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Panasonic Lumix DMC-GM1, análisis

Panasonic Lumix DMC-GM1, análisis
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Basta echar un vistazo al catálogo de cámaras fotográficas de Panasonic para darse cuenta de que el compromiso de esta empresa con las cámaras de sistema compacto es una apuesta de largo recorrido. Su porfolio es amplio, y, además, incorpora varios modelos con suficiente entidad para desmarcarse de la competencia de una forma rotunda. Precisamente, la Lumix DMC-GM1 es una de esas cámaras.

Su ligereza, esbelto chasis y mínimas dimensiones parecen exagerar lo que uno puede esperar de una cámara DSLM (Digital Single Lens Mirrorless). En otras ocasiones hemos probado soluciones CSC muy compactas, pero, sinceramente, hasta ahora una cámara de este tipo nunca me había sorprendido tanto como lo ha hecho la GM1 por su liviandad.

Panasonic Lumix DMC-GM1

En cualquier caso, observando los atributos físicos de su chasis solo podemos concluir que es una de las cámaras sin espejo más compactas que podemos encontrar en el mercado actualmente. Es una cualidad importante, sin duda, pero si no va acompañada por un rendimiento a la altura, su atractivo puede diluirse estrepitosamente. No obstante, antes de profundizar en el resultado que la GM1 ha arrojado en nuestro banco de pruebas, echemos un vistazo rápido a algunas de sus principales especificaciones para ir «entrando en harina»:

  • Sensor Live MOS Micro Cuatro Tercios (17,3 x 13 mm) de 16 megapíxeles efectivos
  • Montura para sistema Micro Cuatro Tercios
  • Objetivo del kit: Lumix G Vario 12-32 mm f/3.5-5.6 ASPH MEGA OIS
  • Enfoque por contraste con modos AFS, AFF, AFC y MF
  • Rango de detección AF: EV -4 - 18 (equivalente ISO 100)
  • Sensibilidad ISO: 125 (extendida) / 200 - 25.600
  • Obturador de plano focal de control electrónico
  • Velocidad de obturación imagen fija: 60 - 1/16.000
  • Disparo en ráfaga máximo con el obturador mecánico: 5 FPS
  • Flash TTL integrado
  • Pantalla LCD TFT táctil de 3 pulgadas (1.036.000 puntos)
  • Grabación en RAW y JPEG (DCF, Exif 2.3)
  • Grabación de vídeo de hasta 1.080/30p
  • Almacenamiento en tarjetas SD, SDHC y SDXC
  • Conectividad WiFi 802.11b/g/n, micro-HDMI tipo D y USB 2.0
  • Batería Li-Ión de 680 mAh / 4,9 Wh
  • Dimensiones: 98,5 x 54,9 x 30,4 mm
  • Peso: 204 g (cuerpo, batería y tarjeta SD)

Lumix DMC-GM1: ergonomía y robustez

Es evidente que los responsables del diseño de esta Lumix han intentado poner a punto un producto capaz de aunar la polivalencia de una cámara con objetivo intercambiable y la portabilidad de una compacta. Y lo han conseguido. Sin embargo, cualquiera que haya utilizado una cámara tan ligera y con un tamaño tan reducido como el de la GM1 puede darse cuenta de que no ofrece la estabilidad en el instante de disparar de una cámara más pesada dotada de un grip voluminoso. Desafortunadamente, no podemos pedirlo todo, aunque esta debilidad queda en parte mitigada si nos hacemos con el grip opcional que Panasonic comercializa para aquellos usuarios que quieren mejorar el agarre de la cámara.

Eso sí, la construcción de esta cámara tiene un buen nivel. El tacto del cuerpo, de aleación de magnesio, es agradable, y, lo que es más importante, la sutil rugosidad del material que lo envuelve proporciona un buen agarre, reduciendo así la probabilidad de que se deslice entre nuestros dedos y acabe cayendo al suelo. Sin embargo, la construcción física del objetivo incorporado en el kit, un Lumix G Vario 12-32 mm f/3.5-5.6 ASPH MEGA OIS, que es el que hemos utilizado en nuestras pruebas, no tiene el mismo nivel de la cámara. No está mal acabado, pero no transmite la sensación de robustez, que, a pesar de su ligereza, logra ofrecer la GM1.

Panasonic Lumix DMC-GM1

Los diales de control alojados en la parte superior de la cámara son resistentes y pueden ser manipulados con cierta brusquedad sin resentirse. Sin embargo, la cruceta ubicada junto a la pantalla LCD es más tosca, y no transmite esa misma sensación de fiabilidad.

Los puertos de conexión USB y micro-HDMI son fácilmente accesibles abriendo una tapa alojada en uno de los laterales de la cámara, como suele ser habitual, mientras que la batería y la tarjeta de almacenamiento residen bajo una tapa de fácil apertura alojada en la base. Nada que objetar en este «terreno».

