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Olympus XZ-10 - vista general de los tres colores

Como una de las grandes bazas de la firma nipona de cara al CP+ 2013, esta pequeña pero vitaminada compacta de nombre Olympus STYLUS XZ-10, viene a pelear contra el argumentario de quienes sostenemos que hoy en día, en mayor o menor medida, la cámara de un smartphone puede sustituir a cualquier compacta. Un cuerpo pequeño, un interior enorme y una óptica luminosa son las claves de esta compacta avanzada.

Diseño sobrio y elegante


Olympus XZ-10 - negra - vista delantera

Podríamos decir que, salvo horrendas excepciones siempre firmadas por Pentax, no hay mucho espacio a la innovación en cuanto al diseño de cámaras, está todo inventado. No obstante debe suponer cierto desafío ser capaces de hacer tanto en tan poco espacio y sin perder la elegancia.

Esta STYLUS XZ-10, con un peso que ronda los 220 gramos (batería y tarjeta de memoria incluidas) y unas medidas que la dejan, por ejemplo, en un grosor de 34mm, es capaz de incluir dos pequeños grip: el principal, situado delante para agarrar la cámara y otro detrás para el pulgar.

La disposición de los botones se mantiene fiel al esquema tradicional del segmento: el botón de encendido comparte el lado superior con el control del zoom y la rueda de modos. Para la parte trasera quedan el resto de botones, el dial y la pantalla táctil. Estará disponible en tres colores: blanca, negra y marrón.

Olympus STYLUS XZ-10: Altas prestaciones


Olympus XZ-10 - blanca - vista delantera

Aquí es donde verdaderamente radica el peso de la apuesta de esta cámara, los pilares que aun sostienen al segmento de las compactas. Que no nos engañen su tamaño o sus múltiples colores porque la STYLUS XZ-10 incluye, por ejemplo, el TruePic VI, que no es ni más ni menos que el mismo procesador de imagen que incluye un pesado pesado como la Olympus OM-D.

El sensor, un CMOS de 1/2.3 pulgadas, rinde 12 megapixels de resolución y de la mano del citado procesador de imagen y de una óptica luminosa se atreve a ofrecer un ISO máximo de 6.400. Si bien no tenemos imágenes de pruebas reales y estamos seguros de que el uso del ISO máximo tendrá sus inconvenientes, no deja de ser una muestra de lo que se está avanzando, esas cifras serían impensables hace no mucho tiempo.

El objetivo es un 4.7mm – 23.5mm (26mm – 130mm si aplicamos la conversión a 35mm) con un rango de aperturas máximas más que interesantes: f/1.8 para la posición más angular y f/2.7 para los 23.5mm. En números globales estaríamos hablando de un zoom óptico de 5 aumentos. Tanto la toma de fotografías como la grabación de vídeo cuentan con soluciones de estabilización.

Los modos manuales y el disparo en RAW son la guinda del pastel, el punto de inflexión entre una compacta y una compacta avanzada. Estos conviven con una buena cantidad de modos automáticos y creativos, con lo que encajará con diversos perfiles de usuarios y necesidades. La grabación de vídeo, que ya no falta en ninguna cámara, se extiende hasta los 29 minutos en FullHD a 30fps.

Pantalla táctil y FlashAir


Olympus XZ-10 - marrón - vista trasera

Tres pulgadas y 920.000 puntos de resolución son los números de una pantalla trasera cuyas posibilidades táctiles nos permitirán, entre otras cosas, marcar con un toque la zona de la escena a enfocar. Aunque la cámara no incluye conectividad Wi-Fi sí presenta compatibilidad con la tecnología FlashAir, presente en las tarjetas de memoria de Toshiba y que permite el envío inmediato de imágenes a smartphones, tabletas y ordenadores.

La cámara, en sus tres colores, estará disponible desde finales de marzo a un precio de 400 euros.

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