
Es una constante que tristemente se repite con más frecuencia de la que debería. Sólo hay que echar un vistazo a muchas de las fotos llamadas “históricas” para comprobar como la tragedia y el drama es protagonista de muchas de ellas.
Una niña que se muere de hambre acechada por un buitre, un miliciano en el momento de su muerte de un tiro a la cabeza… creo que son imágenes que a todos nos suenan.
Los premios y los concursos más importantes de fotografía actual tampoco se libran. Raro es el concurso donde se premia una foto con el amor como protagonista, o donde la noticia sea la felicidad, en lugar de la pena.

Foto | Nick Ut
Que también hay otro tipo de fotos “históricas” donde no hay drama por ningún sitio, si, pero son muchísimas menos.
Y no es que esté diciendo que son fotos malas, ni siquiera se me pasa por la cabeza pensarlo, pero lo que es cierto es que me hace reflexionar sobre el por qué en muchas ocasiones nos cuesta ver una foto alegre en un podio de premios, o simplemente en un concurso de fotografía “general”.
Los conflictos bélicos, los desastres naturales, la pobreza o la fotografía social mal entendida (y cuando digo mal entendida me refiero a que fotografía social es mucho más que lo que entienden algunos que se limita a mostrar penurias en una foto), son tristemente las fotos más valoradas por muchos de los jurados de prestigiosos premios y concursos internacionales.

Foto | Robert Capa
Blanco y negro, tragedia, dolor, palabras que en muchísimas ocasiones vemos en los primeros puestos de premios y concursos, pero ¿por qué? ¿acaso somos como el tomate televisivo que preferimos la sangre frente a otro tipo de imágenes? ¿nos sorprenden más las diferencias sociales cuando no formamos parte de ellas?
En mi caso, reconozco que no es mi fuerte. Pocas fotos tengo de desigualdades sociales, tristeza o pena, de ahí que muchas veces me plantee seriamente participar en cierto tipo de concursos, donde habitualmente, se premia este tipo de instantáneas frente a otras.
Lo que está claro es que La felicidad no vende, la tragedia si, o al menos, vende menos.
Simplemente una reflexión, probablemente sin parte de razón, pero una reflexión. Y tu, ¿que opinas?
Foto de cabecera | Kevin Carter


Comentarios
Está claro que vende más. En un principio este tipo de fotografía partía con el fin de exponer las injusticias al mundo, de captar el instante para que saliera en todos los periódicos y así poder luchar contra esos problemas (hambre, guerra, etc.). Pero poco a poco se ha ido pervirtiendo (quizás tenga mucho que ver los premios) y muchos ahora la buscan como un momento artístico vacío más que para reivindicar algo.
Posiblemente los jurados hayan caído en esta trampa de dolor gratuito muchas veces (no siempre) y piensan que el dolor es más difícil de captar, más importante, que una simple sonrisa en primer plano.
[editado: enlace a vuestras webs en vuestra página de usuario, por favor]
La tragedia vende y gana concursos, por supuesto.
Nos llama el morbo, nos atrae la desgracia ajena. Nos recuerda inconscientemente lo afortunados que somos.
Cómo nos gustan las costosas campañas de tráfico en plan snuff movies, tan bien hechas y tan reales.., hasta que nos toca de cerca.
Qué gran país en el que vivimos, que nunca pasa nada, con tanto sol, sin terremotos ni huracanes.., hasta que tenemos la mala suerte de pasar un rato en un camping mal ubicado.
La tragedia ajena nos reconforta aunque no seamos conscientes de ello.
Otro tema es la ética de la concursística, de los editores, de los autores...
Recuerdo una polémica con Salgado porque muchas de sus fotos de las minas eran demasiado bellas para ser reportaje-denuncia.
Por otra parte, lo que más me gusta de la obra de Nan Goldin, es que pese al drama aparente de su obra, el conjunto tiene vida, hay amor, realidad y pasión en la obra de Goldin. Así que supongo que como en muchas cosas, es cuestión de gustos y opiniones.
¿O no?
Un saludo.
La primera foto es de Kevin Carter Premio Pulitzer, 1994. Creo que termino quitandose la vida. Se dice que tras tomar la foto alejo al buitre y recogio a la niña pero nadie lo sabe a ciencia cierta.
Sea como sea la tragedia da morbo y vivimos en un mundo en el que el morbo da dinero.
