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Photocall: Una opción creativa para las reuniones sociales

Photocall: Una opción creativa para las reuniones sociales
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¿De qué nos suena eso de photocall? En un país como el nuestro, tan aficionado al mundo de la farándula, quien más y quien menos ha leído u oído alguna vez la palabra photocall ya sea en revistas o en programas del corazón. En el estreno de una película, en la inauguración de una discoteca o a la entrada de cualquier evento; ese lugar en el que se paran las celebridades, plantados frente a un panel generalmente plagado de publicidad es el photocall. Ahora está de moda su uso en reuniones sociales, ¡aprovéchalo!

Reuniones familiares, quedadas de amigos o incluso celebraciones de bodas, cualquiera de estos supuestos y otros muchos son más que apropiados para improvisar un photocall y apostar a caballo ganador si queremos obtener unos recuerdos fotográficos únicos y, sobre todo, muy divertidos de una forma relativamente sencilla.

Raul

Para crear el photocall no necesitamos disponer de un fondo tan trabajado como los que se usan profesionalmente, podemos usar desde una pared blanca hasta una sábana atada por sus extremos y dispuesta como fondo. Podemos montarlo en interior o exterior y usar uno o más flashes. No necesitamos más pero si lo que pretendemos es obtener fotografías divertidas hay que incluir algún que otro ingrediente más para ayudar a los sujetos.

Llegados a este punto ya podéis intuir por dónde van los tiros, ¿verdad?: Disfraces reciclados, pinturas, marcos de cuadros, pelucas, gafas de broma, matasuegras... todo vale y todo debe estar en una caja convenientemente a mano de los que vayan pasando por el photocall para que den rienda suelta a su imaginación y hagan con estas cosas lo que quieran delante de la cámara, solos o en grupos.

Raul

El photocall es un arma de doble filo

Lo habitual para asegurarnos imágenes naturales y bonitas es que dejemos a los amigos o invitados disfrutar libremente y nos acerquemos a ellos con la cámara desde la lejanía, como un cazador al acecho, sin ser vistos para no comprometer la tranquilidad del fotografiado. Si existe complicidad y confianza entre fotógrafo y fotografiado el photocall no será un problema, ellos se podrán expresar libremente sin temor ni vergüenza, es lo que pretendemos y lo ideal.

Si, en cambio no existe esa complicidad es altamente probable que el verse entre la cámara y la pared, frente a un desconocido, cohíba al sujeto y el efecto marmolillo nos condene a unas fotografías un tanto alejadas de lo deseable. No está todo perdido, se pueden improvisar soluciones sobre la marcha.

Michelangelo Carrieri

Si el diálogo para relajar al fotografiado no surte efecto siempre podemos dejar que practiquen el autorretrato. Monta la cámara sobre un trípode, bloquea ajustes y entrégales el disparador remoto para que sean ellos mismos los que se hagan la fotografía. Si eso tampoco no funciona intenta que participen acompañados de gente de su confianza en la fotografía.

El tratamiento de este tipo de fotografías queda un poco a vuestra elección y gusto pero como sugerencia y a modo de ejemplo, si la pared es blanca y las ropas y complementos tienen colores vivos, forzar un poco la sobreexposición y la intesidad de los colores puede ayudar a obtener un resultado muy interesante.

Fotos | Raúl y Michelangelo Carrieri en Flickr

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