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Till Krech

Al azucarado empacho (de alcohol algunos, de caramelos los más pequeños) que deja la celebración del británico All Hallows’ Eve, fiesta y término degenerados, Estados Unidos mediante, hasta el Halloween actual, le siguen dos días marcados a fuego en el calendario litúrgico en los cuáles los cementerios adquieren un protagonismo preponderante. Las posibilidades fotográficas de estos lugares son enormes pero por unas cuestiones u otras nos encontramos con un campo poco explotado por nuestras cámaras.

España, entiendo, vive social y culturalmente hablando unos años por detrás de la Europa más vanguardista y mientras en nuestros países vecinos el turismo de cementerios está perfectamente asentado, aquí está dando sus primeros pasos y aun se ve lejos la consolidación.

Tilemahos

Fotográficamente hablando, como os comentaba, las posibilidades son muchas. La arquitectura y el patrimonio artístico que encierran las puertas de un camposanto no deberían pasar desapercibidas para nuestras cámaras. Entiendo que puede existir gente que no lo apruebe y, sinceramente, no me extrañaría teniendo en cuenta que en este país aun hay quien mira mal a un tatuado, ya no hablemos de hacer turismo en cementerios o de sacar allí una cámara.

En la mayoría de cementerios no existirán problemas para hacer fotografías, en los que esté prohibido se avisará con carteles a su entrada y en todo caso siempre es mejor asegurarse y preguntar o pedir permiso, si se pretende organizar algún tipo de sesión más elaborada, a quien corresponda. La propiedad en algunos casos será municipal pero en otros puede pertenecer a alguna iglesia.

Denis Cappellin

No obstante hay una serie de reglas no escritas marcadas por el respeto y el sentido común. No vamos a hacer retratos de desconocidos en pleno duelo por mucha Leica que cuelgue de nuestro cuello o nos pensemos la reencarnación de Bresson. No vamos a fotografiar nombres de lápidas o montar trípodes entorpeciendo el normal discurrir de la vida en el cementerio.

A cambio de guardar unas mínimas y elementales reglas de respeto y civismo podremos jugar con una serie de estructuras que no están explotadas fotográficamente y que no seremos capaces de encontrar en la calle. ¿No merece la pena?

Rutas y cementerios famosos

Una forma de practicar la fotografía de cementerios puede ser aprovechando el turismo dedicado. Existen rutas de cementerios a lo largo del continente europeo que están reconocidas reconocidas por el Consejo de Europa y que con este tipo de apoyos pretende no solo la difusión del patrimonio cultural de los cementerios sino su conservación.

Michael Caven

La Asociación Europea de Cementerios Singulares o la Ruta de Cementerios Europeos son algunos de los sitios donde encontraréis más información sobre este turismo tan particular. Algunos sitios incluso organizan visitas guiadas nocturnas. ¿Os imagináis fotografiar un cementerio de noche?

Aquí en España son muchos los cementerios adscritos a estas rutas culturales y, lo mejor de todo, repartidos por toda la geografía nacional. Entre los más espectaculares para fotografiar podríamos destacar el de Monturque (Córdoba), el de la Almudena en Madrid o el de Poblenou en Barcelona.

Gorfor

Fuera de las fronteras patrias también hay espectaculares camposantos donde practicar la fotografía. ¿Quién no ha oido hablar del parisino Père-Lachaise? Allí descansan Chopin o Eugène Delacroix entre otras tantas personalidades ilustres.

Si nunca os habéis atrevido a fotografiar cementerios espero que ésto os anime a probarlo aunque, eso sí, puede que los días 1 y 2 de noviembre no sean los días más indicados para hacerlo, recordad que los sentimientos de la gente está a flor de piel.

Fotos | Till Krech | Tilemahos | Denis Cappellin | Michael Cavén | Gorfor

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