El oscuro origen del nombre de una calle madrileña dedicada a un fotógrafo

El oscuro origen del nombre de una calle madrileña dedicada a un fotógrafo

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El oscuro origen del nombre de una calle madrileña dedicada a un fotógrafo

Madrid es una de las ciudades más fotogénicas del mundo. La luz que tiene ya enamoró a los grandes pintores de la corte, entre ellos Velázquez. Hay que buscar la historia de los fotógrafos en su mapa, pero una de las historias más curiosas es el origen de la calle dedicada a Alfonso en pleno centro de la ciudad.

En Madrid hay una calle que se llama Escalinata del Fotógrafo Alfonso. Está en la margen izquierda de la calle Segovia, bajando por la calle Sacramento, al final de la calle Mayor. Desde esta escalinata podemos contemplar una vista única del famoso viaducto de Segovia, un lugar tristemente conocido por la historia de los suicidas.

Casi soy un gato por los cuatro costados. Y desconocía la existencia de esta calle (por favor, visitarla solo de día) hasta que me la descubrió la autora del blog Viajando tranquilamente por Madrid y su Comunidad. No me podía creer que existiera una calle dedicada a uno de los 'Alfonso', una de las familias fotográficas más importantes de principios del siglo XX.

Durante mucho tiempo he estado buscando por qué dedicaron esta calle a Alfonso Sánchez Portela, el hijo de Alfonso Sánchez García, el que inició la saga. Cuando vemos las fotografías firmadas por Alfonso, tenemos que saber que comprende a los dos y a todo su equipo.

Escalinata del fotógrafo Alfonso Las vistas desde la famosa calle

Fue un fotógrafo importante en los tiempos de la república, pero su posicionamiento político provocó que no pudiera trabajar libremente durante los años de la dictadura. Estaba siempre al lado de los políticos y los intelectuales y al final de sus días tuvo que centrarse más en el mundo del retrato. De hecho encontramos una placa en el lugar donde estuvo el estudio, en plena Gran Vía.

Y no podemos olvidar que fue el secretario de la Unión de Informadores Gráficos de Prensa, una asociación creada en 1934 por los fotógrafos para defender sus derechos, entre los que destacaba la necesidad de reconocer al autor de las imágenes y reconocer su procedencia.

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El origen de la calle dedicada a Alfonso Sánchez Portela

Según he visto en las crónicas, decidieron darle el nombre del fotógrafo a esta escalinata en 1991, cuando era alcalde de Madrid Álvarez del Manzano. Cuando me contaron la historia creía firmemente que era por una de las fotografías más bonitas que existen del viaducto.

Escalinata del fotógrafo Alfonso ¿Desde dónde tomó la fotografía? Google Maps

Mi gran error era que esa fotografía de la que hablo era del gran Catalá Roca, otro de los grandes del siglo XX. Así que no entendía el motivo. Ahí no estaba su estudio, ni su casa, pero nació en el barrio.

Así que tocaba buscar el motivo. No puede ser que un fotógrafo reciba ese honor, en ese lugar, sin motivo alguno. Hasta que por fin di con un texto donde explican todo. Está firmado por Alejandro Riera Guignet, Doctor en Filología Hispánica y Juan Miguel Sánchez Vigil.

Catalá Roca La famosa fotografía de Catalá Roca del viaducto

En dicho texto nos cuentan la relación entre el periodista Emilio Carrere y los fotógrafos Alfonso Sánchez García y Alfonso Sánchez Portela. Emilio Carrere era un escritor de los años 30 que firmaba una serie de artículos bajo el seudónimo El Barbero Lamparilla en el periódico 'La libertad'.

Y para el artículo 'El Madrid que desaparece. Elegía por el Viaducto' solicitó al primogénito de los Alfonso una fotografía del viaducto. Eligió un punto de vista alto, con un aire apocalíptico. Y el texto que lo acompañaba era el siguiente:

El viaducto se desvencija. (…) Los suicidas ya no le dan importancia. Lo han substituido por los túneles del “Metro“, donde hallan un final obscuro de topos. Ha dejado de ser el gran balcón sobre la Eternidad.

Leemos en las crónicas que el viaducto original de 1874 (de madera y hierro) se derribó en 1932 porque ya no aguantaba el tráfico rodado. Y el nuevo se inauguró en 1934.

El artículo se publica en 1933, así que la fotografía retrata el original y debía formar parte del archivo de la familia. Estamos viendo el viaducto original desvencijado sin las grandes arcadas.

Escalinata del fotógrafo Alfonso La fotografía de Alfonso que ilustra los artículos citados

Esa fotografía bastó para darle el nombre de la calle a Alfonso, un fotógrafo que con solo 19 años fotografió la locura de la guerra tras el desastre de Annual, que habréis leído en los libros de historia.

Es una pena que, a un fotógrafo de la talla de Alfonso, se le reconozca con una calle por una de sus fotografías más oscuras y siniestras.

Es una pena que, a un fotógrafo de la talla de Alfonso, se le reconozca con una calle por una de sus fotografías más oscuras y siniestras.

La imagen más bonita del viaducto es de Catalá Roca, y quizás ese honor debería ser para él. O quizás sea un acierto porque los fotógrafos están para documentar la realidad y no hay nada tan duro como reconocer un lugar en el que tanta gente decidió terminar con su vida.

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