Interfaz y conectividad

Lo confieso. Yo tampoco leo el manual de los «ingenios tecnológicos» que caen en mis manos. Todos me parecen un auténtico aburrimiento, así que prefiero indagar en las interfaces de configuración sin ayuda. De hecho, en mi modesta opinión, esta forma de proceder me permite averiguar si una interfaz es o no intuitiva. La de la GM1 es bastante clara, y en poco tiempo uno se familiariza con ella sin demasiado esfuerzo.

Aun así, hay algunas opciones de diseño que no me parecen del todo acertadas, como es el hecho de que para acceder a los parámetros de control del modo de disparo manual, entre otras funciones, sea necesario presionar el botón Q.Menu identificado por una papelera. No obstante, una vez localizado permite manipular con bastante rapidez los parámetros de exposición, así que no plantea mayores problemas.

Panasonic Lumix DMC-GM1

Una característica de la GM1 que agradecerán especialmente los propietarios de un smartphone o una tableta es la conectividad WiFi. La controladora que incorpora esta cámara es compatible con los estándares 802.11b/g/n, y gracias a ella es posible controlar desde un teléfono móvil inteligente algunos de los parámetros de funcionamiento de la cámara, y, cómo no, también nos permite compartir nuestras fotografías y vídeos de una forma muy sencilla y rápida. No obstante, para sacar partido a esta prestación es necesario instalar previamente en el smartphone o el tablet la aplicación Panasonic Image App, que está disponible de forma gratuita para terminales con iOS y Android.

En lo que concierne a la conectividad, la única pega que puedo poner a esta cámara es la ausencia de un receptor NFC. Este enlace de corto alcance resulta muy útil para negociar la conexión mediante WiFi entre dos dispositivos, lo que evita que el usuario se vea obligado a realizar manualmente el proceso de configuración de la comunicación inalámbrica. No es una prestación imprescindible, de hecho, requiere que los dos dispositivos que intervienen en la comunicación tengan NFC, pero ya hay disponibles bastantes smartphones y tablets que la incorporan, por lo que viene bien contar con esta tecnología.

Disparando con la Lumix DMC-GM1

Uno de los componentes más sofisticados de esta Lumix, y la razón por la que estaba deseando que cayese en mis manos, es su sensor Live MOS de 16 megapíxeles. Los ingenieros que lo han diseñado decidieron incrementar el tamaño de los fotodiodos para conseguir que incida un número mayor de fotones en cada uno de ellos. El voltaje que genera cada una de esas diminutas celdas o fotorreceptores es proporcional al número de partículas que inciden sobre su superficie, y, por tanto, también a la cantidad de luz que han recibido. La finalidad de esta modificación es incrementar el rango dinámico y minimizar el ruido, y, aunque lo veremos con más detalle en el siguiente apartado, el rendimiento de esta cámara es realmente bueno, en gran medida, gracias a su sensor.

Panasonic Lumix DMC-GM1

Todos sabemos que el sensor de imagen incide drásticamente en la calidad de las fotografías, pero buena parte de sus prestaciones pueden irse al traste si no está respaldado por un procesador a la altura. La GM1 incorpora un chip Venus Engine realmente rápido y concebido expresamente para reducir aún más el ruido, que ya ha sido previamente minimizado por el sensor, sin que el nivel de detalle de nuestras fotografías se resienta.

Panasonic Lumix DMC-GM1

Los dos elementos que he mencionado son esenciales, pero su eficacia quedaría diluida de no estar acompañados por un enfoque automático por contraste realmente rápido y una pantalla táctil que reacciona con bastante precisión a la interacción del usuario, y que, sobre todo, tiene una gran calidad de imagen. El trabajo conjunto de todos ellos consigue que la experiencia de uso de esta cámara sea muy satisfactoria, máxime disparando en modo manual.

Calidad de imagen

Lo primero que hice cuando Panasonic presentó esta cámara hace ya varios meses fue «devorar» sus especificaciones y profundizar en la tecnología del sensor de imagen Live MOS. Las expectativas que me había formado eran razonablemente altas, lo que en ocasiones provoca una cierta decepción cuando uno por fin tiene la oportunidad de poner sus manos sobre el producto que aglutina esas innovaciones. Pero la GM1 no me ha defraudado.

Muestra Lumix GM1
Imagen capturada a f/5.6, 1/60 y 3.200 ISO

El objetivo que incluye el kit de esta cámara, que, como mencioné al principio del post, es un Lumix G Vario 12-32 mm f/3.5-5.6 ASPH MEGA OIS, tiene una calidad muy decente, a pesar de no ser muy luminoso. No obstante, Panasonic los tiene mejores, por supuesto. En cualquier caso, con un objetivo de mayor calidad la GM1 habría ofrecido, sin duda, un rendimiento mejor.