No me gusta este tipo de fotografias no por querer apartar la vista de las desgracias del mundo real sino porque al igual que se dice por ahí arriva parece que se hacen pensando en ganar algo.
Saludos.
Efectivamente, Kevin Carter se suicidó, pero no por la foto de la niña y el buitre, o al menos no exclusivamente por ello. Llevaba mucho tiempo sufriendo por todo lo que había visto y vivido como reportero en algunos de los acontecimientos más dramáticos de su época. Si te interesa el caso de este fotógrafo, busca un documental que se llama "La muerte de Kevin Carter" ;-)
Un saludete
Manolo, yo creo que la explicación de lo que cuentas quizá es que el dolor, la injusticia, el sufrimiento ajeno, etc, nos sorprende, nos emociona y impacta más y con mayor facilidad. Nos "llega" antes, nos toca la fibra con más contundencia. No sé, pero realmente es un tema que da para reflexionar laaaargo y tendido.
Un saludete
Ya, pero es una pena la verdad. Como dicen por ahí arriba está bien como denuncia social pero ya estamos tan acostumbrados a ellas que pierden ese valor.
Vamos, que al final es como Belén Esteban, estamos tan acostumbrado a verla que ni nos paramos a pensar que hace esa tía en la tele...
-- editado por última vez a las 15:53
Cierto. Si lo que quiero decir es que igual por eso abundan más ese tipo de fotos, porque sean más impactantes o se vendan mejor puede que incluso más fáciles de obtener.
-- editado por última vez a las 15:57
La Belen Esteban esa si que es una tragedia, que tia mas antitelevisiva y hay la teneis levantandose un sueldazo por ir a decir cuatro tonterias, todo por que estubo casada con un torero que se tomaba un colacaito antes de acostarse,en la vida hay cosas que no te explicas y anda que la la cara de rodaballo que la han dejado, pobrecita.
En parte estoy en desacuerdo. Lo que vende es la imagen que te agarra por dentro y no te deja indiferente.
Muchas obras generan sentimientos alegres, esperanza, amor, etc.
Sin embargo, ocurre que lo trágico nos crea una sensación de desasosiego tras ese nudo en el estómago que nos impacta. Seguramente tendrá su explicación científica.
Por desgracia, en su mayoría las fotos ganadoras son más tragicas, pero no por ello debería establecerse como norma.
Joer no veo yo a los fotogafos de la bbc nature con muchos premios por fotagrafiar rocas...
Claro q vende la tragedia todos esos fotografos q salen en la TV en este pais.. son de guerra y solo sabe una cosa de su camara automatico y el tiro de la cabeza del soldado o lo que sea, muerete,sangre, lo que sea pero que sea dolor y solo se vea dolor....
Pasa lo mismo con los premios Oscar de cine. Dejando de lado que si son premios que barren para casa, que si solo es un show... Nunca ganan los grandes premios las pelis de comedia. Incluso algún actor famoso (no recuerdo su nombre) dijo que hacía falta rodar una peli del Holocausto para que te dieran un oscar, sino nada.
Pues con esto, igual.
Yo apuesto por una fotografía alegre, divertida e irónica; sin desmerecer a la otra claro.
Quizá sea porque asociamos la felicidad y la alegría con lo superficial, con la fiesta y el descontrol.
La tragedia es algo sereno, íntimo, que queda lejos de las alfombras rojas y de los focos. Incluso en las comedias ayuda a delimitar la parte festiva aislándola del resto. Al final, las comedias de éxito siempre tienen un punto agrio, amargo, como demostró Billy Wilder con "El Apartamento" o "Con Faldas y a lo loco".
Al final, las cosas son como son y tampoco hay que darles demasiadas vueltas...
Saludos!
Nunca veremos en un World Press Award una foto de un ganador de lotería, por buenísima que sea la foto.
Al final las fotos del World Press Award son para la prensa y no he leído muchos artículos en prensa sobre lo felices que son los suizos...
