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Duelo de Críticas

Una vez más, Santiago y yo nos enfrentamos en un duelo de críticas. Buscando fotos con el tag “duelos“ en nuestro grupo de Flickr encontramos esta interesante imagen de Eduardo Mendez, con su ubicación como título.

Recordad siempre que en estos duelos, los editores damos nuestra opinión personalísima sobre una imagen de algún lector que se haya prestado a ello, aprovechando para hacer una pequeña y sana competición entre nosotros, intentando hacer la mejor crítica posible. Os animamos por supuesto a a completarlas en los comentarios del post.

Ésta vez me toca empezar a mí, y viendo la tunda que me dieron la otra vez en el primer round, más me vale arremangarme y sacar la artillería. ¡Allá vamos!

New York

No se puede negar el toque neoyorkino de la foto: blanco y negro selectivo, con amarillos fuertes (como las clásicas fotos de los Taxis por la Quinta Avenida), y un toque de verde que nos anuncia cómo llegar la citada vía y a Broadway. No he tenido aún el placer de visitar esta ciudad, pero esta esquina sabe y huele a la Gran Manzana.

Tengo que reconocer que el encuadre y el contrapicado al principio no me acababan de llegar, y fue a medida que veía la foto una y otra vez cuando empecé a ver cómo de esta manera se destacaba la majestuosidad de los rascacielos, como si acabaran de aparecer desde la parte inferior de la imagen como un grupo de gigantes.

Esta sensación de ver la foto desde el punto de vista de un observador que se ve insignificante ante tanta ostentación se acentúa con las flechas de la señal, que apuntan hacia el cielo, más allá de la foto. Si a Broadway se llega tomando un desvío, a la Quinta se llega directamente subiendo más y más.

Volviendo al blanco y negro, empezamos a meternos en terrenos más comprometidos. El alto contraste es perfecto para la imagen, reservando los grises medios para unas nubes pintadas en el horizonte que rellenan perfectamente los huecos en el encuadre. El problema es que me temo que hemos llegado hasta aquí a través de un procesado demasiado forzado, que podría tratarse de un HDR de varias tomas o simplemente de un ajuste de luminosidad por zonas.

Repasando los límites de los edificios y los demás objetos, vemos halos demasiado marcados, y bordes sobreenfocados. Mirando además las esquinas, especialmente la superior izquierda, veo además un oscurecimiento que no parece casual, así que me imagino que en el postproceso se le ha añadido también un cierto viñeteo.

El resultado es que si vemos la imagen con una cierta distancia, las nubes parecen apartarse frente a la farola y los carteles, y en cierta medida también con los edificios. Todo esto sería bueno en un paisaje irreal, donde podamos pedirle a los elementos que jueguen a nuestro favor, pero esta imagen es demasiado física y tangible como para que este tipo de retoque la beneficie.

Puntualizando el tema del enfoque, sí que me gusta que se haya pasado un filtro bien alto en los edificios, ya que refuerza el detalle y las texturas: es en los bordes de los objetos donde falla este punto, lo cual es fácil de corregir simplemente con una máscara de capa y un poco de pulso.

Volviendo a puntos favorables del retoque, me atrevería a decir que la iluminación del cartel verde se ha levantado a posteriori, dejando los bordes sin tratar y destacando el resto. En este caso no puedo poner ninguna objeción: con este tratamiento se le ha dado relevancia a esta zona dentro de la foto, manteniendo detalles su trama de fondo y, al no haber otro cartel con que compararlo, nadie puede decir que este cambio lo haya hecho menos real.

Resumo diciendo que es una buena fotografía, que demuestra sobre todo el excelente ojo del fotógrafo para buscar el encuadre, y que quizá se ha querido llevar demasiado lejos en postproceso. Con un retoque algo menos agresivo, o al menos un tratamiento por capas más pormenorizado, sería una perfecta portada para cualquier libro, disco o cartel que quiera promocionar Nueva York.

Crítica de Santiago Díaz

La verdad es que Javier es un digno rival y no se ha dejado nada importante por comentar, así que no creo que pueda estar a su altura en esta ocasión, pero habrá que intentarlo. Empezaré por lo que menos me gusta e iré haciendo hincapié progresivamente en lo que me gusta más.

