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La inolvidable fotografía en blanco y negro de 'Roma' de Alfonso Cuarón
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La inolvidable fotografía en blanco y negro de 'Roma' de Alfonso Cuarón

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El cine es fotografía. Y pocas películas se nos quedarán grabadas en la retina si no va a acompañada de una imagen inolvidable. Precisamente esto es lo que pasa con 'Roma' de Alfonso Cuarón, una de las sorpresas del año, y uno de los blancos y negros más hermosos que se recuerdan dentro de una sala de cine, perdón, dentro de una plataforma.

No he tenido la suerte de poder ver esta película en una sala de cine. Y debería hacerse. Está rodado en un glorioso 65 mm digital. Se apagan las luces y nadie te molesta. No hay nada más que tú contra la historia. Es verdad que los tiempos cambian. Y que el cine se puede ver en casa, en tu pantalla, con tu pijama y tu manta favoritos. Pero no es lo mismo. Algunos no lo entenderán pero no es igual.

La verdad es que es un debate apasionante. El cine es para ver y la televisión en casa para revisar. La experiencia nunca será la misma. Hay muchos ejemplos que apoyan mi teoría. No es lo mismo ver 'Mad max: fury road' en el cine, donde no te deja respirar que en la televisión, donde pierdes detalles. 'El renacido' hay que verla en la gloriosa oscuridad de una sala y pierde toda su esencia en la pantalla plana... Pero hoy hemos venido a hablar de la fotografía de 'Roma'.

'Roma', un nuevo clásico de la historia del cine

Esta película es posible por el éxito de la última que hizo, esa historia de la ciencia ficción titulada 'Gravity'. El éxito arrollador de aquel filme protagonizado por Sandra Bullock y fotografiada por Lubezky (muy presente en 'Roma') permitió a Cuarón decidir la siguiente que quería hacer. Y apostó por una historia personal inundada de realismo hasta extremos insospechados.

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Es la historia de una de las muchas sirvientas de familias de clase media en el México de los años 70. Es un 'Lo que queda del día' a la mexicana, inundada de realismo. Es una historia autobiográfica dedicada a Libo, la mujer que cuidó de su familia. El día en el que el director ganó el León de oro en Venecia coincidió con el cumpleaños de su querida Libo. Todo un guiño de la ficción a la realidad. Y la pudo presentar antes de que su madre muriera.

'Roma' cuenta la historia de Cleo, una trabajadora del hogar en aquellos convulsos años durante el tiempo en el que se derrumba el matrimonio de los señores de la casa en la que vive. Ella se encarga de todo y los niños son un complemento perfecto de la vida de Cleo, a la que quieren con locura, casi como a una madre. En el fondo está la historia de la familia de Alfonso Cuarón.

Todo está rodado con sumo detalle y rigor histórico. Incluso la casa de la película es idéntica a la original donde todo sucedió. Las calles, los coches, los cines y la luz imposible de una ciudad como México DF y la colonia que da nombre a la película, Roma. En la red encontramos una página en la que comprueban el tiempo que se tardaba realmente en cada una de las salidas callejeras que acontecen...

Hay mucho cine en cada plano. Ahí está el cine neorrealista italiano, se respira autenticidad. Y gran parte de la culpa la tiene la mirada de Yalitza Aparicio, el gran descubrimiento. Todo está en ella. Si ella llora, todos lo hacemos; si ríe, se nos escapa la sonrisa. Tiene el mismo poder que las grandes divas de la historia. Tiene un don.

Y por supuesto la fotografía. Ese blanco y negro perfecto. Ese blanco y negro de 65 mm, como las míticas películas de antaño. Un blanco y negro digital que nos deja sin habla en cada secuencia en la que la cámara se mueve como si fuera un espectador, como si fuera el mismo director viendo la historia de su vida pasar delante de sus ojos. Parece un testamento en el que estamos invitados a sentir.

La fotografía de 'Roma'

En las numerosas entrevistas que ha concedido Cuarón, en una campaña perfectamente orquestada para conseguir un Oscar más que merecido (algo que interesa sobremanera a Netflix), dice que para lo único que le sirvió la escuela de cine fue para conocer a su amigo el Chivo Lubezki, el genial director de fotografía con el que ha colaborado en sus películas más reconocidas.

Romai 'Roma' de Alfonso Cuarón

Ahí están 'Gravity', 'Grandes esperanzas', 'Y tu mamá también', 'Hijos de los hombres'... Y de repente en 'Roma', su proyecto más personal, decide asumir el papel también de director de fotografía. Es el director, el guionista y el director de fotografía. Un trío perfecto que a muchos nos gustaría hacer.

Investigando por un lado y por otro parece ser que Emmanuel Lubezki estaba en el proyecto desde el primer momento. Desde luego. Pero su apretada agenda le obligó a irse del proyecto:

Convertirme en director de fotografía fue un accidente del proceso. Chivo estaba ligado al proyecto, claro, y luego, por razones de logística, no pudo terminarlo después de que ya había hecho algunas preparaciones. El momento de su salida fue muy cercano a la preproducción y las alternativas que había considerado no estaban disponibles.

No estamos viendo el trabajo de Lubezki pero en todo momento estamos viendo su esencia. Es verdad que nos falta ese movimiento de cámara que tantas veces nos ha hipnotizado. La cámara ya no se mueve como en 'El árbol de la vida' de Mallick. Está viva en el trípode, en los travelling... Pero no lo echamos de menos. Tal vez el trabajo de Galo Olivares, el segundo director de fotografía de a bordo, también ayudó a reposar la mirada.

Lo curioso de esta historia es que está película está concebida para el cine pero se verá sobre todo y ante todo en la televisión. ¿Por qué está rodada en digital, en 65 mm? La respuesta es sencilla. La película fue adquirida por Netflix un año después de terminar la producción. Alfonso Cuarón quería conseguir que llegará lo más lejos posible a pesar de estar rodada en castellano y mixteco (el idioma de la protagonista) y en blanco y negro. Y aliarse con la plataforma le pareció la idea perfecta. Y la verdad es que está dando sus frutos, aunque pocos la podrán ver en el cine.

Romaiv 'Roma' de Alfonso Cuarón

Rodar en blanco y negro era uno de los requisitos del director desde que pensó 'Roma'. Pero para dotarle de un aire contemporáneo apostó por la calidad digital de los sistemas Arri de 65 mm. Todo es perfecto, como si fuera una fotografía tras otra de Ansel Adams. Siempre veremos todos los grises, desde la luz hasta la oscuridad. Siempre habrá profundidad de campo, porque es como vemos, con buen detalle de principio a fin. Y pocas veces, salvo en un momento, veremos primeros planos, algo que no existe en la realidad. La mirada por tanto es muy reconocible para todo aquel que haya vivido. Esa es su fuerza.

Es una de las películas del año, una que se recordará al cabo del tiempo. Puede que se lleve todos los premios, puede que ya no reciba más, pero todos querremos alguna vez sentir que podemos volver a filmar la historia de nuestra vida tal como ha hecho Cuarón en 'Roma'.

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