
Conocer bien el revelado de RAW es una de esas lecciones habituales a la hora de aprender fotografía digital. Es un paso importante, esencial y que requiere que asimilemos algunos términos, procesos y así poder aplicarlo a nuestro trabajo en el procesado de imágenes. Acudir a buenos libros de referencia se antoja esencial y por suerte tenemos uno muy reciente que viene a mostrar un método muy eficiente: ‘Captura digital y revelado RAW’ de Hugo Rodríguez.
El libro se acaba de lanzar este mismo verano y por su gran interés hemos querido mantener una entrevista con el propio autor para conocer un poco mejor esta novedad editorial. Dado el reconocimiento que tiene Hugo Rodríguez en la materia y, como nos desvela, le ha dedicado un gran esfuerzo de siete años a la realización de este libro, hemos querido preguntarle al respecto porque seguro que hay muchos interesados.
Tener un libro que contiene todas las claves, métodos y procesos para aprender, dirigido tanto al que se está iniciando como los más avanzados es desde luego una alegría para los que no dejamos de aprender. Así que conozcamos más sobre él y sobre su autor.
No enteramente, pero sí que combina una buena parte práctica; digamos que 50/50. Pero creo que no podría ser un buen libro si no incluyese la teoría necesaria que permita entender lo que luego se pone en práctica. Por ejemplo, en el 5º capitulo, que trata sobre el revelado del RAW, se van combinando constantemente explicaciones sobre cómo manejar cada herramienta (desde el punto de vista práctico) y cómo debe utilizarse para usarla bien (desde el punto de vista teórico). Un ejemplo es el nuevo criterio de revelado universal, una innovadora propuesta personal sobre el orden correcto de los pasos del revelado porque, aunque muchos ya saben revelar un RAW, nadie –que yo sepa– se había planteado hasta ahora que el orden de los pasos es importante y que, por ejemplo, antes de modificar cualquier ajuste tonal (de esos que modifican el histograma) hay que haber ajustado el equilibrio de blancos. Y no es por capricho mío: la teoría que sustenta el RAW y su revelado lo propicia y en el libro lo demuestro. Por eso, la práctica está muy bien, pero con la teoría suficiente para entender el porqué de las cosas. Como aquel eslogan: “la potencia, sin control, no sirve de nada”.

Sí, totalmente. Cuando empecé a escribir este libro, allá por el año 2004, me encontré dos problemas. Uno fue que, cuando ya llevaba más de un centenar de páginas escritas, me di cuenta de que dedicaba muchas de ellas a explicar cosas básicas, como la resolución, la profundidad de color, etc… Llegado ese punto, me planteé un difícil dilema: ¿qué hacer? ¿otro grueso libro que dedique muchas páginas a explicar todo ello para que cuando el lector llegue a la parte interesante, se termine en pocas páginas?¿no es mejor recopilar todos estos conceptos básicos –y otros no tan básicos– en un libro de iniciación y luego continuar con este otro más avanzado?
Al final decidí esto último, y así fue como nació mi colección de libros BIT&PÍXEL y el primer libro: ‘Imagen digital. Conceptos básicos’, que se agotó, por lo que realicé una segunda edición, corregida y ampliada. Después de éste, vino ‘Calibrar el monitor’ (también reeditado) porque consideré que antes de abordar el revelado de un RAW había que tener el monitor bien calibrado. Y, por fin, después de 7 largos años, he podido terminar el libro que quería, con la ventaja de no tener que desperdiciar ni una sola página en temas básicos, lo que me ha permitido crear un libro más pequeño y transportable, con cero “paja” que profundiza más en los temas y encima es más barato.
Por otro lado, en septiembre de 2004 Adobe lanzó el formato DNG cuando el libro ya estaba bastante avanzado, lo que me hizo detenerme a pensar sobre lo que estaba haciendo, ya que quizás era prematuro aventurarse a escribir sobre el jovencísimo RAW tan pronto; pensé que quizás muchos más cambios estaban por venir, pero al final no fue así. Fue entonces cuando me planteé una estrategia a largo plazo con mis libros. No quería sacar un único gran libro, sino que prefería sacar pequeños libros, porque me permitirían segmentar la información, tocar temas más variados, meter menos paja, y profundizar más (y con todo ello tratar de hacerlos más apetecibles de leer). Por eso, aunque prefería escribir un libro de captura digital en aquél momento, opté por lanzar en primer lugar libros que eran de temas menos “de moda”, pero que han resultado ser un gran acierto porque todos los libros posteriores podrán beneficiarse de ello, como es el caso de este último. Digamos que en vez de sacar productos “cerrados”, opté por construir un sistema modular, comenzando por los cimientos en vez de por el tejado. Así, unos libros se apoyan en los otros, complementándose.
Difícil pregunta porque para mi no es fácil hablar de las virtudes del libro sin que suene pedante o parezca que critico a mi competencia. De todos modos, trataré de resumirlo en pocos puntos de la forma más objetiva posible:

