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En el aniversario de Ansel Adams, el fótografo místico que hizo de la fotografía un arte
Historia de la fotografía

En el aniversario de Ansel Adams, el fótografo místico que hizo de la fotografía un arte

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El 20 de febrero de 1902 nació Ansel Adams, uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX. Hoy tendría 118 años. La fotografía de paisaje, el blanco y negro y la docencia no serían igual hoy en día sin su trabajo. Todos los fotógrafos que empezamos cargando carretes le debemos un reconocimiento. Y seguro que todos los nativos digitales también.

El trabajo de Ansel Adams es inolvidable. Podría decirse que estamos ante el fotógrafo místico por excelencia. Si la fotografía fuera una religión (esperemos que nunca pase) él sería uno de los santos más importantes y tendría varias iglesias llenas de plata y ampliadoras a su nombre.

En uno de los numerosos documentales, como el que podemos ver más abajo, cuenta que todo su trabajo fue fruto de una visión en la montaña. Allí, en las cumbres vio por primera vez como sería su obra. Allí, en lo alto de la montaña, en pleno contacto con la naturaleza -una de las pasiones del gran pianista (sí, también era músico)- empezó a ver el sistema de zonas, una de las técnicas más importantes de la fotografía.

Vio los negros y los blancos. Y todos los matices del gris. Sus fotografías, y la de sus alumnos, cambiaron para siempre. No es momento de contar cómo es el sistema de zonas, si tiene sentido volcarlo al mundo digital. Hoy es día para recordar su forma de ver.

Las fotografías de Ansel Adams

No recuerdo cuándo fue la primera vez que oí hablar de Ansel Adams. Probablemente fue gracias a un libro que me regalaron mis padres sobre los grandes fotógrafos. Luego en las clases de mi maestro Vicente López Tofiño aprendimos el sistema de zonas... Todavía recuerdo el proyecto que hice... 'Cena en familia'.

Ansel Ansel Adams

Él cambió la técnica fotográfica por completo. Su trabajo fue una revolución similar a lo que ha supuesto la fotografía digital. Y creo que no exagero. Cuando tienes la suerte de ver una copia original de Ansel Adams, de cualquiera de sus fotografías, sientes que estás ahí dentro.

Quizás es el fotógrafo más subjetivo en la búsqueda del mayor realismo posible. Parece una paradoja pero no lo es.

Ves todo con sumo detalle. Te crees lo que ves. Y puede que no haya nada más subjetivo en la fotografía de paisaje. Todo, absolutamente todo, es una visión interior. En sus fotografías nada es verdad. Quizás es el fotógrafo más subjetivo en la búsqueda del mayor realismo posible. Parece una paradoja pero no lo es.

El trabajo de cada uno de sus negativos es extenuante. No os podéis imaginar el número de reservas y quemados que tienen... Para los que no me entiendan, el número de capas de ajuste que tienen sus imágenes pueden superar al de cualquier fotógrafo fine art de la más rabiosa actualidad.

Pero al contrario de lo que pasa con muchos fotógrafos actuales, sus blancos y negros no son fruto de distintas imágenes superpuestas, con distintos diafragmas y exposiciones. Todo es trabajo del laboratorio a partir de un único negativo. Es la única diferencia.

La fuerza de Ansel Adams

La fotografía no sería igual si él no hubiera tenido esa visión. Los parques nacionales serían un mero sueño en la actualidad. El blanco y negro se limitaría a un juego de contrastes extremos donde los grises no tendrían cabida. Y probablemente solo los pictorialistas puros tendrían cabida en el mundo de la fotografía de naturaleza.

Ansel Adams fue ante todo un profesor, autor de los libros de divulgación de técnica fotográfica más importantes del siglo XX. Ahí está la famosa trilogía de la que hemos hablado y oído tantas veces: 'La cámara', 'El negativo' y 'El positivo'.

Anselii Ansel Adams

Tan importantes que todavía hoy son de obligada lectura si queremos saber de qué trata esto de la fotografía. Allí, en las últimas páginas, si no recuerdo mal, habla de un invento que revolucionará todo y que él no podrá llegar a conocer. Fue de los primeros que habló de la fotografía digital...

Cada uno tiene que reconocer la deuda que tiene con él. Sentarse delante de cualquiera de sus fotografías en una exposición, en un libro o delante de la pantalla y reconocer parte de su estilo.

Yo cambié mi fotografía en blanco y negro cuando me dí cuenta de que una buena copia es aquella que tiene al menos un blanco y un negro unidos por una inmensa gama de grises dominados por la luz. Otros fotógrafos aprecian un buen revelado de principio a fin. Y algunos dan una importancia sin igual a la calidad del papel.

Ansel Adams, como un buen hacedor de obras y un predicador único del buen hacer de la luz, hizo la biblia de la fotografía química. Es el antiguo testamento hoy en día. Pero imprescindible para entender el nuevo que estamos esperando todavía...

Si los más jóvenes del lugar no lo conocéis todavía, os recomiendo que os convirtáis. Supo ver como nadie la realidad para llevarla a su terreno. No se quedó en lo que descubrió en su primeros tiempos sino que se empeñó en evolucionar hasta conseguir la excelencia.

Contemplar un positivo salido de sus manos es una experiencia única. Nada que ver con verlas en una pantalla o en uno de los libros autorizados. Y todos deberíamos quedarnos con eso. El deseo de hacer las cosas bien de principio a fin. Aprender todo tan bien que nos olvidemos de una vez por todas de la técnica y nos quedemos solo con el mirar.

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