Yo lo que no llego a comprender es, cómo es posible que mientras están ocurriendo esas tremendas tragedias, en ese momento haya alli una persona con su cámara haciendo fotos. Yo sería totalmente INCAPAZ. Yo veo a una niña corriendo desnuda hacia mi, gritando socorro o chillando de terror y lo último que se me ocurre es hacer una foto. Esta claro que para foto-reportera no valgo. Pero sobre el tema que se trata, pues para mi está clarisimo, el drama, la tragedia, el dolor.... vende. ¿Por qué? Llama mas la atención en cualquier persona. Impacta, acongoja, entristece... Y por regla general, tendemos a recordar mas a menudo esos sentimientos que la alegria, el amor o la felicidad.
Hola Desirée,
Hace ya algún tiempo Manolo Toledo publicó un vídeo que me impresionó y que creo que está relacionado con el sentimiento que expresas.
http://www.xatakafoto.com/videos-time-lapses-stop-motion/one-hundredth-of-a-second-impresionante-corto-sobre-fotoperiodismo
El vídeo no gustó a todo el mundo y despertó un debate muy parecido al de este artículo. Espero que te guste...
Saludos!
wow alfmen! no recordaba haber visto el post, muchisimas gracias! el corto me ha parecido impresionante. Refleja claramente lo que he intentado decir en mi anterior mensaje. ¿La vida de una niña por una fotografia? en mi baremo personal, JAMAS EN LA VIDA.
Paco Elvira en un reciente comentario que hace en su blog tratando de aspectos similares a estos de la subida
Eduardo, coincido totalmente contigo. Como ejemplo, cuanto estuve en Dubrovnik sitiada por los serbios en la guerra de los Balcanes nadie me puso ningún impedimento para tomar fotos, en cambio mucha gente me dijo: “Muchas gracias por arriesgarte a venir hasta aquí para contar al mundo lo que nos está pasando”.
http://www.pacoelvira.com/2010/02/kevin-carter-y-el-respeto-la-dignidad.html#comments
Salud y saludos.
¡Claro que venden más! Pero estoy en desacuerdo en lo que dice un poco más arriba M. Toledo. ¿De verdad se acostumbra uno a ver estas fotos, que llegan a perder valor? Ojala nunca se hubieran dado las situaciones que reflejan, pero se dieron. Y no esta de más que de vez en cuando alguien nos haga ver lo que ocurre fuera de nuestras casas.
creo que lo del morbo es realidad y parece un tema bastante polémico,si bien no estoy de acuerdo en que se de privilegio a cierto tipo de fotografía sobre cualquier otra, me parece que en una sociedad global bastante egoísta y miope es de esperar que se ataque a los fotoperiodistas y se critique a quienes ganen los concursos. Tanto en el primer mundo como en el resto las miserias humanas están presentes a cada paso, y por acción u omisión todos somos participes de las mismas de alguna manera. Siempre sucedió y es probable que siempre suceda,tal vez así lo entediera Eisenhower por su paso por europa, tal vez, si no hubiera mandado a documentar aquello se negaría aún más el holocausto No creo que falte mucho para que las clases dominantes se impongan en este tema también y tengan sus premios de caras lindas, felices y sonrientes
Lo que se debate, a priori, no es el derecho y/o legitimidad del fotógrafo de prensa a mostrarnos qué pasa en zonas de conflicto/desastres... La única que ha dicho algo ha sido Desirée y sólo ha dicho que ella no sería capaz. Creo que está fuera de duda que el trabajo que hace esta gente, bajo mi punto de vista nunca lo suficientemente bien pagado, es de una importancia crucial.
El tema es si el drama vende o no y la respuesta es un rotundo SÍ.
¿Qué pasa con Haití, Korea del Norte, África, suburbios en Ucrania o el Bronx...??
¿Porqué países como el nuestro o USA premian fotografías (nadie niega que sean buenas) en las que el protagonista, más allá de la denuncia y/o información, es directamente la desgracia?
Recuerdo, a las pocas horas del atentado de Atocha como muchos medios comenzaron a enviar editoriales sobre las formas a tratar el tema, por sensibilidad para con los afectados y España en general. Claro, nos tocó de cera. De muy cerca.
Hay muchas fotos del desastre del Katrina, algunas muy buenas. ¿Alguien recuerda más de tres fotos de aquello mostrando cadáveres hinchados?
Recuerdo también la casi lapidación de un fotógrafo local (no recuerdo el nombre) que tiró fotos en Biescas de la misma manera que se cubren las escaramuzas en Afganistán.
Lo que no recuerdo es haber visto fotos buenas de noticias, ya no alegres, sino esperanzadoras, al menos. También son noticias.
