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Curso de fotografía


Ya hemos aprendido a exponer con corrección usando el exposímetro con nuestra cámara en modo manual. En esta segunda entrega del capítulo de fotografía en manual aprenderemos a conseguir los resultados que persigamos. Este paso es definitivo, una vez hayamos asumido estos conceptos, día a día la cámara se convertirá en una prolongación de nuestra mano.

Como punto de partida pensemos que si necesitamos más luz para lograr una buena exposición podemos lograrla o bien abriendo el diafragma o haciendo exposiciones más largas, esto es, haciendo que las velocidades de obturación sean más lentas.

La elección entre usar el diafragma o el obturador para exponer bien una foto, depende, ante todo, de qué queramos lograr y de cómo queramos interpretar el movimiento que se produce delante de la cámara. Veamos algunos casos concretos.

USANDO EL DIAFRAGMA
Para lograr más luz usando el diafragma la única limitación que tenemos es la luminosidad de la lente, esto es, cuánto se pueda abrir el diafragma. Algunas lentes no son muy luminosas, es decir, su diafragma no se abre demasiado. Podemos decir que todo lo que abrá más allá de f3.5 es bastante luminoso.

1. Maximizando la profundidad de campo
Si lo que necesitamos en nuestra foto es una gran profundidad de campo, habitual en fotos de paisajes, cerraremos lo máximo posible el diafragma. Es probable que al cerrarlo al máximo entre tan poca luz que se haga necesario usar una exposición larga y, por tanto, trípode.

20071230_f22jpg.jpg

2. Enfoque selectivo
El enfoque selectivo significa dar nitidez solamente a lo que interesa, lo que permite un mayor control sobre el contenido y la interpretación final de la fotografía. Se trata de dejar nítida una sola parte de la imagen, mientras el resto está totalmente desenfocado, una buena manera de destacar el centro de interés.

20071230_Dof1.jpg

Este efecto se logra con diafragmas muy abiertos, que reducen muchísimo la profundidad de campo. En el caso de la foto del ejemplo, se trata de un f1.4 con el foco sobre el elemento metálico de la mano de la chica, dejando fuera de foco el primer término de la imagen y el fondo.

Por cierto, fijaos en esas formas como manchas suaves de color que toman los objetos desenfocados por delante y por detrás de la zona que está enfocada. Esa “atmósfera” que crean las lentes con diafragmas muy abiertos recibe el nombre de bokeh.

Abrir el diafragma al máximo no siempre es suficiente para lograr una exposición adcuada. En esos casos tenemos que pasar a jugar con las velocidades de obturación para ganar luz.


USANDO EL OBTURADOR

El uso del obturador para regular la luz en las exposiciones nos permitirá tomar fotos en situaciones difíciles de luz, así como obtener interpretaciones creativas del movimiento en función de nuestras intenciones.
1.Velocidades altas de obturación
Disparar por encima de 125 hará que congelemos los movimientos.
Imagen de Limowreck666 bajo licencia CC 20071230_HaroldEdgerton.jpg

2.Velocidades lentas de obturación

Cuanto más lenta sea la obturación nos permitirá captar luz durante más tiempo, consiguiendo una buena exposición, además de registrar todo el movimiento que se efectúe delante de la cámara e incluso el propio movimiento que haga la cámara.
20071230_citronbleu.jpg Foto de Metrix X bajo licencia Creative Commons

3.Paneos
Otra opción, más fácil de explicar que de conseguir, son los paneos. Se trata de usar una velocidad de obturación lenta y, al disparar, seguir a un sujeto en movimiento, manteniéndolo durante toda la exposición en el mismo lugar del cuadro. El resultado es que el fondo aparece borroso y el sujeto congelado. O algo parecido, pues no es fácil.
20071230_paneob.jpg 20071230_paneo.jpg

Recuerda que ninguna combinación de diafragma y velocidad de obturación es la perfecta, será buena siempre que el exposímetro nos diga que así es, incluso aunque no nos lo diga, dependiendo de qué queramos lograr, séra buena también.

A practicar!

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