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«Intento mantener el concepto artístico en todos mis trabajos», Julia Hernández, ganadora del LUX Oro 2014
Entrevistas

«Intento mantener el concepto artístico en todos mis trabajos», Julia Hernández, ganadora del LUX Oro 2014

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Julia Hernández ganó su primer premio de fotografía con tan solo 9 años. Pero su precocidad es solo un apunte curioso en un currículo realmente impresionante en el que destacan especialmente el LUX Oro que consiguió en 2014 y el LUX Plata que ganó en 2013, ambos en la categoría de bodegón.

De su pericia en el ámbito de la fotografía de alimentos dan fe las excepcionales instantáneas que ilustran este post, pero Julia no se dedica solo a los bodegones. Empezó su trayectoria con la fotografía artística de paisajes, y pronto fue derivando hacia el retrato, una disciplina en la que se siente especialmente cómoda. Así vive la fotografía esta premiada artista española.

Del paisaje al bodegón

Julia, ¿podrías resumir brevemente tu currículo y cuál es tu formación en fotografía?

A los 17 años se despertó en mí la curiosidad por el mundo de la fotografía y sin pensarlo me apunté a mi primer taller básico de fotografía en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya, donde se hizo evidente mi interés creciente en este campo. Así que continué mi formación hacia el mundo profesional. Mientras estudiaba, trabajaba en un prestigioso laboratorio de Barcelona, y allí continué 25 años más, compaginando mi vida laboral como fotógrafa y el mundo de la impresión. Y hace cuatro años me instalé a jornada completa como fotógrafa.

¿De dónde procede tu pasión por la fotografía? ¿Es innata? ¿Te viste influenciada de alguna forma por alguna persona cercana?

Puedo afirmar que nací con una cámara bajo el brazo. Vengo de una familia de fotógrafos donde la fotografía ha estado presente en todo momento. Gané mi primer premio de fotografía a los 9 años, aunque lo cierto es que nunca estuve excesivamente interesada en ella. Supongo que por el mero hecho de estar continuamente inmersa en ello, pero creo que de alguna forma calaron todas esas conversaciones raras, a mi entender por mi corta edad, sobre diafragmas, luz, sensibilidad y ese horrible olor a químico que, la verdad, me fastidiaba un poco y que irremediablemente me ha acompañado a lo largo de toda mi vida… hasta que un día entiendes cuál es tu forma de expresarte y ver el mundo. Y entonces «cambias el chip».

Julia 2

¿Cuáles son las disciplinas fotográficas que practicas profesionalmente?

Empecé mi trayectoria con la fotografía artística de paisaje, pero pronto entendí que tenía que incorporar el componente humano, y, así, casi sin darme cuenta, llegué al retrato. Y más tarde, por azares del destino, me encontré un día fotografiando un bodegón alimentario. De hecho, y como nota de curiosidad, ha sido esta última disciplina la que me ha llevado a ganar dos premios LUX durante dos años consecutivos. Así que, está claro, me dedico a ambas disciplinas.

Seguramente te preguntarás qué tiene que ver una cosa con la otra. El mero hecho de darle carácter a un plato es el reto al que me enfrento cada vez que un cocinero me expone sus platos. Y digo «sus» platos porque como en la fotografía no hay dos fotógrafos iguales, tampoco hay dos platos gemelos, pero la base es la misma; son creados por personas diferentes, y, por tanto, tienen su propia personalidad. El bodegón alimentario, además, ha de salvar el espacio entre el observador y la imagen, ya que no contamos ni con el gusto, ni con el olfato para decir «¡qué bueno está esto!». Ahí es donde empieza la magia. Hay que dar vida propia a un producto aparentemente inanimado.

Observando tu porfolio es imposible no darse cuenta de lo importante que es para ti la fotografía artística. ¿Sueles abordar la fotografía de bodas y los retratos que realizas con un enfoque artístico? ¿Qué aceptación tiene esta aproximación a la fotografía entre tus clientes?

«En la fotografía de alimentos me enfrento al doble reto de dar carácter a los platos que fotografío y salvar el espacio entre el observador y la imagen»

Siempre intento mantener el concepto artístico en cada trabajo, y para ello localización y ambientación son fundamentales. Es cierto que no siempre las condiciones son las más deseadas para realizar este tipo de imagen, pero también hay que decir que el tipo de cliente que contacta conmigo da por supuesto todo el conjunto. El público, por tanto, tiene que ver en las fotografías algo que les diga que tú eres el fotógrafo que se adecua a sus gustos. Es evidente que no a todo el mundo le puedes gustar, pero es parte del ejercicio básico de cualquier empresa; tú tienes un producto, y hay un público determinado para él. Yo, particularmente, soy de las que creen que has de crear un estilo, con sus pros y sus contras. Pretender gustar a todo el mundo es sencillamente imposible.

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De todas las disciplinas fotográficas que practicas, ¿con cuál disfrutas más? ¿Qué tipo de fotografía sigue haciéndote suspirar?

Tengo la inmensa suerte de contar con clientes que confían plenamente en mi trabajo y me dan alas para hacer lo que crea más conveniente, así que cada uno de los trabajos que realizo se convierte en algo personal con lo que disfrutar al máximo. Me resulta difícil decir con cuál me quedaría. Me levanto cada mañana con la misma ilusión tanto si tengo que hacer un bodegón de una tarta de chocolate, como si tengo que realizar una sesión con niños. Ante todo, procuro que cada momento sea especial.

La fotografía de alimentos

¿Cómo te iniciaste en el mundo de la fotografía de alimentos, a priori tan diferente de la fotografía social?

