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Se cumplen 30 años del libro fundamental de la fotografía española: 'España oculta' de Cristina García Rodero
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Se cumplen 30 años del libro fundamental de la fotografía española: 'España oculta' de Cristina García Rodero

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Esta semana encontramos una destacada efeméride que se celebra estos días: la publicación de 'España oculta' de Cristina García Rodero en 1989 por la editorial Lunwerg y la exposición en el antiguo museo de Arte Contemporáneo de Madrid. Aquel año cambió todo.

Yo soy fotógrafo. Sueño cada día con hacer una buena fotografía. Creo en el poder de la imagen, en la magia de una cámara fotográfica. Y si tuviera una religión, Avedon sería mi dios principal. Y estaría rodeado por Cristina García Rodero y Robert Frank. Los santos podrían ser Isabel Muñoz, William Klein, Castro Prieto, Navia, Tofiño...

En 1989 era un niño de 11 años. La fotografía me gustaba por las historias que contaba mi abuelo. Por la cámara que me dejaba mi padre, aquella Canon que luego fue mía. Y por un rally que gané (aunque más tarde me enteré de que solo había tres participantes en mi categoría). Pero aquella cámara roja que gané, me marcó.

Crisiii La portada del libro

Y con este bagaje mis padres me llevaron a la exposición del momento en el antiguo museo de Arte Contemporáneo, donde ahora podemos ver el museo del Traje. Allí estaba el trabajo de alguien llamado Cristina García Rodero. Eran fotografías en blanco y negro que recorrían nuestra tierra de uno a otro confín fijándose en las fiestas que todavía se celebraban.

Allí quise ser fotógrafo. Con toda mi alma. Con 11 años tenía claro lo que quería ser. Era mi objetivo en la vida.

Allí quise ser fotógrafo. Con toda mi alma. Con 11 años tenía claro lo que quería ser. Era mi objetivo en la vida. Y todo lo he vivido desde entonces se lo debo a ella. Por fortuna he tenido el honor de conocerla. La reconocí en una fiesta en la plaza mayor de Madrid. Estaba trabajando a mi lado. Le pregunté si era ella, me lo confirmó, y no pude más que abrazarme y ponerme a llorar. Ella nunca lo recuerda, pero como siempre, sonríe.

'España oculta', el libro de fotografía

Cristina García Rodero se hizo famosa con este libro publicado en 1989 y que hoy es un objeto de colección y veneración. Los números son espectaculares. 15 años de trabajo. Todos los fines de semana sacrificados. Miles de carretes. Varias cámaras espartanas que ya solo podemos encontrar en las tiendas de segunda mano. Incluso una de ellas estaba estropeada y provocó negativos quemados que solo algunos laborantes han podido salvar...

No tiene sentido dejar todo a la técnica porque te quedas sin alma. Un buen trabajo exige tiempo. Mucho tiempo. Nada de dos días para poder exponer en una sala de arte moderno. Ni inventarse historias de astronautas

Porque este trabajo cuenta lo que es importante en la fotografía. No tiene sentido dejar todo a la técnica porque te quedas sin alma. Un buen trabajo exige tiempo. Mucho tiempo. Nada de dos días para poder exponer en una sala de arte moderno. Ni inventarse historias de astronautas. La fotografía es muy exigente. La fotografía es solitaria. No tiene glamour.

Exige, como bien enseña José Manuel Navia tres pasos. Estudio, zapatilla y edición. Si alguno de los tres falla, no podemos hacer nada. A lo mejor lograr unos cuántos likes, engañar a un jurado o solo dios sabe qué. Pero con una mirada única y mucho, mucho, mucho trabajo, se puede llegar a 'España oculta'.

Crisiv

Fue posible porque la editorial Lunwerg apostó por ella. Porque hicieron un libro de fotografía que marcó a todos los que lo vieron. Porque apostaron por una desconocida por aquel entonces y por un trabajo que nada tenía que ver con la moda imperante.

Era el año 89, quedaba poco para los Juegos Olímpicos de Barcelona, y todo era color y futuro. Creer en alguien que miraba al pasado -que rebuscaba en viejos autobuses repletos de viejos pasajeros, en libros polvorientos de autores politizados y que creía en que conocer el pasado ayuda a enfrentarse al futuro- era algo realmente arriesgado.

Pero la apuesta salió bien. Nosotros éramos eso. Veníamos de ahí. La religión, por mucho que pese, es parte de nuestro ADN. Las fiestas populares se estaban perdiendo. A pesar de todo era una forma de dejarse llevar por el desenfreno. Lo que nos hacía humanos. La forma de unir el cielo con la tierra. La pasión con la devoción.

Nacemos, crecemos, nos reproducimos y volvemos a la tierra con esa niña que vuela frente a la puerta de un cementerio.

El libro cuenta una historia. Se abre con el jolgorio de unas señoras con un cristo triste y destrozado a sus espaldas. Y nos lleva de la mano de la vida a la muerte. Enfrentando en sus páginas a las fotografías para que hablen entre sí y nos cuenten qué es la vida. Parecen cosas del pasado, pero ahí está la antropología del ser humano. Es lo que somos: la alegría, la tristeza, el dolor, el puro sexo... Nacemos, crecemos, nos reproducimos y volvemos a la tierra con esa niña que vuela frente a la puerta de un cementerio.

Desde entonces no ha parado. Ha viajado por el mundo entero. Ha perdido muchas cámaras. Ganado muchas amistades. Logrado grandes fotografías. Y todo con una fe inquebrantable en que lo importante es contar historias con la cámara. Ha probado el color, se ha adaptado a lo digital. Y sigue siendo la misma.

Y todo está en estas 126 fotografías que muchos conocemos a la perfección. Pocas veces un libro ha tenido tanta influencia en la sociedad. Antes las fiestas estaban a punto de desaparecer. Ahora lo único que desean muchos es que los fotógrafos desaparezcamos de las fiestas en la que lo raro es no llevar una cámara. Todos quieren ser Cristina. Lo malo es que no saben que es imposible.

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