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Cinco formas de fotografiar alimentos sin tener que cocinar

Cinco formas de fotografiar alimentos sin tener que cocinar
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Día tras día son más las personas que se ven atraídas por la fotografía de alimentos. Muchos, aficionados a la cocina, deciden fotografiar los platos que elaboran a diario. Sin embargo otras personas se ven atraídas por esta especialidad fotográfica por los colores y las texturas que nos ofrecen los alimentos que comemos día a día, pero no existe en ellas ningún tipo de pasión por la cocina. Para estas personas os ofrecemos cinco formas de hacer fotografías de alimentos sin tener que cocinar.

Este segundo grupo de fotógrafos generalmente hace algunas pruebas, elabora con gran sufrimiento algunos platos para sus fotografías y finalmente termina por fotografiar otras cosas que nada tienen que ver con la comida y sobre todo, con la cocina. Es lógico no a todo el mundo le gusta cocinar y, sin gusto por la cocina es complicado elaborar platos que aparezcan apetecibles en nuestras fotografías.

Conociendo la fama de los estudiantes (y no solo de éstos) vamos a aclarar antes de nada que, cortar una manzana por la mitad no es cocinar. Coger arroz precocinado, meterlo dos minutos al microondas y darle la vuelta al bote sobre un plato, sigue sin ser cocinar. Pedir comida a domicilio... en fin, creo que queda claro.

Frutas y verduras, algo más que comida sana

Foto de José Barceló

La mayoría de alimentos tienen colores vistosos, pero generalmente cuando queremos añadir color a nuestros platos, lo hacemos con algún tipo de fruta o verdura. Entonces, por qué no convertirlas directamente en el motivo principal de nuestra fotografía.

Estamos acostumbrados a ver y comer la fruta cruda, por lo que no será complicado crear bodegones en los que ésta sea el motivo principal de la fotografía y aparezca como comida apetecible. Sin embargo, la mayoría de verduras nos las comemos cocinadas y por eso suele parecernos más apetecible una vez pasada por la sartén. Por esto tenemos que utilizar nuestra imaginación para que ésta encaje en nuestra fotografía.

Tanto con las frutas como con las verduras crudas, podemos aprovechar el colorido que tienen para conseguir combinaciones que atraigan al espectador. No necesariamente deben tener aspecto de platos listos para comer, puede tratarse de simples composciones que puedan llamar la atención por su colorido o las texturas.

Algo que suele funcionar bien es combinar un mismo tipo de fruta o verdura entera con algunas porciones de las mismas. También podemos conseguir buenos resultados utilizando frutas y verduras con colores situados dentro de un rango cromático determinado, por ejemplo fotografiar frutos rojos. Otra opción puede ser utilizar verduras con colores que se complementen.

Lo más importante es seleccionar bien la fruta y verdura que vamos a fotografiar para que tenga el mínimo de imperfecciones y presente una forma y color lo más naturales y apetecibles posible.

Pide comida para llevar

Foto de Jesus Mier en nuestro grupo de Flickr

Naturalmente se trata de comida cocinada, pero no tendremos que cocinarla nosotros sino simplemente llamar por teléfono o ir a buscarla a algún restaurante y ponerla en el plato o recipiente de cocina que mejor encaje en nuestra fotografía.

Debemos tener claro que cuando se prepara la comida para una fotografía se hace de una forma un tanto especial. Alimentos menos cocinados de lo habitual para que no pierdan su color, cortados con el tamaño más adecuado para la foto, etc. Esta es una de las cosas que perderemos si pedimos comida para llevar ya que el cocinero ni se planteará que vayamos a sacarle una foto a su comida. A cambio ganamos tiempo y acceso a platos que somos incapaces de cocinar.

Aún así siempre podemos trabajar un poco ese plato colocando los elementos para conseguir un plato con el mejor aspecto posible. Si por ejemplo hemos pedido a un restaurante chino unos tallarines con gambas, podemos separar algunas gambas del resto, verter los tallarines en el recipiente que queramos y después colocar cuidadosamente por encima las gambas que habíamos separado para conseguir que ganen protagonismo.

Al hablar de comida para llevar no hace falta que nos limitemos a comida de restaurantes. Podemos hacer una visita a la panadería o pastelería y comprar pan, bollería o algunos pasteles para preparar un bonito bodegón. En este caso, conviene perder un poco la vergüenza y pedirle al panadero el bollo que sea "más bonito" y que por favor lo trate con cuidado para que conserve su forma y no lo aplaste con las pinzas con las que lo coge o con la barra de pan que mete en la misma bolsa.

