ha hecho eclosionar la fotografía móvil más de los que cualquier otro tipo de fotografía haya conseguido.

Reconozco que, como fotógrafo móvil, odio denominar a dicha fotografía como un tipo aparte de la misma; pero a día de hoy reconozco que por la postura de muchos a llamarla así somos muchos los que realizamos este tipo de fotos que hemos decidido tomar también esa nomenclatura.

La falsa creencia

Muchos diréis que porqué. La respuesta es muy simple, la gente es muy reacia a creer en que este tipo de aparatos pueden conseguir fotografías fuera de las que suelen verse en Instagram. Que si los animalitos, la comida, bla bla bla... lo que hace que los fotógrafos que usan el móvil como una herramienta más hayan optado por tener que definirla de esta misma manera para mostrar a estas personas que se pueden conseguir resultados iguales, o incluso mejores que con otros tipos de cámaras.

Fotografiar con un smartphone no deja de ser un ejercicio de externalización de nosotros mismos ante nuestro alrededor, nada diferente a lo que hacemos con una réflex o cualquier otro tipo de cámara. Con sus pros y sus contras. Parece increíble que todavía, a día de hoy, algo no pueda ser bueno por ser demasiado mainstream. En fotografía pasa igual, incluso peor, pues ya se cataloga sin ni siquiera haber visto resultados. Imaginemos que yo veo una foto de una persona con una guitarra, y solo por ser la guitarra más usada entre todos los "músicos" y sin escuchar nada de lo que sale de ella ya la catalogara como música mediocre o exenta de valía.

Cuando gente como yo, y otros muchos compañeros defendemos estos aparatos como cualquier otro tipo de cámara, lo hacemos bajo las normas de la propia fotografía, sabiendo que hay cosas buenas y malas. Y es que muchas veces las apariencias engañan mucho más de lo que parece. Me hace mucha gracia escuchar a gente que se limita a criticar a gente que se compra grandes equipos y no sabe usarlos, y después se dedica a hacer lo mismo con la la gente que usa una compacta o un smartphone para realizar fotografía profesional.

Me encanta saber las carencias de la herramienta que tengo entre manos, pero también las virtudes, y a día de hoy siento decir que al igual que pasa en grandes situaciones de la vida, si sólo vemos lo malo nunca podremos ver lo bueno.

Es cierto que podría ser un post de crítica o de una defensa muy acérrima de un tipo de cámara, pero lo cierto es que al igual que los smartphones, existen otro tipo de cámaras que uso en mi día a día y es una pequeña forma de pensar para toda la fotografía en general. Si te pones límites te cierras caminos, y si te cierras caminos encuentras menos posibilidades para salir...

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