Mientras la mortaja esté a unos miles de quilómetros en países que aún no tienen neveras ni grifos (a grandes rasgos...) no nos toca. Es sobrecogedor, sí y juega tanto con el estupor de la barbarie como con el morbo que ésta nos produce mientras, sabedores o no, nos hace sentir más seguros y privilegiados. VENDE.
Hay cosas bellas en la vida, susceptibles de ser noticia, de ser premiadas y de ser admiradas por masas, más allá del National Geographic.
Así que no nos engañemos.
Unagi, está muy claro lo que se discute, y no es original el planteo. Sólo que desde ese ángulo acotamos un tema amplio, complejo y profundo. Estoy seguro, por cómo trabaja xataka, que no es el caso, pero regularmente se trata de deslegitimar la tarea del fotoperiodismo. Sólo saca fotitos como las que hago yo y no pasa nada, pero en cuanto pongas algo que denuncie, bueno, prepara tu buzón porque se te va a llenar, y no de cartitas de amor justamente. Vale aclarar que yo tampoco tengo el corazón y el coraje para sacar ese tipo de fotos en esos momentos críticos. Tal vez, como en cualquier profesión, debe haber canallas, pero quiero pensar que, como en cualquier profesión, son los menos. De todas maneras está muy bueno que el tema esté latente que estés bien, saludos
News are bad news es una evidencia ya que la historia se forja a martillazos y hachazos tanto como construyendo civilizaciones y culturas. Pero no veo que todo lo publicado sea amparado en la tragedia. Incluso dentro de ésta hay good news. Mucha cantidad de información gráfica sobre Haití han sido los rescates, primando en muchos casos la alegría de los rescatadores. Los trabajos de Tino Soriano sobre el cáncer infantil muestran esperanza en la tragedia. En you tube triunfa el mira que ostión se ha metido, en muchos medios al pasar de página, aunque sea en pantalla, se salta del luxury al drama sin solución de continuidad hilado por la publicidad. Miguel A, yo si recuerdo cádaveres hinchados en New Orleans. Sin negar que en occidente, en el primer mundo, es más difícil mostrar el propio drama que el ajeno y que se "respeta" más al sujeto de la noticia si es de piel blanca. La tragedia salta en cualquier parte en cualquier momento, puede saltar, muchas veces lo peor que pudiera pasar es que nadie lo costate y documente. De Corea del Norte pocas fotos disponemos, de haití quizá hasta demasiadas-- Igual que demasiados tacones y maquillaje antes de conexiones en directo, demasiados empotrados con los militares y ongs, pero sino también como accede la prensa a los sitios...-- Haití según Seven, Ron Haviv el dia después, acompañado de lo que hizo hace no muchos años Antonin Kratochvil, fotoperiodismo interpretativo, al menos algo más allá que el puro scoop. Los propios haitianos del interior repartiendo fruta en la capital a los más damnificados.
http://www.viiphoto.com/detailStory.php?news_id=1071
Salud y saludos.
interesante
Lo siento señor Manolo, pero me parece que su entrada es una reflexión más bien "simplona" de un tema, que a mi parecer es bastante serio y merecedor de ser tratado con más dedicación. Me parece bien que se discuta si la tragedia reflejada en una imagen vende o no, si al ser humano le atrae el dolor ajeno del mismo modo que disfruta con las sandeces que una desconocida grita a los cuatro vientos cada día en una cadena de televisión. Lo que no veo correcto es que usted escriba como titular "La tragedia vende y gana concursos ¿si o no?" y para ilustrarlo ponga esa fotografía de Kevin Carter. Kevin Carter no tomó esa fotografía para ganar ningún concurso, de eso estoy seguro. Además, no se suicidó por esa imagen sino(como ya ha apuntado un compañero) por todo lo que había acumulado en su memoria durante todos esos años, en los que arriesgó su vida para mostrarle al mundo, a la humanidad, que sigue siendo tan inhumana como siempre.
