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La fotografía de fauna, y especialmente a de aves, no siempre consiste en tener muchos milímetros en nuestro objetivo, sino en acercarnos lo más posible al motivo. Tradicionalmente hemos visto las imágenes de fotógrafos metidos en hides, o construyendo comederos para conseguirlo. Pero hay fotógrafos, como Tim Laman, que van mucho más allá.

En este caso, el fotógrafo decide ir exactamente donde viven unas 39 especies de aves exóticas que quiere fotografiar en las selvas de Nueva Guinea. Y para ello utiliza un abanico de habilidades que harían sonrojarse a un boina verde: rappel, escalada de árboles, tiro con arco, atravesar bosques inundados, navegar durante días para encontrar la localización adecuada…

Como investigador de ornitología en la Universidad de Harvard y miembro de la International League of Conservation Photographers, Tim es uno de esos fotógrafos de naturaleza que nos muestra el lado más romántico de esta disciplina. Tiene fama de conseguir tomas de animales imposibles de capturar (fotográficamente hablando), y este es el caso de las aves del paraíso. Y lo hace dejándose, literalmente, la piel.

Su objetivo: la promoción y documentación de todo este material gracias a la fotografía pretende marcar una diferencia en la conservación de estas especies.

Via | The Boston Globe

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