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Oí un día en una tertulia de radio a alguien, refiriéndose a las múltiples especialidades de una carrera universitaria, que la superespecialización crea superimbéciles capaces de saberlo todo sobre los últimos cinco minutos de vida de algún ilustre personaje y desconocer, a su vez, el resto de su vida. Markus Reugels demuestra para qué sirve la superespecialización en la fotografía: para crear auténticas obras de arte, en este caso fotografías de líquidos y con un flujo de trabajo calculado al milímetro.

Es curioso porque la fotografía de líquidos no es un campo especialmente explotado, aun incluso cuando ha quedado suficientemente probada la espectacularidad de sus resultados. Recordaréis por ejemplo las olas de colores o los trajes húmedos que solo la fotografía de alta velocidad era capaz de fijar al cuerpo de los modelos. Cuenta el fotógrafo que el interés por este tipo de fotografía le surgió hace unos años viendo unos ejemplos en internet, ¿haremos nacer el interés en alguno de vosotros hoy?.

Os animaría a intentar conseguir los resultados de Markus Reugels pero seguramente os estaría pidiendo un imposible viendo la suerte de tecnología que ha diseñado él mismo para trabajar esta fotografía tan particular. Y es que no solo controla la luz y los colores del líquido y el fondo sino que se atreve a manipular el propio líquido con algunas mezclas para espesarlo o añadir algo de textura. Sencillamente admirable.

Markus Reugels

Vídeo | Open2Europe en Youtube
Vía | Picture Correct

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