Quiero recordarles, a los que ven como "bestias sin corazón" a los fotoreporteros de guerra y otros conflictos, que ellos están ahí para cumplir su función, documentar lo que ven. Ese es su trabajo. A través de sus fotografías conciencian, al menos, a una parte del mundo que hay vida más allá de la seguridad de nuestras acomodadas vidas, de los partidos de fútbol los domingos por la tarde, de las juergas, fiestas, etc. Hay seres humanos a los que podemos ayudar y ellos se encargan de mostrárnolos. Los concursos son otra historia muy diferente. Y ya que estamos con las reflexiones, yo me pregunto: ¿Alguien cree de verdad que un verdadero fotógrafo pondría en peligro su vida solo por conseguir un burdo premio? Un servidor opina que no. Y por favor no mezclemos a los grandes fotógrafos de la historia con los concursos y premios. Si Andree levantara la cabeza...
Un saludo Manolo.
PD.:Soy fotógrafo estudiante y no tengo nada que ver con el fotoperiodismo.
Totalmente de acuerdo.
Estoy de acuerdo en que las fotografías escogidas para ilustrar esta entrada son de lo más inadecuadas. La verdad es que no se podía tener peor ojo. Se han escogido tres imágenes que han transciendido el puro arte fotográfico y que son verdaderos testimonios de la historia del siglo XX. En fin...
Yo estoy a favor de que los jurados premien algo más que una fotografía. Una imagen que trascienda el papel, que exprese algo más y toque al espectador. Esas son las fotografías que deben llevarse premios. Bien sean de temática social o simplemente un paisaje. Obviamente, la tragedia llega de un modo muy directo...
interesante
Tal vez por ser fotoperiodista me encuentro en completo desacuerdo con lo expuesto por la gran mayoría. Es cierto que en este mundo hay mucho morbo y la tragedia ajena nos llama más la atención que la felicidad o el amor, así como también es cierto que la gran mayoría de los concursos fotográficos le dan mayor valor a la desgracia que a la felicidad.
En mi opinión la razón de esto va más allá del retorcimiento o de los sentimientos que originan, se trata de reconocer el trabajo de miles de fotógrafos que optaron por dejar a un lado las comodidades de su hogar y la seguridad de su entorno para vivir, aunque sea por horas, días y en ocasiones meses o años, lo que otros sufren día a día; Se trata de premiar a quienes arriesgan sus vidas para dedicarse a la fotografía de prensa, como Christian Poveda.
Afortunadamente aún hay regiones donde la tragedia tan solo es historia, pero en muchos otros lugares del mundo la felicidad hace mucho que desapareció, algunos ni siquiera la conocen, otros muchos no creen en ella y otros simplemente aprenden a vivir con ella.
Cuando hablo de tragedia me refiero no solo a los desastres naturales, que si al caso vamos son producto de la comodidad, la inconciencia y la impunidad de quienes han hecho lo que les ha venido en gana durante decadas (ejemplo de esto ya lo estamos viviendo: calentamiento global, crisis energética, la crisis del agua...), si no también a hechos que en algunos casos superan los peores presagios de hasta donde puede llegar la barbarie humana: Cientos de mujeres en Pakistán que han sido desfiguradas con ácido o rociadas con combustible por pretendientes despechados o, incluso, por su propia familia, como nos lo hizo saber Emilio Morenatti en su trabajo ‘Violencia de Género en Pakistán’; o La venta de niños por parte de sus padres a los proxenetas para su explotación sexual debido a la miseria total y la pobreza más absoluta en Asia, donde vender un hijo es una solución temporal para poder comer, como la descripción valiente pero muy cruda que hizo el laureado director japonés Junji Sakamoto en su film "Children of the dark"; así como también la represión ejercida por goviernos bandidos y despiadados a estudiantes, manifestantes, medios de comunicación y contra de todo aquel que decida levantar su voz de inconformidad ante políticas comunistas y deficientes, como lo han reseñado los multiples periodistas, fotógrafos y medios de información en general radicados en paises como mi amada Venezuela, Cuba o Irán.
Estos tan solo son ejemplos del por que se la da más importancia a la fotografía de prensa o al retrato de la tragedia. El amor y la felicidad es la dicha de pocos; la tristeza y la desdicha es la vida de muchos. Salgamos de nuestra comodidad para sufrir las experiencias de otros y podremos entender el por que fotografiar la desgracia no solo gana más premios si no también el por que tiene mayor importancia (según mi juicio).
P.D. Por favor disculpen lo largo de esta reflexión, hasta pronto!!!!
magnífico comentario ;)
interesante
Sí, es un punto de vista a tener en cuenta. Mis opiniones parten más de uso de las fotos que de quienes las tomasn, aunque ya he dicho que me parece un trabajo acojonante.
