'Detrás del instante': Kim Manresa, la fotografía y la verdad de la calle
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'Detrás del instante': Kim Manresa, la fotografía y la verdad de la calle

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Esta semana ha llegado el último capítulo de la segunda temporada de 'Detrás del instante' dedicado a Kim Manresa, uno de los fotógrafos más alejados del mundanal ruido y más cercano a la realidad del mundo, siempre al lado de los más desfavorecidos. Siempre trabaja con cámaras de segunda mano que compra justo antes de iniciar sus viajes y cuando termina el reportaje las regala. Un fotógrafo de los que quedan pocos.

Kim Manresa tiene una vida de película. Es un profesional que se dedica a lo que más le gusta, hacer fotografías para contar al mundo que lo quiera ver cómo es la vida realmente. Es un fotógrafo que se formó en la escuela de la calle.

Es de un barrio barcelonés que luchaba contra las desigualdades y que no se callaba ni siquiera cuando la ciudad se vendía al mundo como la cuna de los mejores Juegos Olímpicos de la historia.

En el último capítulo abren con el reportaje que llevó a Kim Manresa a las portadas:la historia de Kaddi, una niña de Burkina Faso que sufre la ablación en su propio cuerpo. La forma de narrar la vida de la niña una semana antes de la atrocidad nos sobrecogió a todos los que vimos el reportaje publicado en numerosos medios.

Detrás del instante Kim Manresa

No pudo hacer nada para impedirlo, pero su reportaje sirvió para que la situación de tantas niñas cambiara y se luchara para terminar con una tradición dantesca e inhumana con las mujeres. Además sirvió para establecer una amistad con la niña y que desde entonces, él la esté ayudando a salir adelante.

Y todo gracias a la fuerza de la imagen, a la presencia de un fotógrafo capaz de retratar un momento que ha podido cambiar la vida de muchas personas. Esa es la fuerza del fotoperiodismo:

Todo el dinero que recibí de los premios y tal lo invertí para la educación de la niña.

Kim Manresa y la búsqueda de un mundo sin injusticias

La vida de barrio en aquellos años escandalizaría a muchos que hoy se quejan porque no tienen el último móvil, la tragedia de los niños de piso actuales. Él es de la época en la que tus padres sabían cuándo salías de casa y que tocaba gritar desde la ventana para que volvieras a cenar. Su padre tenía una cámara Kodak de baquelita y ahí empezó su afición.

Al vivir en un barrio donde todos los vecinos luchan por el bien común, él se convirtió en el fotógrafo de sus reivindicaciones. Hay una historia genial en la que le quitan y rompen la cámara y todo el vecindario se junta para regalarle una nueva. Estas cosas te marcan para siempre.

Kim Manresa Detrás del instante

Y decidió embarcarse al mundo para luchar por la justicia para los más pobres y desfavorecidos. Igual viajaba a África que contaba la historia de los olvidados por las obras de Barcelona 92. Y todo desde un punto de vista cercano, tanto desde un punto de vista físico como moral. Es una persona comprometida.

Y su trabajo es un golpe de realidad. Ya lo hemos indicado más arriba. Todas las cámaras son buenas y no hace falta gastar grandes cantidades de dinero para contar una historia. No es fiel a ninguna marca y no necesita la última tecnología. Solo necesita que funcionen bien.

Se expresa siempre en blanco y negro para evitar que el color despiste a la hora de contar una historia. Trabaja siempre con objetivos angulares, jugando con la yuxtaposición para que todos vean lo que ocurre alrededor y podamos interpretar toda la información recibida.

Un excelente colofón para una serie documental que ha enseñado cómo viven, piensan y fotografían en nuestro país. Seguro que el mundo es mejor gracias a sus trabajos.

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