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La fotografía en las artes visuales, más allá del uso del común de los fotógrafos

La fotografía en las artes visuales, más allá del uso del común de los fotógrafos
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Supongo que al tener siempre la fotografía tan integrada como un arte más gracias a la carrera de Historia del Arte, este tipo de reflexiones que nos hacen situar esta disciplina, según el debate, dentro o fuera de las bellas artes no es algo que sea una sorpresa para mí, pero sin embargo creo que es interesante para todos aquellos que aún siguen pensando en la fotografía como una forma de manifestación aparte sin esa integración de la que vamos a hablar.

Fue hace unos días cuando tuvo lugar una mesa redonda en el IED de Madrid, donde los artistas Miguel Ángel Tornero y Nicolás Combarro plantearon su punto de vista al respecto basándose en la experiencia de su trabajo. Los dos crean un tipo de obra donde la fotografía es utilizada como una herramienta más de expresión. Una obra donde integran otras manifestaciones como piezas ready made (esculturas) y collages entre otras formas de hacer arte.

La idea de todo ésto es poner de manifiesto que la fotografía puede convivir con otras artes así como otras artes pueden convivir con la fotografía en una simbiosis donde no hay límites para la creación. Tendemos a acotar siempre poniendo límites, fundamentalmente alimentados por los géneros fotográficos, y es muy dificil pensar que otro tipo del uso de la fotografía es posible. Y por tanto, esa línea que debería unir esta disciplina con las otras, al final se hace demasiado grande repercutiendo en pensar en la figura del fotógrafo lejos de la de artista.

Dos ejemplos mejor que uno

Ya que hemos nombrado a los dos intervinientes de la mesa redonda, vamos a hablar de su obra para ponernos en situación. Así que empezamos con Miguel Ángel Tornero, licenciado en Bellas Artes, actualmente expone en el Centro de Arte Alcobendas la muestra "The Random Series -berliner trato, romananzo & madrileño trip", un proyecto en el cual aparecen vistas de ciudades a través de espacios poco reconocibles para el turista común, en una suerte por hacer esa revisión al viaje interior, cuyas imágenes aparecen mezcladas de forma inverosimil gracias al juego azaroso que le aporta un programa informático para realizar panorámicas.

Con ello, no deja de ser un trabajo realizado a partir de material fotográfico tratado a su vez con un programa utilizado en fotografía, pero que le da una serie de composiciones que se alejan totalmente del ideal que tiene el público (general) sobre lo que debe ser una imagen fotográfica. Y por tanto es muy interesante ese juego que nos propone Miguel Ángel, en un primer momento gracias a ese factor sorpresa donde se mezcla la melancolía de los lugares con una pizca de humor, convirtiéndolas en estampas muy sugerentes.

Miguel Angel

Nicolás Combarro utiliza la fotografía como documento de sus intervenciones con la escultura y en el paisaje arquitectónico. Al final sus fotografías, perfectamente tratadas, son el lugar donde queda reflejada de manera perpetua esa actividad artística previa, ya sea con la creación de esculturas a través de piezas reutilizadas, o bien con la arquitectura transformada gracias a su intervención de corte pictórico, siendo este artista un ejemplo excepcional sobre lo que es un artista integral, porque si tenemos en cuenta que utiliza espacios arquitectónicos para intervenirlos con pintura o simplemente como contenedores para sus instalaciones escultóricas y todo ello lo deja constatado gracias a la fotografía, nos estamos encontrando con un integrador total.

Además, no sólo utiliza esa fotografía como documento que luego se expone en un entorno artístico, sino que juega también con la perspectiva fotográfica. Dicho de otro modo, cuando fotografía el espacio arquitectónico de frente nos da una sensación bidimensional, pero cuando se aleja y pone el encuadre en otro punto, esa intervención queda grabada como una obra tridimensional casi escultórica, haciendo aún más enriquecedora la experiencia de integración de las artes.

En resumen

Al final tanto Combarro como Tornero son dos ejemplos dentro de esa forma de integrar la fotografía en el contexto de las otras bellas artes. Son muchos en la fotografía contemporánea quienes practican esta serie de proyectos, sin ir más lejos en PHotoEspaña 2014 tuvimos algunos ejemplos tanto con P2P como en la muesta comisariada por Fontcuberta en el Círculo de Bellas Artes.

Y es cierto que estas exposiciones, y estas manifestaciones, están dentro de la programación de festivales que son de convocatoria general, pero aún seguimos con esa barrera, que sobre todo a nivel de formación impide que la fotografía sea tratada como un arte más y que haya tanta limitación a una integración que se hace absolutamente necesaria en los tiempos actuales. Os invito a visitar las webs de estos dos artistas y, sobre todo, a mirar con otros ojos las propuestas que se nos antojan innovadoras cuando en realidad las vanguardias ya nos las pusieron en el camino hace un siglo.

Más información IED Madrid Fotografías de portada Miguel Ángel Tornero (izq.) y Nicolás Combarro (dcha.)

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