Pero también creo que es más sencillo reconocer la dificultad y peligro que conlleva ser fotógrafo en zonas de guerra. Sí, es vocacional, hay que valer y cada día se es susceptible de palmar. Pero, ¿porqué se da por supuesto que otro tipo de fotografías más cercanas no implican riesgo, vocación, peligro o una total entrega?
Es fácil ver que para tomar una foto en un tiroteo hay que estar allí y en ese momento, creo que el chaleco de reportero no significará nada. No hace falta investigar al autor porque sabemos que las paso putas.
¿Quién valora el el esfuerzo vital de los demás fotógrafos, los que no hacen guerras? ¿No es la misma vocación? ¿No es la misma pasión? ¿La misma necesidad de mostrar lo que creen LA VERDAD?
Si se me permite el paralelismo, lo veo parecido a dos sectores que que por estar en uno de ellos, siempre me ha tocado. Un soldado Español cae en un accidente de Helicóptero en una misión de paz y se le hace un funeral con honores. He ido a algún funeral de albañiles y éramos cuatro gatos. Si nos ceñimos a las cifras, es mucho más peligroso pasar una vida de albañil que cuatro años en misiones de paz, pero el reconocimiento nunca es el mismo. No quiero parecer demagógico, sólo establecer un paralelismo.
Todo mi respeto a toda esa gente que se la juega por mostrar lo que muestran. Hay que valer. Pero no es justo poner sus valores o el mismo valor de sus vidas.profesiones por encima de otros de quienes no conocemos más que el nombre.
Un saludo.
Es como las fotos que ponen en la primera página de los periódicos que venden en el metro aquí en México, del atropellado con las tripas de fuera o el balaceado con un gran titular "MUERTE EN EL PERIFÉRICO", pero llevado a un nivel "artístico". Concuerdo con que se debería valorar mucho más una foto que resalte valores éticos y humanos a un impacto visual enorme causado por "la tragedia" "oh mira la expresión del soldado es tan fría...". A veces me da cosa ver a los periodistas cubrir sucesos como el reciente de Haití, me pongo en el lugar de los que sufren, ¿qué pensarán de ver al fotógrafo levantar su cámara, oír "click" e irse a buscar un lugar con más sufrimiento?. No digo que todos los periodistas sean así, estoy seguro de que muchos (la gran mayoría me gustaría pensar) toman la foto y se ponen a ayudar, pero aun así...
Pongo mi granito de arena, en mi photostream de Flickr (user: Arekuzu) mi más reciente foto es pura felicidad jeje, de hecho la niña se llama Felisa, vive en una comunidad alejada de las ciudades y pues bastante pobre, pero eso no quita que un niño no se pueda divertir y que una foto sobre felicidad no pueda salir a partir de testimonios de personas humildes. Como misionero con cámara no voy buscando caras tristes, pobreza o necesidad, busco actitudes de seguir adelante, sonrisas de niños llenos de inocencia, etc. :)
Buen artículo Manolo! :D
PD: De hecho esta foto de la que hablo la metí a un concurso en un grupo de flickr llamado "Con color a México" y no va mal jaja, sé que la magnitud de los concursos de los que hablan está muy muy lejos pero pues algo es algo jeje.
Saludos desde México :)
-- editado por última vez a las 11:36
Manolo, me temo que desbarras cuando comparas lo interesante de tu subida con la princesa del pueblo y su corte, con las tres fotos como telón musical. No comprendo los motivos que te han llevado a hacerlo. Creo que pretendías hablar de fotoperiodismo y te has liado con escapismo, share y lo barato que salen de producir los realitys. No es lo mismo la cara abrasada de Kim Phuc que los retoques a lo Mickey Rourke de Belen. Habría mucho que comentar sobre ambos asuntos, pero mejor por separado. No me parece lo mismo lo que hace Morenatti, ni como trata a sus sujetos, que Miguel Temprano, Gustavo González o Antonio Montero, aunque este último es paparazzi de raza elegante, de persecución por el mundo con super teles con duplicador, con las "presas" enterándose de que las había pillado al ver las portadas del cuore, nada que ver con guardias eternas en las aceras o montajillos de medio pelo. Curiosamente los prejubilan en la tele de tertulianos. De cualquier forma es cierto que las cosas se mezclan, Nick Ut estuvo haciendo guardia hará un par de años en Los Angeles esperando que soltaran a Paris Hilton de la comisaría o del talego, también para AP.
