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Rupert Ganzer

Me gustaría decir que escribo este artículo de opinión desde la más profunda sorpresa pero no, desgraciadamente no me ha sorprendido en absoluto la reacción de determinado sector a la decisión de Fran Russo, de sobra conocido fotógrafo de bodas, de empezar a desgranar en una serie de vídeos algunos consejos sobre cómo dar los primeros pasos en este hermoso campo de la fotografía.

Supongo que de manera privada muchos le habrán hecho llegar sus quejas pero me quedo con una que pude leer, no recuerdo de quién, que venía a decir algo así como “gracias por hundir el negocio”. ¿Nos hemos vuelto locos? El oscurantismo y el secretismo es más dañino que el conocimiento y la luz.

Esto no pretende convertirse en una defensa a ultranza de la persona y/o el trabajo de Fran Russo. No me une ningún tipo de relación de amistad con él. Es más, ni lo conozco personalmente aunque hemos intercambiado palabras virtuales en alguna ocasión. Esto no es sino reconocer y aplaudir algo que hacen muchos fotógrafos: compartir y enseñar lo que saben.

Hace unos años, cinco o seis, no recuerdo exactamente, vivía yo en Granada y, como quiso el destino que empezase a sentir sana curiosidad por el mundo de la fotografía de bodas, me animé a contactar con un fotógrafo que por entonces ya despuntaba y se aupaba como máximo exponente nacional de esto que ya conocemos por fotoperiodismo de boda y que entonces estaba entrando en España.

Él no me conocía y mi correo era un tanto desesperado porque no tenía la menor idea de cómo dar los primeros pasos. Sin importarle lo más mínimo que antes o después yo pudiese convertirme en competencia suya, Fran me estuvo asesorando sobre, por ejemplo, qué equipo comprar. Incluso nos citamos para un café que luego nunca tomamos, tampoco recuerdo por qué. No importa; para mi, desde aquellos correos y sin conocerlo de nada, Fran Russo es, como tanta gente dice, un buen tío.

Aquello que, aunque fue poco, a mi me sirvió para mucho, hoy gracias a los avances lo puede hacer en un vídeo para que llegue a mil o dos mil personas, cuantas más mejor. ¿Por qué gastar energías poniendo piedras en el camino cuando es más sencillo despejarlo?

El doble discurso

A nadie se le escapa que no atravesamos el mejor de los momentos, que necesitamos unión y apoyarnos los unos en los otros. El problema es la doble moral, ese discurso que anima a la unidad y a la ayuda… pero no en nuestro sector, que mi tesoro es mio y solo mio.

¿Qué teméis los que criticáis que alguien pueda enseñar gratuitamente? ¿Teméis la competencia? Es comprensible, pero a la competencia hay que superarla, no evitarla. La inseguridad no es buena consejera en la fotografía porque para convencer al cliente de que tu fotografía es la mejor primero tú tienes que creerlo y si crees que tu fotografía es la mejor no deberías temer a un recién llegado que ha visto cuatro vídeos en Internet.

Rebecca Barray

Lo expuesto en los vídeos no es más que la experiencia propia del fotógrafo, su método de trabajo, personal e intransferible. Si al propio fotógrafo no le preocupa que alguien aproveche su experiencia para empezar con mejor impulso del que pudo hacerlo él en su día, ¿por qué habría de preocuparle a terceros que emplearán otro método de trabajo completamente diferente?. No lo acabo de entender.

Alguno me dirá que ahora muchos copiarán su estilo. Mejor para vosotros, así os distinguís más fácilmente, ¿no? De todas formas, por mucho que alguien base su método en el de otra persona por comodidad, admiración o lo que sea, al final siempre acaba modificando pautas hasta ajustarlas a su persona creando en parte un método nuevo. Es la magia de plantar semillas y esperar a que germinen.

Intrusismo profesional

Otro de los absurdos es pensar que estos vídeos o las enseñanzas de cualquiera, las que nosotros mismos desde este blog compartimos, por elementales que sean, fomentan el intrusismo profesional.

La mediocridad es la madre de la inseguridad y el miedo. Hay fotógrafos que se pasan el día quejándose amargamente de que su vecino hizo la boda de otro vecino por 300 euros, otros solo usan su blog para hacer un desglose de lo que le cuesta una boda y justificar sus precios.

Para empezar: si una pareja le paga 300 euros a un aficionado por unas fotos es más probable que esa pareja, de no existir ese aficionado, renuncie a las fotos de boda a que te contrate a ti por 2.000 euros, luego no debería preocuparte. Y si has de justificar ante un cliente lo que cuesta tu trabajo piensa que igual tu trabajo no es lo suficientemente bueno o tu cliente no lo sabe valorar (no sé qué opción es peor), con lo cuál deberías pensar qué haces mal y no culpar a terceros.

Don LaVange

Solemos meter en el carro del intrusismo o de la competencia desleal a grupos que no lo merecen. No olvidemos que alguien que está empezando, que quiere dedicarse profesionalmente a esto, al principio no encuentra más que trabas, que no podrá legalizarse inmediatamente porque no tiene un flujo de trabajos que le permita hacerlo, que ha de invertir en equipo y que lo verá todo negro, posiblemente como tú, que me estás leyendo, lo viste en su día.

Al fotógrafo de fin de semana que revienta el mercado con precios regalados para comprarse caprichos, mano dura. Al que será vuestro compañero de profesión y que acaba de empezar y se encuentra con una mano delante y otra detrás… por favor, con éste un poco de ayuda y comprensión porque algún día sois vosotros los que podéis necesitarla.

Vaya desde aquí mi más sincera admiración, respeto y apoyo a todos esos fotógrafos que desafiáis a los miedos infundados y compartís algunos de vuestro secretos porque estáis haciendo mucho bien, no solo a vuestros futuros compañeros (o meros aficionados que os siguen) sino a la propia profesión. Seguid así.

Vídeo | Fran Russo en YouTube
Fotos | Rupert Ganzer | Rebecca Barray | Don LaVange

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