Pues la verdad es que fue algo casual. Sin esperarlo, un día mi hermano, que es chef, me propuso realizar las fotografías para su página web www.a180graus.com. Al principio, tengo que confesarlo, me dio vértigo porque no veía la manera de conectar una cosa con la otra, pero fue ponernos a trabajar, entender entre fogones el amor y trabajo que se pone en cada plato, y me dije «esto tengo que poder plasmarlo de alguna forma».

Y empezamos a elaborar un espacio que nos serviría para el resto de bodegones venideros con un estilo muy propio que plasmara el «alma» de su cocina, procurando que una imagen no se quede tan solo en algo visual por lo que pasamos por encima casi sin parar a mirar. Mi objetivo es que miren, observen y sean capaces de ver que detrás de un plato hay una historia, como en una boda o un retrato. A partir de ese momento empezaron progresivamente a aparecer encargos en esta disciplina.

Tu trabajo ha sido merecedor de numerosos premios fotográficos, culminando en el LUX Oro en la categoría de bodegón que ganaste el pasado mes de noviembre. Los premios representan un acicate importante desde un punto de vista personal, pero, ¿han tenido para ti una repercusión profesional clara? ¿Te han ayudado a conseguir nuevos clientes?

Una muy buena pregunta. Evidentemente y sin ningún tipo de discusión, un premio LUX te da un gran reconocimiento profesional y una gran gratificación personal por tu trayectoria. Y sí que me ha aportado nuevos clientes, pero no creo que solo se trate del premio. Nadie me ha llamado todavía para decirme «te encargo a ti el trabajo porque has ganado un LUX Oro», pero sí me han dicho «nos encanta tu trabajo», y más tarde, cuando han hecho el primer contacto, añaden «felicidades por tu premio». Es diferente. Cabe remarcar que muchos de nuestros clientes no son conscientes de la calidad de un premio de este tipo, por lo que no creo que decante la balanza para que decidan encargártelo a ti o a otro fotógrafo, ya que la decisión final depende de varios factores.

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La fotografía de alimentos es una gran desconocida para muchos fotógrafos. ¿Podrías describir brevemente el equipo fotográfico que utilizas en tus bodegones, haciendo especial hincapié en tu cámara y tus ópticas?

Todos, absolutamente todos mis trabajos se basan en la sencillez. En los bodegones trabajo principalmente con luz natural, y en alguna ocasión, las menos, con el apoyo de un flash. Los flashes son strobist, lo que me da mucha agilidad cuando trabajo fuera. Llevar excesivo peso es una de las cosas que primero aprendí después de mi primer trabajo fuera de España. Sencillamente, no es operativo, y te ahorras muchos problemas de facturación. Soy de las que pelea porque el equipo viaje conmigo en cabina.

Además, no soy ningún desarrollo de mujer que pueda cargar con cincuenta cosas encima, así que he de reducir al máximo el equipo y llevar encima lo imprescindible. Actualmente tengo dos cuerpos Canon, 5D Mark II y 6D, una óptica Canon 50 mm f/1.2 y otra también Canon 24-105 mm f/4. Y para acabar con lo importante, dos flashes Canon 580EX II.

¿Qué consejos darías a una persona que acabe de finalizar sus estudios de fotografía y quiera ganarse la vida haciendo fotos? ¿Qué cualidades debe tener para ti un buen fotógrafo?

«Un buen fotógrafo, al igual que otros profesionales, debe tener ante todo tres cualidades: constancia, perseverancia y dedicación»

Constancia, perseverancia y dedicación son, para mí, las principales cualidades que no solo un fotógrafo ha de tener; cualquier persona que se dedica a una profesión debería cumplir estos requisitos. No por ser fotógrafos somos diferentes, ni el mundo laboral es más difícil por ello. Todas las profesiones, más o menos, tienen exceso de profesionales, así que no toca más remedio que profesionalizarse al máximo, y aunque es cierto que a más de uno se le ha ocurrido abandonar, hay que estar ahí, superando los retos y las dificultades. Las cualidades que antes he descrito nos han de acompañar a cada momento, y los resultados llegan. En cuanto a los estudiantes, probablemente a algunos, por el momento en que se encuentran, el camino se les facilita, y otros tendrán un recorrido más largo. Pero, insisto, a mí estos tres conceptos me funcionaron.

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Y, para concluir, ¿qué papel juegan, en tu opinión, Internet en general y las redes sociales de fotografía en particular en el mundo de la fotografía profesional?

Sin duda son unas excelentes herramientas para que, bien llevadas, todos nosotros podamos enseñar nuestro trabajo al mundo. No las debemos menospreciar. Es cierto que Internet está bombardeado de imágenes y de páginas web llenas de fotografías que se solapan unas a otras, pero hay que trabajar duro para poder obtener la máxima visibilidad, completando con otras redes sociales porque nunca sabes quien aterrizará para ver tu trabajo. Y, a su vez, tenemos la oportunidad de conocer grandes talentos. Yo lo veo como una cuestión de «retroalimentación».

No nos ha de sorprender que una buena parte de nuestro tiempo diario lo dediquemos a las redes sociales, pero no lo debemos ver como un pesar, sino como una oportunidad cada vez que publicamos un trabajo nuevo. Cuando aparece una nueva herramienta siempre pienso en que me puede ayudar en lugar de decir «ufff, más cosas a las tareas diarias». Pero tampoco hay que enloquecer apuntándote a todo lo que salga. Ni mucho menos. Hay que ser selectivo y elegir lo que mejor se adapte a ti.

Agradecimiento

Antes de dar por concluido el post nos gustaría aprovechar para dar las gracias a Julia por dedicarnos el tiempo necesario para realizar esta entrevista. Si queréis conocer mejor su obra no dudéis en pasaros por su página web. Merece mucho la pena.

Más información | Julia Hernández
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