¿Fotografía directa o fotografía tratada?

¿Fotografía directa o fotografía tratada?

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¿Fotografía directa o fotografía tratada?

En el mundo de la fotografía hay varios frentes abiertos. Canon contra Nikon, sin espejo contra réflex, clásicos contra modernos... y fotografía directa contra revelada. O hecha en la cámara o en el ordenador... Desde hace tiempo muchos fotógrafos consideran que la fotografía debe quedar terminada en el momento del disparo porque si no se altera la pureza del disparo. Otros confiesan el revelado del archivo... Vamos a ver en qué termina este combate entre la fotografía directa contra la fotografía revelada.

La verdad es que es un tema que me llama mucho la atención. Es la defensa de la pureza de la fotografía. Decidir qué es fotografía realmente. Luchar contra los tiempos. Establecer barreras o delimitaciones claras para situarse en un lado u otro de la creación de imágenes. Y desde la era digital parece que los bandos están creciendo. Menos mal que en este caso valen los matices. No todo es blanco y negro afortunadamente.

Antes que nada vamos a presentar a los dos bandos. A la izquierda, con calzón blanco, tenemos a los fotógrafos que confían ciegamente en sus cámaras, objetivos y filtros. Ven la imagen, preparan todo para que sea perfecto y disparan para lograr un archivo sin retoque, directo de cámara como suelen apostillar. En el otro lado del cuadrilátero, con calzón negro, los fotógrafos que hacen sus fotos pensando en lo que le van a hacer cuando lleguen a casa y enciendan el ordenador. Vamos a conocerlos.

Fotografía directa

Los adalides de la fotografía directa nacieron con la fotografía. En los tiempos míticos de la daguerrotipia las imágenes solo servían si salían perfectas de la cámara. No valían las medias tintas. Si no era perfecta, si la luz del sol no impregnaba exactamente la materia argéntica, el esfuerzo no había servido para nada.

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Pero si se lograba, el éxito era rotundo. Una copia única y perfecta de la realidad. Pero los tiempos cambian y empezó muy pronto la era de la reproductibilidad, la característica principal de la fotografía. El negativo hizo acto de presencia y con él la posibilidad de modificar la información en el laboratorio.

Incluso Ansel Adams formuló el sistema de zonas para diferenciar el momento de la toma del positivado. Todo un flujo de trabajo como decimos ahora para lograr la máxima calidad en la copia final, pero ya hablaremos de él...

Muy pronto presentaron la primera diapositiva, en los años 30 salió el Kodachrome. Y todo volvió a los orígenes. Si sabías disparar con diapositiva, eras un fotógrafo de verdad. Equipados con los fotómetros íbamos a la búsqueda de la luz y sabíamos que solo teníamos una oportunidad (bendito bracketing).

Por este motivo nos encontramos hoy en día con fotógrafos que ante todo y sobre todo practican el disparo directo. Hecho en cámara, sin ayuda alguna de un ordenador... todo lo que se ve estaba allí y no se ha cambiado nada... Seguro que os suena... Esta fotografía es un disparo directo con un filtro de 10 pasos y un degradado para compensar la diferencia de luz entre el cielo y la tierra... Sin ajustes en el ordenador... lo que ves es lo que había...

Esta es la carta de presentación de este bando de la fotografía directa. Una forma de entender la fotografía que no debería ser excluyente, sino otra forma de entender la toma fotográfica. No son mejores ni peores. Hacen lo que quieren como quieren. El problema es que hay que reconocer que han elegido una cámara y no otra, un objetivo más o menos angular con una nitidez y bokeh característicos, y unos filtros -con una coloración particular- que intentan igualar luminosidades para evitar los problemas inherentes de los fotorreceptores. Por no hablar de captar la realidad en una unidad de tiempo distinta... Nunca he visto el efecto seda en la realidad...

Fotografía tratada

En el otro bando tenemos a los seguidores de la fotografía tratada. La idea es hacer la fotografía y luego mejorar el resultado con la ayuda de los programas informáticos. Así de sencillo o de complicado. Desde que nació el concepto de negativo los fotógrafos han tratado la información disponible para dar forma a su estilo.

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La imagen toma forma cuando se positiva. En el laboratorio todo cambia. En el negativo tienes la esencia. Es la partitura del fotógrafo que interpreta como quiere toda la información que está ahí latente. Y esta frase es de Ansel Adams, el creador del sistema de zonas, el sistema más avanzado de positivado.

Fue consciente, en uno de sus viajes por la montaña, de la visualización. Una cosa es la realidad y otra es la interpretación de la misma para comunicar a los demás cómo es. El negativo tiene unos valores que hay que conocer para dar tiempos de revelado, contraste del papel, etc...

No es cuestión de inventar la realidad, sino de dar tu propia visión de la misma. Es el momento de elegir los matices de grises, la tonalidad del color, la saturación, el contraste... No se puede decir que algo esté bien o mal si tienes todo el control. El resultado final es lo que cuenta.

El problema surge cuando el resultado empieza a ser distinto totalmente del original porque la realidad que captamos no nos gustó. Quitamos cables, papeles, personas, etc... porque en el momento que disparamos no nos fijamos o porque los cánones de la composición no entran en lo que disparamos. Entonces nos olvidamos de la realidad para quedarnos con nuestro mundo. Y caemos en el uso indiscriminado de los filtros estándar.

El resultado del combate

Si no vigilamos la luz, el momento exacto de la obturación y empezamos a modificar la información surge el otro bando, el que apela a la pureza del disparo. Creo que este es el origen de la pelea. Si algunos fotógrafos ven que otros defienden su fotografía en función de lo que pueden hacer con ellas en el laboratorio digital es cuando intentan la revolución de la fotografía directa como respuesta.

Ahora mismo nos encontramos con las dos formas de trabajar. Y ambas son válidas y falsas. Esa es la realidad de la fotografía. Es solo una interpretación que cada uno hace como quiere. Muchos somos equidistantes. Odiamos los bandos. El blanco y negro. Estás conmigo o contra mí. Todo es una cuestión de matices.

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Personalmente creo que en la fuerza del momento. Pero defiendo exponer a la derecha. Intento que mis fotografías sean perfectas desde el punto de vista técnico. Y luego interpreto esa información para darle mi estilo. Que no depende solo de la técnica, desde luego.

En el momento del disparo he compuesto, he colocado los elementos como he juzgado necesario. Y sobre todo me he fijado mucho en la luz, lo más importante para mi en la fotografía. Y luego en el ordenador intento plasmar lo que vi bajo mi propio prisma. Y desde luego no quito cables o personas si no fui capaz de quitarlos en el momento. ¿Dónde estáis vosotros? ¿Sois de un lado o de otro? ¿O directamente hacéis fotos y os dejáis de estas cosas que no llevan a ninguna parte?

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