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Nicolás Müller y su maleta de recuerdos fotográficos en la sala Canal Isabel II

Nicolás Müller y su maleta de recuerdos fotográficos en la sala Canal Isabel II
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Ayer se presentaba a los medios la exposición de Nicolás Müller en la Sala Canal de Isabel II de Madrid. Salí con la sensación de haber viajado por lo álbumes de mis abuelos pero en primera clase. Una versión mejorada, puesto que mis abuelos ni viajaron tanto, ni poseen algunas de las estupendas estampas que el fotógrafo húngaro nos regala hasta el 23 de febrero de 2014.

Nicolás Müller es un fotógrafo que sorprende, de esos que como Catalá Roca o Cartier Bresson dan lecciones de cómo hacer fotografía en cada negativo. Estos dos genios que nombro son palabras mayores, pero es que el fotógrafo que inspira este post, también. Y lo es en el momento que con una sola fotografía nos da la clave de sus intenciones como autor.

Muller gente
Semana Santa (Cuenca), 1950 © Nicolás Muller

En esta fotografía, con ese sentido piramidal que nos recuerda a las composiciones pictóricas del Romanticismo y cuya fórmula repite en otras instantáneas tomadas en otros lugares, viene a recoger sus intenciones como autor en cuanto a composición, él elige ese encuadre, y en cuanto a lo que representa, el conjunto de la sociedad perfectamente diseccionado gracias a la muestra de las distintas clases sociales. El socialismo fotográfico enmarcado.

Basado en la premisa del "fotógrafo ausente", quien está destinado a enmarcar la realidad que le rodea sin que se note su presencia, su manera de mostrarnos el mundo sí está presente en sus imágenes. Hay una frase estupenda que puede leerse en el recorrido de la exposición y que me conectó con Catalá Roca donde deja muy claro ésto que estamos comentando.

El artista que tiene en su mano una cámara fotográfica tiene un instrumento único para poder expresar con ella su pensamiento, sus ideas. Creo que esto significa una cierta obligación. Todo artista la tiene.

Un viaje a través de sus fotografías

Nicolás Müller fue un emigrante que dejó Hungría por las persecuciones nazis hasta que recaló en España en 1947 gracias al secretario de Ortega y Gasset, el cual conoció en Tánger y le puso en contacto con las autoridades españoles para poder presentar una exposición en Madrid. Ya en nuestro país, entabla amistad con el grupo de intelectuales de la Revista de Occidente convirtiendo su estudio en un lugar de reunión donde se reflejaban los nuevos aires de modernidad gráfica de la época.

Ana Müller y Chema Conesa
Ana Müller y Chema Conesa durante la rueda de prensa

La exposición nos ofrece un viaje en el tiempo recorriendo los países que él recogió con su cámara. Así la muestra comienza con su país de origen, Hungría, con unas sorprendentes fotografías del campo, cuyos cuerpos de los protagonistas y situaciones, a pesar de poder conectar con nuestra España profunda, nos alejan volviéndose exóticos ante nuestra mirada.

Así lo hacen las fotografías de Francia, Portugal y Marruecos. Miradas cruzadas de niños, trabajadores del campo, de la calle y la pesca. Y así hasta llegar a España, cuyas estampas nos son más familiares y nos remiten en algunos casos a las fiestas populares desde un prisma distinto al que estamos acostumbrados. Desde una cercanía propia de querer saber más por alguien a quien esas costumbres le resultaban foráneas.

En resumen

Nicolás Müller representa esa combinación perfecta de reminiscencias constructivistas de la Bauhaus junto con la cercanía al ser humano representanda por Brassaï y Capa sumándole además el instante decisivo de Cartier-Bresson.

La exposición, cuyas copias se han impreso respetando el encuadre cuadrado original, se completa con el catálogo "Obras maestras" editado por La Fábrica con motivo del centenario de su nacimiento. Con más de 170 fotografías, incluye un texto autobiográfico del artista, así como otro texto biográfico a cargo de Pilar Rubio y un ensayo del comisario de la muestra, Chema Conesa.

Con fotógrafos como Nicolás Müller se aprende fotografía, así que no dejéis de ver esta exposición porque es una oportunidad excepcional de conocer un tipo de hacer fotográfico que ha hecho escuela y ha sentado las bases de lo que hacemos hoy. Un lujazo en una de las salas con más encanto de la Comunidad de Madrid.

Más info | La Fábrica | esMadrid

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