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Cámaras híbridas Canon, ¿sí o no? (Parte II)

Cámaras híbridas Canon, ¿sí o no? (Parte II)
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Me toca responder a mi compañero Miguel Ángel Ordoñez con respecto a su opinión sobre las polémicas declaraciones de Canon acerca del mercado de las cámaras híbridas. Sabiendo que es un tema espinoso, espero tratarlo con suficiente delicadeza.

Empezaré por el final: Canon se encuentra ahora en una posición comprometida en este nuevo mercado, al que ha llegado demasiado tarde por mirar demasiado desde la barrera. Crear un nuevo sistema es caro y complicado, y de hacerlo no contaría con ninguna de las ventajas que le dieron la llave del mercado reflex digital: llegar en el momento adecuado, y disponer de un sistema ya establecido y compatible.

Cuando hablamos del mercado parecemos olvidarnos que Canon es japonesa, y que (usando el mismo ranking que enlazaba mi compañero) en ese mercado es clarísimo el avance que las cámaras híbridas han tenido en los primeros puestos.

En ese mismo enlace se apuntan datos concretos que apoyan esta teoría, como que Sony pasó de un 6.1% del mercado en Mayo (justo antes de sacar su gama NEX) hasta un 19.4% en Diciembre. A finales de año, gracias también a sus reflex con espejo traslúcido, habían llegado al 21.2%, pisándole los talones a Nikon. ¿Podemos dudar aún del poder de venta de las nuevas tecnologías frente a los espejos tradicionales?

En el resto del mundo esta tendencia no es aún tan clara, ciertamente, pero me parece poco adecuado ignorarlo y cerrarse en el mensaje de “los occidentales quieren cámaras grandes y potentes“. En cierta medida, y pidiendo perdón por adelantado si el símil no es el más adecuado (no soy muy ducho en temas automovilísticos), me recuerda a cuando los medios americanos ningunean a Toyota, Nissan o a Honda, mientras “la amenaza amarila” gana dinero a espuertas en su propio territorio.

Matizando sus declaraciones

Citando textualmente a Canon, parece ser que “el sistema de cámaras sin espejo ha sido introducido por los fabricantes que tienen problemas para competir en el mercado de las DSLR”. Aunque no estoy totalmente de acuerdo, vamos a ver a dónde nos lleva esta afirmación.

Si realmente Olympus, Sony, Samsung o Panasonic tenían serios problemas en el mercado DSLR, viendo lo bien que les va ahora con el nuevo mundo que han creado, la única conclusión es que han tomado la dirección correcta, y que lo mejor que les puede ocurrir es que Canon y Nikon les dejen trabajar tranquilos. Tras estas declaraciones, deben estar dando saltos de alegría.

Me resulta especialmente interesante otra frase, donde Rainer Fuehres dice que “Si Canon toma partido, espero que no sea para hacer un producto ‘‘yo-también’‘, sino que aprovechemos la oportunidad de hacer algo diferente. Para Canon lo importante sería ofrecer conectividad y calidad de imagen en un tamaño pequeño“. ¿No es acaso esa exactamente la misma política que están tomando los fabricantes de cámaras híbridas?

Si bajamos a la parte técnica, la distancia entre el sensor y el plano focal es menor al eliminar este espejo, y este factor es determinante en el volumen global de las cámaras pequeñas, donde cualquier centímetro importa. Sin cambiar la tecnología dudo que veamos nada mucho menor que la actual gama baja de DSLRs, a no ser que sacrifiquemos el tamaño del sensor, lo que parece ir en contra de las declaraciones de Canon.

Ventajas e inconvenientes

En cuanto a los inconvenientes de las cámaras sin espejo, hay dos principales: el primero es el autofoco, que pasa de ser por detección de fase a serlo por contraste. Inicialmente las diferencias eran muy grandes, pero la última horanda de cámaras ha reducido tanto la distancia que sólo en casos muy concretos (como la fotografía deportiva) llega a ser determinante. Este método de enfoque, de hecho, tiene un margen de mejora mucho mayor, al no depender de elementos mecánicos.

Sobre la dependencia de los visores electrónicos, lo podemos ver de manera similar: en sus inicios eran un claro inconveniente, debido sobre todo a la velocidad de refresco, pero hoy en día nos ofrecen cada ves más ventajas, como el tamaño (pequeñas compactas como la GH2 tienen visores mucho mayores que los de muchas reflex de tamaño APS), la cantidad de información (histogramas en tiempo real, ayudas al enfoque, etc.), o la capacidad de ver con total exactitud la exposición final que tendrá la escena.

Para mí, los modos de Live View y vídeo de las DSLRs son claros ejemplos de que su tecnología no se adecua a las necesidades actuales: estos modos son, de facto, una manera de olvidarnos del pentaprisma y hacer trabajar nuestra cámara como una cámara compacta de objetivos intercambiables. Hay apaños más o menos ingeniosos como el visor híbrido de la nueva Fuji x100, o los espejos traslúcidos de Sony, pero podemos verlos como puntos de transición hasta los visores electrónicos puros, mientras se acaban de pulir sus defectos.

La mecánica, queramos o no, va cada vez cediendo terreno a la electrónica: lo ha hecho en muchos aspectos, y lo hará tarde o temprano en visores y obturadores. No debemos ver a las EVIL sólo como cámaras pequeñas, sino también como el siguiente escalón en la evolución de la tecnología fotográfica.

¿Necesita “Canikon” una híbrida, entonces? Quizá no este mes, o incluso este año, pero si quieren seguir marcando el ritmo del mercado van a tener que inventarse a corto o medio plazo, porque la competencia mejora día tras día. No hay que olvidar que un sistema no se crea en poco tiempo, y los maravillosos objetivos que tienen ahora mismo no van a ser los más adecuados para sus futuras monturas.

Foto | susivinh
En Xataka Foto | Cámaras híbridas Canon, ¿sí o no? (Parte I)

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