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Cómo configurar la cámara para conseguir el mejor resultado posible
Trucos y consejos

Cómo configurar la cámara para conseguir el mejor resultado posible

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Nuestra cámara de fotos es un ordenador. Es así. Ya no es esa máquina en la que solo podíamos hacer tres o cuatro ajustes para conseguir una fotografía correcta desde el punto de vista técnico. Ahora tenemos infinitas funciones que pueden desvirtuar el disparo final con una mera interpretación del original. Por este motivo vamos a ver los ajustes necesarios para conseguir el mejor archivo posible.

Hoy en día, con las modernas cámaras digitales, cualquier parecido con la realidad es muchas veces una quimera. Cuando apretamos el disparador, la luz llega al sensor a través del objetivo. Allí, después de convertirse la señal analógica en digital, toda una serie de parámetros empiezan a dar forma a la imagen final. Da igual que hayamos elegido el formato RAW. Lo que vamos a ver en la pantalla de la cámara, instantes después de hacer la foto, es un jpeg, una interpretación de la máquina en función de los ajustes que tengamos seleccionados.

Puede que nos guste el resultado, pero no podemos olvidar que si no hemos tocado nada, ese no es nuestro estilo. Ni siquiera es todo lo que puede dar la cámara de sí. Es una forma de tratar el original. Y por el camino se ha quedado mucha información, demasiada. La idea que os quiero proponer es simplificar la configuración para conseguir un archivo lo más parecido a la realidad digital. Es decir, que solo importe, desde un punto de vista técnico, el diafragma, la velocidad de obturación y la sensibilidad... volver a los orígenes de la fotografía.

Hasta que las cámaras incorporen un programa de revelado similar a Photoshop o Capture One en su interior, lo mejor será dejar tales decisiones a nuestro ordenador. Además tenemos la ventaja de poder volver siempre al original. Si disparamos en jpeg tiramos a la papelera gran parte de la información original sin poder recuperarla. Y si disparamos en RAW tenemos todo a nuestra disposición en el ordenador.

Simplificar para lograr el mejor resultado técnico

Da igual que vayamos a hacer un retrato, un paisaje o un partido de fútbol. La configuración debería ser siempre la misma. Cuanto más simplifiquemos los ajustes, mejores fotografías haremos. Desde un punto de vista técnico, por supuesto. Si nos ceñimos a la configuración que propongo, lograremos trabajar con un archivo lo más parecido a la realidad. La fotografía que veremos en la pantalla LCD será lo más parecido al archivo en bruto que debemos domar en el programa de revelado. Parece una contradicción pero es así.

Configurar Ii Eso no es un RAW

El RAW es literalmente, un archivo crudo. Y lo que tenemos que intentar es verlo en la cámara, para saber hasta qué punto hemos llegado. Y como no es posible verlo (todavía), hay que intentar que sea lo más parecido posible. Así que aquí van ocho ajustes para conseguirlo. Todavía quedarían cosas como configurar el autoenfoque pero eso lo dejaremos para las especialidades de cada uno. Un fotógrafo deportivo no tiene las mismas prioridades que un fotógrafo de estudio, por poner un ejemplo.

Configurar Iv La configuración del autoenfoque es importante en algunas cámaras
  1. El formato RAW no tiene color. En las cámaras solo podemos elegir entre los espacios de color sRGB y Adobe RGB (1998). Deberíamos marcar este último porque es el que más información tiene de los dos y por lo tanto es el más cercano a la realidad.
  2. Las marcas tienen distintos ajustes preestablecidos de color, brillo, saturación... Son conocidos como Estilos de imagen. Hay que meterse en el menú correspondiente y encontrar el ajuste más neutro, menos modificado, de todos los que ofrecen. Posteriormente, en los programas de revelado, podemos poner los más agresivos como punto de partida si nos gustan. Las fotografías que veremos en la cámara no serán vistosas. Ese es nuestro trabajo, no el de la cámara.
  3. Una buena idea sería (la excepción que confirma la regla) subir el parámetro de Nitidez al máximo, con la intención de ver de la forma más directa posible, si hemos enfocado bien.
  4. En muchas cámaras tenemos la posibilidad de elegir la profundidad de color: 12 o 14 bits. Los 16 bits que vemos en el ordenador se generan por interpolación. Esto no afecta a la visualización en la pantalla LCD de la cámara, pero nos asegura que hemos elegido la mayor cantidad de información posible. De 4096 niveles a 16384. Igual baja la velocidad de grabación de la máquina, pero a cambio de una calidad muy alta, que es lo que estamos buscando.
  5. Anular la posibilidad de aumentar la escala ISO mediante forzados. Es una corrección vía software (en la cámara) de la luminosidad de la imagen
  6. No servirse del ajuste de Reducción de ruido en exposiciones prolongadas. Falsean la lectura del RAW y alteramos la información pura. Si subimos el ISO nativo tendremos una mayor calidad técnica.
  7. Cuando hacemos un RAW queremos ver lo que ha sacado la cámara, no una interpretación. Por este motivo desactivaremos la función que incrementa la luminosidad de las sombras. No olvidemos que queremos una cámara, no un ordenador entre las manos.
  8. Olvidarse de las correcciones de objetivos. Un RAW puro no debería tenerlas. Debemos asumir lo que tenemos para conseguir que la exposición esté lo más ajustada posible. Este ajuste lo podemos hacer luego en el ordenador.
Configurar Iii Aquí se hace la foto

Si ponemos estos ajustes en nuestra cámara solo tendremos que controlar la sensibilidad, la velocidad y el diafragma. Todo lo demás no tiene sentido alguno si estamos disparando en RAW. Otra cosa es que trabajemos en jpeg por cuestiones de rapidez. Pero configurar una cámara con este oscuro fin es mucho más complicado de lo que podemos pensar en un principio. Y como he dicho antes, no hay vuelta atrás. Si no te gusta lo que ha hecho la cámara, te tienes que aguantar. ¿Qué pensáis?

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