Aprender a ver en blanco y negro: consejos para conseguir buenas fotografías

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Esto es uno de los múltiples dilemas a los que nos enfrentamos muchos al querer editar una fotografía. Somos muchos los que nos hemos parado muchas veces delante de una toma y pensando ¿Quedará mejor en blanco y negro o color?. Aunque existen muchas variantes, y muchísimas e infinidades posibilidades de porqué una toma es mejor de una forma u otra (ya que entran temas muy subjetivos también), voy a intentar daros algunas pistas sobre como saber si una foto tiene posibilidades de ser “revelada“ en blanco y negro:

Fotografiar sabiendo lo que queremos

Uno de los principales errores que cometemos al intentar pasar una fotografía a blanco y negro, es el tener esa duda justo en el momento del procesado. El primero, y principal, consejo de todos es que debéis tener en la cabeza antes de la toma, si la misma va a ser en color o por el contrario va a decantarse por este mítico duotono. Es cierto que aparentemente con este punto no se dice nada, pero es importante tener esta idea fija siempre, pues muchas veces un proyecto, una serie, o un trabajo fotográfico con una temática especifica, la mayoría de veces requiere de este punto antes realizar las fotografías.

La atemporalidad como arma del blanco y negro

Quiero recordar que las fotografías en blanco y negro al estar carentes de color (entendamos que el negro y blanco no lo son), suelen mostrar y dar una sensación de atemporalidad; y es que la viveza del color nos muestra con algo más de claridad un posible momento en el tiempo con más exactitud. Lógicamente, todo esto tiene sus matices, pero a grandes rasgos es así; por tanto cuando queramos dar esta sensación en la cual no enmarcar lo fotografiado en un lapso de tiempo muy fácil de prever por el espectador, debemos saber que ésta es una buena posibilidad.

Aprender a ver en “Black & White”

Parece una punto muy extraño, pero el caso es que aprender como se traducen los colores a escala de grises es uno de los puntos más complicados, al principio, pero que sin duda te ayudaran por encima de cualquier otro punto dentro de la técnica. Muchos os habréis percatado que al fotografiar en blanco y negro, hay ciertos tonos en color que adquieren unos muy similares en blanco y negro, y que por consiguiente si están muy juntos en toma puedan llegar a “empastarse”. Esto genera perdida de detalle y un sin fin de desajustes.

Conociendo, por tanto, con que colores asociar cada tonalidad de gris, nos será muy sencillo componer mejor ciertas tomas, saber si en el posterior revelado tendremos más o menos contraste, si podremos cambiar dicho color en postproducción para adecuarlo mejor etc…

Color en B&N

Una muestra de equivalencia del color con la tonalidad de gris correspondiente en cada caso

El contraste alto un gran aliado

Aunque este punto es sobre todo muy subjetivo, pues como dije antes la fotografía en blanco y negro en su técnica de llevarla a cabo depende mucho del lenguaje que queramos transmitir, si es cierto que el alto contraste dentro de este tipo de fotografías adquiere un valor añadido sobre el resultado final. El alto contraste, como bien sabéis, deja un valor intermedio de tonos de grises entre los negros y blancos muy escaso, lo que da mucho más volumen a la fotografía marcando mucho más todos los rasgos de la toma. Para que nos entedamos, la fotografía adquiere más fuerza ante el ojo del espectador.

Elegir este tipo de contraste frente a contraste más neutros o bajos, es importante pero difícil en determinados momentos. Tened siempre en cuenta que para conseguir esto es indispensable seguir el anterior consejo sobre aprender a ver en Blanco y Negro; ya que podemos “empastar” colores de la misma gama tonal al pasarlos a escala de grises. Es cierto que muchas veces este contraste podemos aumentarlo en postproducción, pero si conseguimos una buena base conseguiremos mejores resultados.

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Fotografía de Gonzalo Déniz en nuestro grupo de Flickr

Y por supuesto esto no quiere decir que no se puedan, ni deban, realizar tomas en blanco y negro con bajo contraste; por supuesto que se pueden, y a veces según el resultado que se quiera obtener pueden resultar mejores que las de alto contraste.

Conseguir texturas

Este punto se solapa con el anterior, pues generalmente una imagen con alto contraste suele conseguir sacar a relucir texturas, aunque no siempre. Conseguir que en las tomas de blanco y negro las texturas salgan a florecer es, casi siempre, tarea importante. En color, las texturas muchas veces son importantes, pero gracias a los colores nos es más fácil adivinar los materiales que vemos (eso no indica que no sea importante en color). En blanco y negro sin embargo, enfatizar todos los rasgos posibles de una fotografía aumentan su volumen y su cercanía al espectador (también en color, pero en menor grado); al igual que el reconocimiento de lo que ve, hasta el punto de saber que tiene ante sus ojos con un solo golpe de vista.

A pesar de todo, no debemos caer en la excesiva texturización; y es por eso que los contrastes entre zonas con muchas texturas y zonas más suaves, consiguen aumentar la atención sobre las zonas importantes de las tomas sin llegar a sobrecargarlas visualmente. Este ejemplo es muy usual en fotografías HDR con tone mapping, en las cuales el abuso de texturizar acaba por destrozar (a mi manera de ver) las fotografías.

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Fotografía de MaX – Sergio en nuestro grupo de Flickr

Elegir bien la luz

Este consejo también se solapa con los anteriores, y es que la elección de la luz es importante para conseguir los resultados que queremos conseguir con estas fotografías. La mejor luz para conseguir tomas con buenas texturas es sin duda la luz que se proyecta a primera hora de la mañana y al final del mismo. Ambas luces marcan perfectamente los rasgos de todo lo fotografiado.

Pero como comenté antes, la fotografía tanto en color como en blanco y negro puede tener miles de posibilidades, y por ello si en nuestro trabajo hemos decidido usar otra luz para enfatizar otro tipo de actitudes, es obvio que se puede y debe hacerse.

Las formas y patrones

Uno de los temas que mejor se reflejan en la fotografía de blanco y negro son sin duda las formas. Las lineas, fotografías con patrones que llevan a puntos de fuga, simetrías e imágenes geométricas, etc… son un gran reclamo para este tipo de instantáneas. La falta de color hace introducirse mucho más a través de las guias y caminos que se forman, seduciendo así más la mente de quienes las observan. Gracias a los fuertes contrastes y al buen uso de la luz se puede conseguir que la mirada del espectador fije un camino a seguir.

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Fotografía de Orteg@ en nuestro grupo de Flickr

Escondiendo las distracciones

Más que un punto técnico podríamos mencionar esto como un mero truco para conseguir atraer la atención y no desviarla. El color muchas veces consigue atraer mucho más a los que vemos una foto que los propios objetos que deseamos que se vean. Y es que, colores muy intensos pueden distraernos de lo verdaderamente importante de una toma. Gracias al blanco y negro podemos conseguir eliminar esa distracción, intentado centrar la atención del espectador en lo que nosotros deseamos por medio de todos los medios antes mencionados.

Y recordad, estos puntos no son únicos dentro de la fotografía en blanco y negro, pero si son de los más usados para conseguir buenas imágenes, y muchos de ellos se pueden conseguir añadiendo a la toma la ayuda de la postproducción.

A pesar de ello, siempre tenemos que tener en cuenta el principal motivo de nuestras fotos, y es por eso que como en muchos tipos de fotografías nunca hay normas fijas, y las normas las marca el fin que queremos mostrar.

Fotografía de portada | Victor Jori

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