No veo que en los concursos generales gane la tragedia, otra cosa en los digamos fotoperiodísticos. Pero sólo es su reducto, no comprendo bien la queja Manolo. La historia la tejen la tragedia y el drama, los buenos momentos la determinan poco. Es normal que exista un reducto de la foto que se dedique a eso. A no olvidar que se paga caro.
La tragedia vende, claro, pero me parece que poquito. Algunas de sus fotos se ven de corrido, y más en profundidad quizá sólo por interesados en el tema. Cuando se supone debieran ser una ventana al mundo en su función de mensajeras de la denuncia, o por lo menos del testimonio del documento. Luego también está el mito, el fotoreportero aventurero, que ganará el Pulitzer o el world pp, pero también Erwitt y Martin Parr, que no todo es tragedia y drama. Y éstas tampoco hay que buscarlas en lugares de puro conflicto como muestra Eugene Richards en sus ensayos, quizá en no muchos metros a la redonda del teclado donde cada uno comentamos sobre esto se encuentren los dramas, y las alegrías, que también habría que plantearlas con las cámaras. En cualquier caso la dignidad sobre los sujetos debiéramos no olvidarnos de meterla en la bolsa.
Para mi la pregunta no sería tanto si la tragedia vende sino si el fotoperiodismo de digamos tragedia se vende: a quien, quien, por cuanto, por qué... pero todas estas cuestiones no sólo ni simplemente competen al camarero sino a toda la industria hostelera, consumidores incluidos.
Me ha gustado leer en bastantes comentarios un respeto hacia Kevin Carter que viene dado por el conocimiento de lo que ocurrió con su foto y su biografía.
Salud y saludos.
Bueno, quizás las fotos estén mal elegidas si. No pretendía un nuevo debate sobre el fotoperiodismo o la ética periodística.
En realidad la reflexión tampoco iba más allá de mi sensación de que se valoran más las fotos trágicas de forma general que las que no lo son, sea por lo que sea.
Ya, Manolo, pero vistos los comentarios casi lo llevaba adjunta la deriva. Personalmente me ha parecido una conversación de gran interés, con opiniones de mucho valor por el esfuerzo en plantear diferentes puntos de vista que han puesto los y las que hemos participado. Para mi buena subida y buena conversación.
Salud y saludos.
Definitivamente el morbo vende, en lo particular lo que a mi me sorprende es como es que se tomo la fotografía que pasaba por la cabeza del fotógrafo en ese momento, es consciente de lo sucedido? ¿alguien conoce algún libro respecto al tema? algún fotógrafo que alla escrito sus memorias.... Salu2
Si la cuestión es el "morbo", te recomiendo " Diario de un paparazzi" de Gustavo González, y "Yo Paparazzi" de Enric Bayón.
Salud y saludos.
Continúo en desacuerdo, no es más sencillo reconocer el dolor, al contrario, es más difícil, por la simple razón de que la gran mayoría de nosotros no conocemos la tragedia, no la hemos vivido más allá de la fuerte experiencia de perder a un familiar, en las circunstancias que sean, o de la desaparición de "la chica aquella que no recuerdo como se llama", a excepción, claro está, de los que han vivido una guerra (pero creo que en este caso me entenderían), yo me refiero a tragedias que van más allá de lo entendible, a dolores que golpean día a día a personas durante toda su vida, hechos atroces de los cuales nos enteramos gracias, no solo a los fotógrafos, camarógrafos y periodistas que están allí junto al dolor, si no también a los medios de comunicación que le muestran al caballero o la dama que está en su sabroso sofá, acostado leyendo la prensa, que hay quienes no la están pasando nada bien.
Si bien es cierto que los dueños de medios lo único que les importa es vender (conozco excepciones), lo es también el hecho de que es absolutamente necesario sensibilizar a quienes se encuentran ajenos a la desgracia de otros; por ejemplo: ¿creen ustedes que la reacción hubiese sido la misma si los medios de comunicación no hubieran volcado toda su atención hacia Haití? ¿crees que es realmente justo reseñar en primera plana la última estrella Michelin que se le otorgó a Ferrán Adriá, cuando millones de niños en el planeta que no tienen que comer?...
