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La importancia de una cultura visual

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Jamás olvidaré aquel momento en que mi profesor de laboratorio le preguntó a uno de los alumnos: ¿tú ves muchas fotografías, verdad? Entonces, me acerqué a sus imágenes y descubrí que tenían algo especial, estaban muy bien compuestas, desprendían buen gusto. Por aquel entonces yo tenía 18 años y ningún conocimiento de historia de la fotografía, pero esas palabras se quedaron rondando en mi mente.

De aquel tiempo a esta parte el mundo de la fotografía ha crecido a pasos agigantados. Tenemos a nuestro alcalce millones de imágenes a golpe de click, quizá demasiadas para nuestro entendimiento. Pero ahí están. Podemos valorar interiormente, comentar públicamente. No obstante, ¿hasta qué punto puede ésto servirnos como fotógrafos?

Indudablemente depende de para qué utilicemos la fotografía. Si nuestra meta está enfocada a exponer en galerías y pertenecer a un grupo más artístico, tendremos que poner nuestra mirada en los grandes fotógrafos, porque sólo ellos han llegado al olimpo siendo parte de los más importantes múseos y son ellos quienes nos van a dar las pistas para ir educando a nuestro ojo devorador de imágenes, que actúa sin cierto criterio a veces.

Museo de Louvre

El Museo del Louvre, uno de los mejores contenedores visuales del mundo.

Si queremos movernos en este terreno, no vale con encerrarnos delante de nuestro ordenador. Debemos experimentar las sensaciones que nos provoca ver una exposición en vivo. Tratar no sólo de entender lo que se nos está planteando (para ello es muy bueno, si no conocemos al autor, ayudarnos con folletos explicativos) si no fijarnos en lo material, cómo se presentan las imágenes, tipos de papel, soportes. Pensar para nosotros mismos cómo hubiésemos hecho ese tipo de fotografía, de exposición. A la larga son ejercicios que agudizan nuestra capacidad creadora.

Pero no sólo de fotografías podemos nutrirnos, la pintura y la escultura nos abren otra dimensión. Pensar en fotografía a través de la pintura puede ser muy enriquecedor. Tenemos que tener en cuenta que los cánones de representación de la fotografía vienen marcados por la perspectiva, ésa que se inventó en el Renacimiento y de la que actualmente se sigue hablando cuando mostramos una foto. Luces, claroscuros, colores, un sinfín de fuentes de inspiración para nuestro trabajo. La escultura es ideal para reconocer los volúmenes, para pensar en tridimensional y ejercitar nuestra mirada que nos ayudará mucho a la hora de hacer retratos.

La cultura visual nos rodea lo queramos o no. El cine puede ser también un recurso de lo más inmediato. Intentad ver las películas analizándolas desde un punto de vista estético, centrándote en los planos más allá de la historia. Y luego da un paso más, si una película te ha gustado formalmente, echa mano de los créditos finales e investiga sobre su director de fotografía, eso te llevará a ver más imágenes para enriquecerte visualmente, es lo que nos interesa.

Camino hacia la cultura visual

El camino hacia una cultura visual hay que recorrerlo día a día.

En definitiva, nútrete de imágenes consideradas de calidad por la crítica. Por supuesto que un fotógrafo debe tener instinto, pero también se nota mucho cuando tiene una fuerte cultura visual a sus espaldas.

Y no olvides que la lectura también es importante en esta aventura, para ello, puedes empezar con “La visión fotográfica. Curso de fotografía para jóvenes fotógrafos” de Eduardo Momeñe. Una guía que te llevará por buen camino si necesitas orientarte entre tanta cultura visual.

Fotos | Photorack

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