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La fotografía como puro y duro trofeo
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La fotografía como puro y duro trofeo

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Ha estallado de nuevo una polémica fotográfica. Desde una página americana, y de ahí a distintos blogs por el ancho mundo, nos hemos enterado que el primer premio de uno de los concursos más dotados del mundo ha sido otorgado a una fotografía preparada, posada para un grupo de un workshop, taller o como queramos llamarlos. ¿Tiene sentido la polémica? ¿No podemos usar el trabajo que se hace en estos talleres?

El Hamdan International Photography Award (HIPA) ha dado el primer premio a la fotografía presentada por un fotógrafo malasio. La imagen, de un marcado estilo pictorialista, se ve a una madre con la mirada perdida abrazando, protegiendo, a sus dos hijos. A uno solo se le adivina por la mano que asoma detrás de su espalda. La cuantía del premio, entregada por Su Alteza Sheikha Latifa bint Mohammed bin Rashid Al Maktoum, Vicepresidente de la Autoridad de Cultura y Artes de Dubai, es de 120.000$. Es un dato importante, como veremos.

El ganador Edwin Ong Wee Kee se apuntó a un tour fotográfico por Malasia. Al parecer se dedica profesionalmente a la medicina tradicional china. Y en su tiempo libre hace fotografías. Un fotógrafo aficionado que ha logrado un cuantioso premio. Y me temo que mucha polémica viene por este motivo.

No estamos ante un concurso periodístico. Está abierto a todo el mundo que quisiera participar con el tema de la esperanza. Y en las bases no dicen nada sobre la preparación o no de las fotografías presentadas. Así que de entrada todo parece ser correcto. La polémica nace cuando se descubre que el ganador hizo la fotografía en uno de los famosos workshop que tanto proliferan por el mundo fotográfico. ¿Puede que también sea por que un aficionado se ha llevado un premio muy cuantioso?

La polémica de las fotografías preparadas

Se han puesto de moda en los últimos años los viajes fotográficos. El objetivo de algunos de estos viajes no es enseñar a hacer fotos. Los alumnos ya saben cómo disparar sus cámaras. Lo importante es que te llevan a sitios fotográficos a la hora adecuada. Ese es el secreto. Da igual todo lo demás.

El objetivo es vender emplazamientos para que el alumno consiga las mismas fotografías que ve en las redes sociales. Un fotógrafo prestigioso, que colabore con una revista mítica, puede ser una buena publicidad para que los alumnos se apunten. Y sobre todo que se organice en países exóticos como Malasia, Vietnam o similares.

Trofeoii La fotografía ganadora en la web del concurso

Siempre he creído que este tipo de cursos, con precios estratosféricos, servían para profesionalizarse. Que son claves para conseguir elevar nuestra fotografía al nivel de las estrellas. Pero no es así. Fuentes muy cercanas me han contado la realidad de estos cursos en las que todos los alumnos tienen cámaras que a cualquiera de nosotros nos harían soñar. El objetivo real no es otro que la pura y dura competición.

El objetivo real no es otro que la pura y dura competición

El fotógrafo estrella no te va a enseñar nada. Solo verá alguna de tus fotografías al finalizar el día, o al terminar la mañana porque la luz de ese lugar solo es buena al amanecer. A lo sumo los ayudantes te prepararán la máquina para conseguir el efecto soñado. Pero olvídate de aprender. Vienes de casa con la lección memorizada.

Trofeoi Instagram del premiado

¿Y cuál es el motivo? Muchos sueñan en que se convierta en una fuente de entrada a la revista. A lo mejor consigues publicar una foto en la edición americana, o en la española. Y puede ser que te llamen algún día. Puede ser. Así que no estarás entre compañeros, sino con adversarios que lo único que buscan es una fotografía mejor que la que puedas hacer tú.

El problema, algo que personalmente no termino de comprender (cada uno es libre de hacer lo que quiera, por supuesto) es que en muchos de estos viajes fotográficos buscan lugares pintorescos para dar forma a los tópicos de cada región. Los niños monjes saltando por los templos budistas, el pescador en la delicada barca con el cormorán al atardecer lanzando su red, el templo japonés en la hora clave, la fumadora de habanos, la cascada de fuego, los pobres... La fotografía como puro y duro trofeo.

Siempre me ha costado entender esta forma de fotografiar. Una vez me dieron una buena explicación. La gente no tiene tiempo para salir a hacer fotos y estos viajes les aseguran que volverán con imágenes perfectas para ampliar. Incluso para ganar concursos de una enorme cuantía.

En el fondo no es más que una afición. Cada uno puede hacer lo que quiera, por supuesto. Pero siempre he pensado que lo bueno de la vida es crear, no copiar. Y que las buenas fotos no están solo en el Tíbet, por poner un ejemplo. Las buenas fotografías pueden salir hasta en el parque de tu barrio. Y cada uno hace fotos donde quiere, faltaría más. Y si te dan semejantes premios, con más motivos.

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