Sí, aunque siempre ha sido así: a medida que pasa el tiempo, siempre hemos tenido más y más conocimientos. Quizás la verdadera cuestión es si hoy día el aficionado tiene un nivel técnico especialmente alto, cosa que es de difícil respuesta. En mi opinión, creo que hay muchos aficionados de nivel alto, especialmente entre los que participan activamente en Internet (foros, blogs, redes sociales, etc…). En el resto, pienso que el avance del conocimiento sigue su curso normal, quizás algo más rápido que hace unos años, pero todavía hay muchísimos fotógrafos que desconocen el RAW o incluso el uso del histograma.
Buena pregunta. Este tema nos tiene preocupados a muchos de nosotros cuando pensamos a largo plazo. La verdad es que hasta hace bien poco creía que no, pero recientemente me ha comentado un conocido (Javier Águeda) que Adobe presentó hace algún tiempo las especificaciones del DNG al organismo ISO con la intención de universalizarlo. En caso de que se aceptase, se convertiría en un buen estándar, como el PDF o el ODF, y probablemente eso dispararía su aceptación entre las marcas.
Hombre, trato de estar al día y conocer los diferentes softwares, pero supone un buen esfuerzo mantenerse actualizado cada vez que aparece una versión nueva…
Bueno, la verdad es que uso tantos que no tengo uno “preferido” para todo. Para un aficionado que no quiera complicarse mucho la vida con sus procesados, probablemente ACR sea el más indicado, desde luego. Para el que quiera avanzar un paso más en el revelado de RAW, le recomendaría que pruebe Capture One, que ofrece unas prestaciones realmente asombrosas.
En el caso de la edición de fotos (ajustes por zonas, etc…), hay un software que creo que tiene unas prestaciones increíbles y una facilidad de uso asombrosa, que lo hace muy interesante para aquéllos que no quieren pasar horas y horas aprendiendo photoshop para este tipo de cosas. Este software se llama LightZone y, por poner un ejemplo, la calidad de su máscara de enfoque ya quedo a la vista de cualquiera en la comparativa de métodos de enfoque (más de 20 distintos) que realice en un artículo de mi página web: La nitidez perfecta.

