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La dirección de fotografía de 'Ciudadano Kane': cuando dos genios logran la excelencia
Historia de la fotografía

La dirección de fotografía de 'Ciudadano Kane': cuando dos genios logran la excelencia

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'Ciudadano Kane' fue la primera película de Orson Welles y consiguió una fotografía que nos marcó a todos. La rodó en 1940 con solo 25 años. El estudio RKO (que distribuyó las primeras películas de Disney y algunos clásicos como 'King Kong' o la fabulosa 'La fiera de mi niña') le dio carta blanca después del inesperado éxito que tuvo con la adaptación radiofónica de 'La guerra de los mundos' de H. G. Wells en 1938 en la CBS.

Todavía es un misterio como un novato en Hollywood consiguió una carta blanca que le permitía un control total a nivel artístico. Fue el primero de los grandes problemas a los que se tuvo que enfrentar el joven genio, que a pesar de su hiperactividad solo puedo hacer doce largometrajes, y la mayoría con escasez de medios y lejos de Hollywood:

Ciudadano Kane (1941), El cuarto mandamiento (1942), El extraño (1945), La dama de Shangai (1947), Macbeth (1947), Otelo (1952), Mr. Arkadin (1955), Sed de mal (1958), El proceso (1962), Una historia inmortal (1966), Campanadas a medianoche (1965) y Fraude (1973).

En cierta manera esta primera película supuso el fin de su carrera. Todo el mundo le conoce, pero provocó tanto a las altas esferas que se aseguraron de destrozar su vida. Y todo porque esta película está basada en la figura del magnate de la prensa William Randolph Hearst.

Los rumores sobre la temática de la producción provocaron la ira de Hearst que hizo lo imposible por impedir el rodaje. Todos sus periódicos hicieron una campaña salvaje en contra de la película. En parte logró su objetivo. La película fue un fracaso en taquilla pero está considerada como una de las mejores películas de la historia.

Se puede hablar mucho del control total de Orson Welles en todos los campos de la película, desde los técnicos hasta los artísticos. Pero hoy nos vamos a centrar en la fotografía, uno de los pilares del filme. Y sobre todo en la labor de Gregg Toland, uno de los directores de fotografía más innovadores de aquella época. El gran autor tuvo claro desde el principio que tenía que trabajar con él.

El argumento de la película

'Ciudadano Kane' cuenta la vida de Charles Kane, un magnate de la prensa que muere en soledad en la primera escena de la película. Desde ese momento y con una estética rompedora, un grupo de periodistas investigan la vida y obra del personaje intentado descubrir qué significa la última palabra que pronunció en vida: Rosebud.

Ciudadano Kaneii Aquí está la clave

Con un montaje que todavía nos deja la boca abierta, a lo largo de la película vamos descubriendo la personalidad de un personaje más odiado que amado. Conocemos sus inicios, sus amores perdidos, sus amistades y enemigos... Al final encontramos a un pobre hombre solitario con una nostalgia tremenda por el pasado.

El mundo de los años cuarenta no estaba preparado para semejante forma de contar una historia. Todo es perfecto, salvo un detalle del guion que os reto a encontrar.

Los orígenes de la fotografía de Ciudadano Kane

Lo primero que tenemos que hacer es recordar que la formación artística de Orson Welles es teatral. Empezó a los quince años y en 1937 fundó el 'Mercury Theatre' de Nueva York. Ahí dirigió e interpretó las obras más populares de Shakespeare.

Y esa forma de entender el mundo se reflejó perfectamente en su opera prima. Cuando visionamos 'Ciudadano Kane' estamos viendo teatro en estado puro, con la fuente de inspiración del expresionismo alemán de Max Reinhardt.

El trabajo de Max Reinhardt fue una revolución. De repente la luz y su contrario la sombra toman protagonismo. Los claroscuros forman parte de la historia por su fuerza expresiva. Y los escenarios se estiran para dar forma a la personalidad de los personajes. Esta forma de jugar con la luz se trasladó al cine, dando lugar a una nuevo estilo que podemos ver en muchas películas mudas como 'Fausto', 'Nosferatu', 'Metrópolis', 'El gabinete del doctor Caligari'… Esta es la fuente de la que bebe Orson Welles y que lleva a nuevos límites.

Se pasó de una iluminación centrada en sacar detalles en las sombras y en la luces, una imagen plana, a una luz que pinta contrastes extremos, volúmenes nunca vistos y una profundidad que todavía no se ha visto superada.

