
No es ninguna locura hablar de cámaras modulares para el mercado de consumo: Ricoh ya tiene un sistema completo para su cuerpo GXR, y otros fabricantes como Nikon parece que van a saltar pronto a la palestr, y en otros ámbitos, como el del medio formato, hace años que hablamos de respaldos digitales intercambiables.
Uno de los rumores recurrentes para Olympus era la presentación de una cámara modular en montura cuatro tercios o micro cuatro tercios (los últimos comentarios apuntan a esto). Después de haber dejado pasar la ocasión con la E5, el rumor se enfrió un poco, pero ahora vuelve a primera línea con algo tangible: una patente de nada menos que ocho cuerpos distintos con elementos intercambiables.
Las principales ventajas de este tipo de sistemas son por un lado la capacidad de personalización del equipo, adaptando cada elemento a nuestras necesidades (me imagino llevando un día un sensor de formato completo para estudio, y al día siguiente uno más pequeño para fotografía de naturaleza, manteniendo el resto de las partes), y por otro lado la mayor longevidad de las cámaras, ya que para sustituir una parte concreta no tenemos que esperar a una versión completamente nueva de la cámara.












