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La Barcelona de los 50 a través de la mirada de Leopoldo Pomés

La Barcelona de los 50 a través de la mirada de Leopoldo Pomés
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Como ya apunté en un artículo sobre Joan Colom, las fotografías de Leopoldo Pomés, al igual que las de Oriol Maspons o las del propio Colom, son un testimonio gráfico de la ciudad de Barcelona, unas imágenes que nos explican el paso de los años de la ciudad y por ende de la sociedad catalana.

Pomés, al igual que sus compañeros antes mencionados, me fascina gratamente, ya sea por el simple motivo de que sus fotografías hacen historia o por que sus imágenes, dotadas de un estilo muy personal, me parecen cercanas y me hacen cuestionarme sobre la vida de los personajes tan interesantes que habitan en sus fotografías.

Con la excusa de la exposición de Leopoldo Pomés que tiene lugar en la Fundación Foto Colectania he decidido hablar sobre él, dar a conocer un poco más la obra de este gran fotógrafo. Espero que os interese tanto como a mí.

Leopoldo Pomés, fotógrafo y publicista autodidacta

Leopoldo Pomés, fotógrafo autodidacta, pertenece a una generación de fotógrafos que intentaron salirse de lo establecido y común en una España franquista poco amiga de las nuevas formas de arte.

Pomés nacido en 1931 en la ciudad condal pasó por muchos oficios antes de descubrir la fotografía y dedicarse a ella en cuerpo y alma. Tal como se ha dicho fue un fotógrafo hecho a sí mismo. Parece que no fue buen estudiante, así que prefería aprender a su ritmo y sin obligaciones, estudiando a sus artistas predilectos, sin imposición alguna, como fueron los pintores Tápies y Cuixart o el poeta Joan Brossa que pertenecían al grupo Dau al Set, un grupo de artistas que renegaban del arte convencional que podía encontrarse en la España franquista.

Gracias en parte a que se hizo a sí mismo como fotógrafo consiguió obtener un discurso visual propio, nada convencional. Este estilo fotográfico tan peculiar de Pomés se vio expuesto por primera vez en 1955 en la Galería Layetana de Barcelona, una de las galerías más atrevidas y reconocidas por la clase intelectual de la ciudad.

Cabe decir que está primera exposición la consiguió gracias a la ayuda de la gente de Dau al Set que le introdujeron en dicha galería, ahora ya desaparecida. La muestra fotográfica como toda exposición, tuvo buenas y malas críticas. Los críticos Cirici Pellicer y Néstor Luján lo pusieron por las nubes, pero el sector más conservador y clásico lo dejaron por los suelos. No obstante no se dio por vencido y gracias a su participación en la revista AFAL junto a otros fotógrafos vanguardistas se dio a conocer a nivel internacional.

Pero a pesar de su buena trayectoria fotográfica no conseguía ningún encargo, así que desesperado por la situación decidió renovarse y probar suerte en el mundo de la publicidad. Un sector que también dominó a la perfección a pesar de no haber estudiado para ello.

Así, junto a su compañera Karin Leiz en 1961 fundó el Studio Pomés, gracias al cual se dio a conocer como fotógrafo publicitario. Gracias a las buenas relaciones que mantenía con las agencias de publicidad al poco tiempo de abrir su estudio fotográfico Leopoldo Pomés consiguió entrar como director creativo en una de las agencias más prestigiosas del momento, la agencia de publicidad Tiempo. Este nuevo puesto le dio la posibilidad de desarrollar su creatividad y de ganar importantes premios publicitarios como el de la Biennal de Venecia o el del Festival de Canes.

El rey Midas de la fotografía vanguardista

Como ya he mencionado Leopoldo Pomés es una de las figuras más importantes de la fotografía española de mediados del siglo pasado. Podemos afirmar que junto a otros compañeros de profesión como Xavier Miserachs, o Toni Catany entre otros, Pomés representa una figura clave en la evolución de la fotografía en Cataluña y en España.

La obra de Pomés es muy amplia, en todos estos años que se ha dedicados a la fotografía ha tocado todos los campos fotográficos, desde retratos hasta foto publicitaria pasando por el desnudo y la fotografía costumbrista. Pero todas sus obras se caracterizan por tener una mirada comprometida y libre, un estilo innovador frente al estilo tan ortodoxo que imperaba en el arte de la posguerra.

Podemos afirmar que en su obra fotográfica, al igual que lo hacen los otros fotógrafos de la nueva vanguardia catalana, Pomés introduce una nueva forma de mirar, añade nuevas reglas a la hora de observar la realidad que les rodeas para dar voz y visibilidad a los problemas que el gobierno quería silenciar. La fotografía de Pomés constituye todo un documento relevante para entender la historia de una sociedad, ya que tiene presente el contexto social y cultural de la época a la hora de congelar el momento decisivo.

Con una visión personal, pero muy reflexiva y meditada, Leopoldo Pomés nos ofrece a partir de la década de los 90, una vez desligado de todo proyecto publicitario, una fotografía callejera más libre y personal. En esta nueva etapa, en esta suerte de reencuentro con su pasado Pomés le da importancia al color como nueva forma de expresar lo que quiere, dejando de lado el blanco y negro que tanto le caracterizaba en sus inicios. Imágenes directas, intimistas, pero con un planteamiento maduro y con mucha fuerza son las instantáneas que actualmente caracteriza la obra del Rey Midas de la publicidad y de la fotografía contemporánea.

La Barcelona de 1957 en la Fundación Foto Colectania

Bajo el título Barcelona 1957 se esconde la exposición que la Fundación Foto Colectania ha realizado, como homenaje, a Leopoldo Pomés. 80 imágenes, acompañadas de textos de Manuel Bonet, Eduardo Mandoza y el mismo Pomés, retratan la Barcelona de los 50. Barrios como el Raval, el Ensanche, la Barceloneta o Los Encantes se pueden ver a través de la mirada de un joven Pomés que quiso escapar de la fotografía de postal y lo consiguió.

Cabe destacar que las fotografías que componen la muestra se tomaron para ilustrar el libro del editor Carlos Barral, pero debido a la muerte de Barral el proyecto y las imágenes nunca salieron a la luz. Por ende esta exposición muestra por primera vez las fotografías de una Barcelona triste y deprimida, de una sociedad oculta que quiso mostrar con la ayuda de su cámara. Pomés consiguió captar a la perfección la esencia de la ciudad condal, mostró sin tapujos la actividad de las barriadas como Verdum o la Barceloneta, o la gente de etiqueta y postín del Ensanche. No obstante, lo que si es bastante claro al ver la exposición es que las Ramblas de Barcelona atraparon y sedujeron al joven fotógrafo Leopoldo Pomés.

Si observamos el extenso trabajo sobre la Barcelona de 1957 nos daremos cuenta que las fotografías que componen el reportaje destacan por su sencillez aparente y su naturalidad. Instantáneas frescas y vivas cuya belleza estética nos hace viajar a un pasado no muy lejano, a una Barcelona desconocida por mucho de nosotros.

Por tanto, si queréis conocer la sociedad barcelonesa de esa época, volver a vuestras raices familiares, a vuestro pasado o simplemente queréis disfrutar con la delicadeza de las imágenes de Leopoldo Pomés os aconsejo que no os perdáis esta magnifica exposición. Tenéis tiempo hasta el 26 de enero de 2013.

En Xataka Foto | AFAL, la revista que intento revolucionar la fotografía en España

Vídeo | La Barcelona oculta de Leopoldo Pomés en youtube Más información | Fundación Foto Colectania

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