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Punto nodal

La fotografía panorámica es una de las más agradecidas, ya que podemos conseguir imágenes espectaculares, resoluciones ilimitadas y diferentes perspectivas sin importar qué equipo usemos. Pero a menudo plantea ciertas dificultades técnicas, así que vamos a ver una manera sencilla de evitar esos problemas de cosido o stitching provocados en la toma.

Ya hablamos anteriormente de cómo empezar en esto de la fotografía panorámica y os dábamos unos consejos básicos para realizarlas, pero además de esas pautas iniciales y especialmente cuando hagamos panorámicas en interiores o con elementos cercanos, tendremos que tener en cuenta un par de factores más importante aún: la perspectiva y el punto de vista.

Seguro que alguna vez os ha pasado que os habéis aventurado a hacer una bonita panorámica por trozos con vuestras cámaras, o incluso con vuestro móvil, y al llegar al ordenador os habéis tenido que pelear duramente con el software de creación de panorámicas, ya fuese PTgui, Autopano, Hugin, Photomerge o cualquier otro más sencillo.

Esto ocurre normalmente por la manera en que hemos tomado las fotografías, pivotando sobre un punto equivocado o incluso cambiando completamente el punto de vista entre foto y foto, cosas ambas que modifican el punto de vista y por tanto la perspectiva de la foto.

Aunque cuando fotografiamos paisajes a distancias lejanas y sin elementos en el encuadre que se encuentren a corta o media distancia no habrá problema alguno en la mayoría de los casos, sí que nos los encontraremos cuando hagamos panorámicas a distancias más cortas o con elementos en primer plano. Para hacer la toma correctamente, deberíamos utilizar un trípode y una rótula panorámica y calcular el punto de no paralelaje, más conocido como punto nodal (aunque no es tan correcto decir esto), para saber sobre qué punto en el espacio deberá pivotar nuestro equipo.

Pasos para encontrar el punto de no paralelaje

¿Cómo encontramos ese punto? Pues con el equipo montado y preparado:


  1. Colocamos dos objetos en el centro de nuestro encuadre (a ser posible rectilíneos y alargados, como por ejemplo un bolígrafo y un trípode estirado), uno lo más cerca posible del objetivo sin que ocupe demasiado en el encuadre y el otro lo más alejado posible pero que sea visible, pero ambos alineados entre sí y en el visor.

  2. A continuación, giramos la cámara (pivote de la rótula, que normalmente rotará sobre el plano del sensor) para dejar los dos objetos primero a un lado y luego al otro, y observamos que se separan entre sí al hacerlo. Lo que hemos de conseguir es que sus posiciones relativas en el encuadre se mantengan cuando hacemos esto.

  3. Para corregir esta desviación, necesitaremos una rótula panorámica o bien como mínimo una pletina o zapata que nos permita variar el punto de pivote de la cámara. Moveremos la cámara mediante este mecanismo un poco hacia atrás (para adelantar el punto sobre el que pivotará la cámara y dejarlo en algún punto más adelante del sensor y más atrás de la lente frontal del objetivo). Y volveremos a comprobar el paralelaje como en el paso anterior.

  4. Repetiremos el paso anterior hasta que, por aproximación, consigamos que los dos objetos se mantengan en la misma posición relativa entre ellos cuando giramos la cámara y lo desplazamos del centro a los lados (debe mantenerse por ambos lados, lógicamente, si no es que hay algún problema). Cuando lo tengamos, habremos encontrado el punto de no paralelaje.

A continuación os dejo un vídeo explicativo para que lo veáis de una manera más gráfica y quizá más clara, ya que explicado por escrito es demasiado abstracto y cuesta más:

Cuando conozcamos el punto de no paralelaje (o punto nodal si queréis, insisto) ya podremos hacer la tomar de panorámicas pivotando correctamente, lo cual resultará en que luego podremos unir las fotografías con cualquier programa de ordenador sin que haya problemas de cosido (objetos duplicados, superpuestos, fantasmas o directamente errores que hagan imposible la unión automática).

Pero, incluso si no usamos una rótula panorámica ni tan siquiera un trípode, siempre podremos aproximarnos al punto nodal lo máximo posible un poco a mano o a ojo de buen cubero. Simplemente sujetaremos la cámara haciendo descansar el objetivo en nuestra mano, en la “cuna” que se forma entre el dedo gordo y el índice, y comprobaremos el paralelaje de la misma forma que hemos visto, tratando de mantener lo más estática posible la posición de nuestra mano y nuestro brazo (un apoyo como una mesa o barandilla cercana es una buena idea).

Bastará con cambiar el punto de apoyo del objetivo sobre la mano hacia adelante o atrás para corregir el punto sobre el que pivotamos. ¡Probadlo! No es un método perfecto como si dispusiéramos de un trípode y rótula especializados y medidos milimétricamente pero siempre obtendremos resultados más aprovechables que haciéndolo de cualquier manera sin ni siquiera preocuparnos por el movimiento que hacemos.

Y poco más, la verdad. Se puede ahondar mucho más en este tema, pero desde un punto de vista práctico esto es lo más importante a tener en cuenta para hacer correctamente el proceso de toma de nuestras panorámicas. Espero que lo pongáis en práctica y os resulte útil el consejo.

Os dejo aquí también un enlace a la magnífica y exhaustiva explicación que hace Manolo Portillo sobre este tema.

Guía exhaustiva | Manuel Portillo

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