Muestra Lumix GM1
Imagen capturada a f/5.5, 1/60 y 250 ISO

Como podéis intuir en las fotografías de prueba, el rendimiento de esta cámara es realmente bueno, incluso, en condiciones de captura exigentes. Su gama dinámica es amplia, por lo que consigue resolver de una forma muy satisfactoria tomas con contrastes intensos. Aun así, en mi opinión, ofrece un nivel de detalle mayor en zonas oscuras que en luces altas, aunque globalmente es bastante resolutiva.

Muestra Lumix GM1
Imagen capturada a f/4.9, 1/60 y 1.600 ISO

El nivel de ruido de la GM1, en gran medida gracias a su sensor Live MOS, permanece en todo momento bajo control, a menos que, como veremos un poco más adelante, optemos por valores ISO muy elevados. En escenas con poca luz es posible pecibir algunos artefactos de compresión provocados por la codificación JPEG, algo habitual en muchas cámaras, lo que se puede utilizar como un argumento más a favor del disparo en RAW.

Muestra Lumix GM1
Imagen capturada a f/4.2, 1/60 y 1.000 ISO

Por otra parte, el balance de blancos que ofrece esta cámara es muy satisfactorio. Nada que objetar en este apartado, si bien es cierto que si disparamos en RAW tendremos un amplio margen de maniobra a la hora de ajustar este parámetro durante el procesado de nuestras fotografías.

Imagen capturada a f/5.6, 1/8 y 200 ISO
Imagen capturada a f/5.6, 1/8 y 200 ISO

Por último, el comportamiento de la cámara al utilizar valores ISO bajos y medios es realmente bueno. Desde 200 ISO hasta 1.600 ISO el nivel de ruido permanece siempre bajo control, y la calidad de imagen es realmente buena. A 3.200 y 6.400 ISO el ruido es ya más notable, pero con esta sensibilidad sigue siendo posible tomar buenas fotografías nocturnas o en ambientes con poca luz.

Imagen capturada a f/5.6, 1/30 y 1.600 ISO
Imagen capturada a f/5.6, 1/30 y 1.600 ISO

Los valores de sensibilidad con los que la GM1 comienza a flaquear claramente son 12.800 y 25.600 ISO. El ruido en estas fotografías es claramente apreciable, y, curiosamente, en algunas de nuestras tomas de prueba con estos valores de sensibilidad aparece una franja de color que cruza horizontalmente toda la instantánea (podéis verlo en la última fotografía de este apartado), por lo que es preferible no utilizarlos.

Imagen capturada a f/5.6, 1/100 y 6.400 ISO
Imagen capturada a f/5.6, 1/100 y 6.400 ISO
Imagen capturada a f/5.6, 1/500 y 25.600 ISO
Imagen capturada a f/5.6, 1/500 y 25.600 ISO

Conclusiones y valoración

Panasonic ha hecho un buen trabajo con esta cámara. La Lumix DMC-GM1 está bien construida, es extraordinariamente compacta y ofrece un nivel de control de las tomas equiparable al de una buena DSLR o una sin espejo de alta gama. Además, incorpora conectividad WiFi y la calidad de la pantalla LCD TFT integrada es inusualmente elevada. Y pone a nuestra disposición la posibilidad de grabar secuencias de vídeo en alta definición (1.920 x 1.080 puntos) con una cadencia máxima de 30 imágenes por segundo en modo progresivo, que no está en absoluto nada mal.

A pesar de que en nuestras pruebas, como habéis comprobado, hemos utilizado el objetivo suministrado en el kit, cuya calidad es mejorable, la GM1 ha demostrado ofrecer una gran calidad de imagen. Destaca por su amplia gama dinámica, buen balance de blancos en modo automático y reducido nivel de ruido, incluso, en condiciones exigentes. Y flaquea al utilizar valores ISO altos, como habéis podido comprobar en las tomas de prueba.

Panasonic Lumix DMC-GM1

Si a todo esto sumamos que su autonomía es muy notable y nos permite acceder a la convincente gama de objetivos Lumix G para monturas Micro Cuatro Tercios con la que cuenta Panasonic (algunos de ellos de mucha calidad), es evidente que no puedo dejar de recomendársela a aquellos aficionados a la fotografía que buscan una cámara sin espejo polivalente, dotada de una gran calidad de imagen, y que, además, puedan llevar encima siempre que quieran sin que su peso y su tamaño representen un lastre.

El precio de la Lumix DMC-GM1 con el objetivo de 12-32 mm que hemos utilizado en el análisis es 699,90 euros. Aquellos usuarios que prefieran comprarla, además de con el objetivo de 12-32 mm, con el grip adicional y un segundo objetivo con focal fija de 20 mm, el Lumix G 20 mm f/1.7 II ASPH, deberán desembolsar 999,90 euros.

A continuación, podéis ver una galería de muestra, o bien visitar la galería en Flickr a toda resolución:

La cámara ha sido cedida para el análisis por parte de Panasonic. Puedes consultar nuestra política de relaciones con empresas.

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