El papel de Gregg Toland

Orson Welles tenía un objetivo claro en el aspecto técnico: demostrar que, con muy pocos medios, es posible rodar en un estudio y simular que estamos viendo una gran mansión, un teatro de ópera… Nos descubrió que no hace falta enseñar, tan solo insinuar.

Se ha especulado mucho sobre quién es el ideólogo de la luz de la película. Se conoce de sobra la personalidad arrolladora de Welles, pero también la profesionalidad de Toland. Quizás el ego del director eclipsó el trabajo del director de fotografía. Pero sin él no podría haber rodado semejante monumento.

Sin embargo no podemos olvidar que en todas las películas de Welles el uso de la profundidad de campo y la expresividad de la luz siguen presentes. Y que muchos de sus directores de fotografía fueron alumnos aventajados de Toland, como Russell Metty ('El extraño'), ganador del Oscar por 'Espartaco' o Stanley Cortez ('El cuarto mandamiento'), autor de 'La noche del cazador'.

¿Pero quién es Gregg Toland? Está considerado, a pesar de su corta carrera (murió muy joven, con apenas 44 años), uno de los grandes innovadores de la dirección de fotografía. Estudió ingeniería en una escuela técnica. Pero a los quince años abandonó para trabajar como asistente de fotografía. Y con solo 27 años se convirtió en el director de fotografía más joven de Hollywood.

Trabajó en los estudios de la Metro Goldwyn Mayer, donde siempre le dejaron libertad. Creó un equipo sólido con el que trabajó siempre: Bert Shipman, segundo operador, W.C. McClellan como jefe de maquinistas, Ralph Hoge de maquinista y Edward Garvin como foquista.

El trabajo de Toland se caracterizó por el uso de la profundidad de campo, el uso creativo del contraste y la facilidad para rodar en espacios reducidos. Algunos de sus trabajos así lo atestiguan: 'Cumbres borrascosas'(1939), 'Las uvas de la ira'(1940), 'La loba'(1941) y 'Los mejores años de nuestra vida' (1946).

Las novedades de la fotografía de 'Ciudadano Kane'

Siempre se dice que la fotografía de 'Ciudadano Kane' es innovadora. Es verdad, pero sería más justo decir que llevó al extremo todos los avances logrados hasta entonces. Y todo con una única idea en común: que la luz fuera protagonista.

Gregg Toland tuvo toda la libertad. A pesar de trabajar con Welles. Pero seguro que ambos se vieron inspirados mutuamente para alcanzar las más altas cotas posibles. Ambos se conocían perfectamente. Y juntos lograron dar forma a 'Ciudadano Kane'. No podemos olvidar que Welles lo colocó a su lado en los títulos de crédito, algo que no ha vuelto a pasar en la historia del cine.

Sin el trabajo de Toland, la película no sería igual. Resolvió los problemas técnicos que planteaban las ideas de Welles a partir de su experiencia. Antes de ponerse a rodar la película, planificaron con maquetas todos los planos hasta completar los 119 minutos que dura. Pero vamos a señalar los cuatro pilares de la fotografía de 'Ciudadano Kane':

  1. La profundidad de campo. Toland llevaba tiempo profundizando en esta técnica para conseguir nitidez del primer al último plano. De hecho fue uno de los primeros que empezó a hablar de la famosa distancia hiperfocal. Y a juzgar por los resultados, no iba desencaminado.
  2. El uso del objetivo angular. Durante toda la película vemos a través de un 18 mm. Los objetos cercanos son mucho más grandes que los más lejanos, dando un aire extraño a toda la película. el estilo Welles que está presente en todas sus obras.
  3. El uso de la luz. Ya lo hemos hablado, pero por primera vez en el cine moderno la luz no ilumina todo el plano. Hay sombras y luces. Y ambas manifestaciones son importantes. Toland descubrió que no es importante mostrar todo. Es el mago de la insinuación.
  4. Los encuadres. Precisamente todos los puntos anteriores sirvieron para cambiar los puntos de vista y volver a los orígenes del cine mudo, con los picados y contrapicados. De hecho, es la primera película en la que se ve el techo de forma clara y premeditada. La cámara está situada en algunas secuencias debajo del suelo. Y esto provocó cambios en la iluminación.

Lo único que nos queda es volver a ver una y otra vez esta joya de la cinematografía y quitarse el sombrero cada vez que descubrimos la magia de Toland. Y puede ser interesante ver su influencia en el cine actual. Esta noche. o cualquiera, os espera una sesión de buen cine.

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