Reconozco que hay vidas interesantes que van más allá de la tragedia, vidas que aportan un valor agregado a esta sociedad vacía y consumista. A mi como espectador no me interesa leer sobre la vida y muerte de un albañil que no hizo nada más que trabajar para dar de comer a su familia, bien por el, es hombre de familia, y como el hay millones, ¿pero no es más interesante y loable saber de alguien que dedico su vida o parte de ella a servir a quien lo necesitase? ¿creen ustedes que las personas que viven realmente una desgracias tras otra les importa que alguien les esté haciendo fotografías? en mi caso particular he cubierto muchas protestas en mi país donde la represión policial, en ocasiones, a sido brutal, y los manifestantes, sobre todo los agredidos, nos agradesen que estemos allí, en cambio los agresores (policias en este caso) nos toman como objetivo, ¿por qué? ¿será qué no les conviene que estemos allí?...
Para culminar está larguisima reflexión (otra), les comento que si hay concursos en los que el reportaje social no es el tema principal, pero no son concursos de fotoperiodismo, si quieren concursar en premiaciones como el world press photo basta con tener visión de reportero, hacer imágenes informativas, hacer un estudio previo de lo que se quiere, contar una historia. Yo tuve la suerte de visitar esta expo en Barcelona en el 2008 y 2009 y ver las fotografías ganadoras en sus distintas categorías y me encontré con fotos individuales y reportajes informativos de deporte, música, cultura, etc... solo es cuestión de involucrase y entender realmente lo que se pretende fotografíar.
Gracias nuevamente por tomarse el tiempo de leer este documento.
Javier! estoy totalmente de acuerdo con tigo....
Gracias Ralmeida, a mi también me han gustado tus aportaciones. Pondría alguna pega sobre el "comunismo" de irán y anotaría que enfrente de Cuba y Venezuela está New Orleans, que entiendo poco comunista, con su Katrina y su aftermath. También creo que los albañiles pueden tener su reportaje o ensayo, como todo lo humano.
Un verdadero placer leerte y espero seguir haciéndolo.
Salud y saludos.
Completamente de acuerdo, siempre me ha molestado que se hable de las fotos de tragedia como "fotos reales" cuando no son más reales que un par de novios besandose, un hombre comiendo una hamburguesa o un colibri volando, simplemente muestran distintas realidades. Las fotos alegres también merecen sus premios tanto como las tragicas, muchas veces no solo muestran la realidad, si no que despiertan sentimientos agradables en el publico, inspiran ideas y despiertan pasiones.
Todas las fotos tienen su realidad en si mismas, no he leído a nadie negarlo. Claro que la foto puede celebrar la vida, lo viene haciendo desde siempre, recompensándose como bien merece. Family of man comisariada por Steichen fue un rotundo éxito, que hace unos años retomo en su espíritu M.I.L.K.. Pierre Boulat-- padre de Alexandra Boulat, muerta hace un par de años de un aneurisma cerebral, fundadora de Seven con otros seis, se dedica a zonas más duras que su padre...--, Doisneau, Willi Ronis, el mismísimo Cartier Breson, por mirar sólo a algunos franceses del reportaje dulce, fotografían las alegrias de la vida produciendo fotografías maravillosas. No veo contradicciones, la vida tiene estadios y perspectivas muy diferentes y de todas se "encarga" la fotografía. No se, en Haití se ha documentado la pura tragedia más profunda y la pura celebración de la vida al desenterrar a no muertos en la tierra del vudú, que han ocupado portadas y puede que se premien en próximos concursos.
http://www.milkphotos.com/
http://www.allposters.com/-st/Pierre-Boulat-Posters_c39026_.htm
Salud y saludos.
Es cierto, probablemente me puse un poco radical y desvalorizé a quienes no lo merecían, tocando incluso temas políticos que no tenían por que, me disculpo por eso...
Este tipo de fotografías no deberian participar en ningún conocurso fotografico, y mucho menos valorarlas como bueneas o muy buenas. Estos comentarios se asemejan a la tele cuando hay una desgracia, se puede observar al cámara, en la escena intentando grabar las tripas que se salen o los sesos esparcidos. Personalmente pienso que a falta de una buena profesionalidad, lo disimulan con este tipo de imagenes, de muy mal gusto, pero que por su dramatismo, el personal las mira.
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