Me gustaría empezar haciendo hincapié en algo que luego podemos debatir si queréis en los comentarios. Si las nubes son blancas tienen que salir blancas en la foto. A veces nos obsesionamos con los histogramas, las curvas y los ajustes locales o por zonas, que empezamos a actuar como lo haría una máquina, intentando situar todo siempre en los grises medios y olvidándonos de que si apuntamos directamente al sol o a las nubes blancas nos saldrá esa parte quemada, completamente blanca, porque así es como es y como debe aparecer, bajo mi punto de vista. Con esto no digo que no me pareca legítimo jugar todo lo que queramos con las fotografías y el retoque, pero salvo que lo hagamos con intenciones artísticas yo considero que debemos siempre intentar hacer un procesado “realista”.

Pues bien, ¿por qué digo todo esto? Creo que el autor ha utilizado técnicas demasiado toscas y agresivas a la vez, haciendo que principalmente en las nubes se aprecien esos cambios de luminosidad evidentes, ya haya sido manual (con máscaras o selecciones poco precisas o suaves) o automáticamente, como un procesado tonal de adaptación local, por ejemplo, parecido a lo que conocemos más comúnmente y generalizando como HDR. Me parece más probable la segunda opción, porque también en las fachadas de los edificios se aprecian diferencias de luminosidad sobre la textura de la piedra en zonas que por sentido común deberían ser iguales (muy notable en la esquina inferior derecha), un problema bastante habitual en procesamientos automáticos.

No estoy del todo de acuerdo con Javier en cuanto a lo que comenta sobre el letrero de las calles, pues aparece nuevamente este mismo problema del retoque selectivo que no se ha hecho de una manera suficientemente precisa o discreta, por lo cual apreciamos un halo exageradamente pronunciado. Coincido en que es acertado darle protagonismo, pero no en el resultado que se ha conseguido.

El color cut-out – o blanco y negro selectivo – está muy bien y para mi gusto es además muy acertado por lo que comenta precisamente Javier: deja los dos principales colores de Nueva York. Sin embargo, este tipo de efectos, aunque bien empleados – como en este caso – ya digo que me gustan, también me parece que están casi más en el terreno del diseño que en el de la fotografía, así que tampoco me voy a detener demasiado en ello porque para mí la fotografía tendría el mismo valor si estuviese íntegramente en blanco y negro, ya que sólo por el Flatiron y los nombres de las calles automáticamente identificamos la ciudad de Nueva York.

Coincido también con Javier en cuanto a que el encuadre y ese contrapicado no me acaba de convencer, al menos a primera vista. Quizá me gustaría una vista un pelín más abierta (más ángulo) a priori, pero es cierto que tras un rato contemplándola, gana personalidad y entonces sí te fijas más en el juego de volúmenes que hacen los edificios y el primer plano de la señal y el semáforo. A todo esto ayuda mucho ese marcado contraste.

Mirando estrictamente al contenido de la imagen, que es lo que más me gusta y dejando la forma a un lado, creo que es todo un acierto por parte del fotógrafo el haber escogido este cartel y, en particular, este encuadre. La intersección entre Broadway y la 5ª Avenida de Manhattan es casi sinónimo del edificio Flatiron, por tanto tenemos un gran simbolismo ahí encerrado, incluso podríamos interpretar un bonito juego visual entre el cartel de señalización y el edificio que se encuentra justo en la intersección de la prolongación imaginaria de ambas direcciones (las flechas). Puede que sean todo suposiciones mías, por supuesto, como en cualquier interpretación de una obra plástica, pero aún así solo puedo decir una cosa respecto a esto: ¡Bravo!

En resumen, me parece una imagen con un contenido ciertamente interesante, un encuadre arriesgado pero que funciona bien, aunque con un procesado muy extremo y, en mi opinión, un tanto desacertado por lo que hemos comentado (principalmente el tema de halos tan evidentes). Una buena fotografía que no necesitaría esos artificios para “maquillar la realidad” captada por el fotógrafo, ya que por sí sóla creo que es suficientemente interesante, y que podría y puede llegar a ser mucho mejor dedicándole algo más de tiempo frente a la pantalla.

Foto | Eduardo Mendez
Foto de cabecera | Juan F. Tur Riera, de nuestro grupo de Flickr

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