Hombre, como casi todo en la vida, depende. Con la gestión del color pasa algo parecido a lo que sucede con los laboratorios de fotografía: si te conformas con el resultado que te viene dado “por defecto”, adelante con ello. Pero si, al ver fotos de otros, con unos colores increíbles y un resultado magnífico, descubres que ya no te gustan tanto los tuyos, entonces quizás debieras empezar a tomarte en serio la gestión del color. El comienzo debe ser la calibración del monitor porque es la ventana al mundo digital y todo lo que hagas en este mundo (referente al color, luminosidad o contraste) estará mal si esta ventana te los muestra alterados. Luego viene la calibración de la impresión para conseguir que el resultado impreso tenga el mismo aspecto que el que se veía en pantalla. Y la calibración de la captura, con la que se consigue un color muy fiel a la escena real y que interesa mucho a quienes reproducen obras de arte, fotografían bodegones de comida y de publicidad de productos, fotógrafos de paisajes, de animales (para captar el auténtico color de su pelaje o plumaje), etc…
El HDR es una tecnología muy novedosa y, al mismo tiempo, muy difícil de utilizar y de conseguir resultados perfectos. Eso ha provocado que probablemente más de un 80% de las tomas HDR que se hacen sean en realidad pseudos-HDR, es decir, HDRs a medias o simples fotos estándar a las que se ha procesado con software HDR.
La auténtica técnica HDR requiere dos cosas: una escena de altísimo contraste y varias tomas en bracketing. Luego se suele aplicar un procesado especial –el llamado mapeo tonal– para degradarla a un TIFF o un JPEG y así poder verla cómodamente en un monitor estándar y no en uno HDR, pero esto último –estrictamente hablando– es opcional.
El problema es que ese 80% de tomas pseudos-HDR que uno se encuentra al buscar imágenes “hdr” en google son fotos que no suelen ser de escenas de altísimo contraste (y cualquier escena que en exterior que no tenga un contraluz difícilmente lo es, con lo que se barren de un plumazo un 80% de las tomas) y en no pocos casos provienen de una única toma. Eso ha provocado que se acabe derivando en fotos sobreprocesadas, muy irreales (yo suelo llamarlas “verbenas de color”) que, lógicamente, no gustan demasiado a muchos fotógrafos. Para ser exactos, impactan al principio, pero luego cansan.
Personalmente no me interesan los pseudo-HDR, sólo los auténticos. Y me gustan aquellas fotos que, una vez degradadas a LDR (a un TIFF o un JPEG,) no parezca que provengan de una escena HDR, no sólo porque no son verbenas de color, sino porque muestran la escena original de forma mucho más parecida a como uno mismo la aprecia con sus ojos cuando la tiene delante.
Una de las limitaciones importantes del HDR es que los elementos en movimiento causan muy graves problemas al ensamblar las tomas, que difícilmente se pueden solventar con los programas comerciales, lo que provoca que la inmensa mayoría de fotos HDR (auténticas, no pseudo-hdr) son absolutamente estáticas. Como el HDR y la panorámica son dos temáticas que casi siempre van de la mano (y soy un gran fan de las panorámicas desde hace mucho tiempo), después de investigar este asunto en profundidad, comencé a crear un método para ensamblar tomas HDR auténticas, resolviendo además este problema, y usando Photoshop. Este método, que ya explico en mis cursos de HDR –y es combinable con las panorámicas– no se parece a algunos tutoriales que muestran como hacer una fusión simple de varias tomas en Photoshop, porque éstas no crean un auténtico fichero HDR (de 32 bits por canal) que luego pueda procesarse con un mapeo tonal en programas como SNS o Photomatix. En estos momentos estoy desarrollando un software que funcionará desde Photoshop y permitirá el ensamblado cómodamente, con la intención de distribuirlo en un futuro cercano.

Uy, difícil pregunta. De todos modos, me arriesgaré a predecir que la mayoría serán de tres capas y no con matriz Bayer, que quedará relegada a los modelos más básicos, o incluso acabará como una tecnología totalmente desechada.
Del resto de tecnologías, no lo tengo tan claro. El 3D no sé si acabará teniendo la expansión que los fabricantes quieren, así que no sé si se popularizará tanto el uso de dos sensores o de ¿sensores 3D?
El rango dinámico sí que será –al menos durante un tiempo– caballo de batalla entre fabricantes y aquí seguramente se avanzará mucho, como lo han hecho recientemente con la Pentax K5 y la Nikon D7000. Con el ruido creo que pasará lo mismo: seguirá la carrera por minimizarlo.
Se me ocurre que, mas allá de tecnologías para mejorar la relación señal-ruido (y, por tanto, mejoren el rango dinámico y el ruido) y eviten la interpolación (sin matrices de color como la de Bayer), quizás aparezcan sensores de otros tamaños o proporciones, como circulares, elípticos, etc… Lo digo porque da la sensación de que están causando furor todo tipo de fotografía de calidad media o baja pero con algún elemento diferenciador, como la espontaneidad de la fotografía hecha con el móvil, programas como Hipstamatic, etc…
Hay mucho interés en ellas (EVIL) por parte de aficionados avanzados y realmente podrían comerles un buen terreno a las réflex si muchos fotógrafos descubren que pueden conseguir resultados muy similares, pero cargando con mucho menos peso en la bolsa. Por eso, para viajes y trabajos no profesionales podrían convertirse en duras competidoras de las réflex de toda la vida.
Si los fabricantes crean buenas ópticas e implementan buenos sistemas en lo esencial (visor, exposición, revisión, RAW) realmente tendrán muchos puntos a favor y probablemente un gran futuro.

Esto es todo. Agradecemos a Hugo su buena disposición y el tiempo dedicado a esta entrevista (además de la cesión de las imágenes reproducidas).
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