Alguien que cocine para ti

Foto de SeRGiuKo en nuestro grupo de Flickr

Que a ti no te guste cocinar no quiere decir que necesariamente a ningún familiar tuyo vaya a gustarle. Es probable que encuentres a alguien en tu familia dispuesto a disfrutar de un rato de cocina para después cederte los alimentos cocinados para tus fotografías. El problema en estos casos es que normalmente nuestro familiar va a querer cocinar justo antes de comer, por lo que nosotros terminaremos comiendo sólos después de hacer las fotos o fotografiando alimentos que en muchos casos estarán fríos y resecos.

Si no encontráis a ningún familiar dispuesto a cocinar para vuestras fotos, o simplemente no queréis "molestar" a ninguno pidiéndole que lo haga, siempre podéis buscar algún blogger aficionado de tu localidad, que escriba en un blog de recetas de cocina y necesite fotografías de la mejor calidad posible pero no pueda permitirse pagar a un fotógrafo ya que el blog es una simple afición de la que no saca ningún rendimiento económico. En este caso podéis poneros de acuerdo para que prepare sus recetas para vosotros y después le cedéis alguna fotografía para ilustrar su blog, ambos saldréis ganando.

Los cocineros profesionales suelen ser la mejor opción, ya que muchos de ellos ya conocen algunos trucos para que la comida aparezca más apetecible en las fotografías y además les encanta preparar platos elaborados y con buen aspecto. El problema es que difícilmente encontraremos algún cocinero dispuesto a dedicar su tiempo para preparar platos para un aficionado a la fotografía de forma gratuita. Si nuestras fotografías son lo suficientemente buenas como para que pueda utilizarlas en su restaurante o web, entonces no deberíamos pedirle que cocine para nosotros como favor, sino ofrecerle nuestros servicios como fotógrafos.

Comida cruda

Foto de José Barceló

Al igual que con la fruta y la verdura, con otros alimentos como la carne y el pescado, también podemos preparar composiciones interesantes, llenas de color y muy atractivas visualmente por poco apetecibles para el paladar que puedan ser.

Podemos seguir una receta de cocina y montar bodegones con cada uno de los pasos. Si seleccionamos alguna receta con ingredientes más fotogénicos y los combinamos de forma adecuada y utilizando los accesorios que mejor encajen con esa receta, podemos conseguir composiciones muy interesantes sin tener que pasar por la cocina.

Crea historias con comida que no hace falta cocinar

Foto de DANiMANTiS en nuestro grupo de Flickr

Si pensamos en escenas cuotidianas, veremos como muchas veces estamos sentados en la mesa, comiendo alimentos que no tenemos porqué cocinar, como por ejemplo los frutos secos que mucha gente come después del café, durante la sobremesa. Podemos simular esa escena simplemente con unos cuantos frutos secos y algunos restos de cáscara o piel de los mismos sobre el mantel. Además podemos jugar un poco con la iluminación para crear la atmósfera que deseamos.

También podemos montar historias algo más abstractas como por ejemplo en la fotografía de la taza llena de granos de café. Cada persona puede interpretarla como prefiera, una taza llena de cafeína, vamos tan extresados que no tenemos tiempo ni de moler el café, etc. pero podemos conseguir imágenes visualmente atractivas.

Las bebidas pueden ser otra buena opción de alimentos que no tenemos que cocinar y con los que podemos preparar fotografías interesantes. Por ejemplo si combinamos algún zumo comprado con la fruta fresca que se supone que se ha utilizado para ese zumo conseguiremos fotografías interesantes si conseguimos efectos monocromos.

Si estamos dispuestos a ensuciarnos las manos un poco, podemos preparar postres sencillos y rápidos como una pequeña macedonia de frutas o simplemente un tazón de fresas con nata, que no tendremos que cocinar y en unos minutos conseguiremos un plato lleno de color.

Conclusiones

Como véis, no es necesario pasarse una hora en la cocina para poder fotografiar alimentos. Podemos conseguir que alguien lo haga para nosotros o simplemente fotografiar alimentos crudos que sean atractivos fotográficamente sin necesidad de cocinarlos.

La mayoría de veces lo que hace atractiva una fotografía de comida, además de los alimentos que aparecen en ella, es el resto de accesorios que utilicemos, la composición, el punto de vista y la iluminación, por lo que no hace falta cocinar para practicar la fotografía de comida.

Una visita al mercado puede ser una buena oportunidad para conseguir fotografías de grandes cantidades de fruta y verdura. Además suele ser donde podemos comprar alimentos con aspecto más natural y apetecible, por lo que tras la visita fotográfica podemos llevarnos una selección de comida fresca para fotografiar en casa.

Se nos han ocurrido estas cinco formas de fotografiar alimentos sin tener que cocinar, pero posiblemente existan otras alternativas. ¿Se te ocurre alguna otra forma para hacer este tipo de fotos sin pasar por la cocina?

Foto de portada | David Portilla En Xataka Foto | Truco Express: fotografía postres con lo mínimo

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