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Simon Welsh

La luz es a la fotografía lo que la vida a la muerte, sin la primera no existiría la segunda por mucho que perdamos el tiempo en pedirle al sensor de nuestra recién estrenada cámara que registre la oscuridad de la tapa de nuestro objetivo con el insano fin de gritar desesperado: ¡lo sabía, tienes hot-pixels!

Por suerte, para nuestra creciente obsesión por fotografiarlo todo, el mundo alejado de los estudios está repleto de escenas que presentan distintas configuraciones de luz en función de la época del año, la hora del día, la climatología o los obstáculos que se interponen entre el foco de luz principal (generalmente, el Sol) y nuestro encuadre y que nos obligarán a ingeniárnosla para resolverlas bien.

Consideraciones previas

Ese libro que viene con vuestras cámaras, llamado manual de instrucciones, aclara muchas o todas las cuestiones de las que vamos a hablar aquí así que no estaría de más recurrir a él y llevarlo siempre como parte del equipo por grande y pesado que resulte. Es la primera obra de referencia que deberéis estudiar a conciencia en tanto y en cuanto habla de fotografía y de vuestra cámara.

Modos de medición

Los modos de medición son la manera de indicarle a la cámara cómo queremos que interprete la luz que recibe. El objetivo es el ojo de la cámara y va a recibir una información que ha de ser resuelta por el sensor, nosotros vamos a decirle, seleccionando un modo de medición u otro, cómo queremos que interprete esa información. Esto es necesario porque el poder del binomio humano “ojo-cerebro” no está al alcance de ningún sensor digital. El exposímetro es el encargado de medir la luz.

Aunque el número y nombre de los modos de medición pueden variar de una cámara a otra podemos decir que hay tres modos fundamentales: Medición matricial, ponderada al centro y puntual.

  • Medición matricial. En este modo se divide virtualmente toda la escena en un determinado número de casillas y los cálculos que devuelve el exposímetro son el resultado de valorar con la misma importancia la luz captada por cada una de las casillas en las que se ha dividido la escena.
  • Medición ponderada al centro. En este modo la escena, como en el anterior, se va a dividir en ese mismo número de casillas con la salvedad de que ahora al hacer los cálculos la información captada por las casillas centrales tendrá mayor peso específico que la de las casillas periféricas.
  • Medición puntual. Este modo de medición se centra exclusivamente en una minúscula área de la escena que gira en torno al 5% del total de la misma y que coincide con el punto de medición. Si llegamos a dominar este modo habremos ganado mucho en la lucha contra las escenas complejas.

En la práctica podremos afirmar que la medición matricial resolverá con solvencia aquellas escenas que no presenten un contraste elevado aunque tengamos que recurrir puntualmente a subexponer o sobreexponer para acertar plenamente, la medición ponderada al centro puede servirnos cuando nuestro sujeto ocupe la mayor parte del encuadre y la medición puntual la usaremos en condiciones de gran contraste ya sea para exponer bien una parte de la imagen concreta o para hacer cálculos mentales en base a las mediciones obtenidas señalando a varios puntos.

Escenas complejas


Contraste

Observemos la imagen de la derecha, existe un alto contraste entre el fondo de la calle, oscuro, el blanco de la pared en la sombra (primer plano) y el blanco de la pared donde incide la luz solar. El rango dinámico que presenta la escena es alto y difícilmente asumible para nuestra cámara digital, lo único que podríamos hacer, en principio, es elegir entre exponer bien las sombras o las luces altas.

Se podría haber realizado una medición puntual en la sombra del primer plano, otra en las altas luces y otra en el fondo oscuro para intentar hacer una media pero aunque mejor el resultado quedaría a años luz de lo que pudiéramos ver con nuestros ojos.

Atendiendo a la técnica de Mellado, de la que os hablaremos más detenidamente en otra ocasión, podríamos haber sobre-expuesto un par de pasos las altas luces que hubiésemos querido mantener con información.

También podríamos haber montado la cámara en un trípode y haber usado un tiempo de exposición suficientemente alto para exponer bien el fondo y tapar a ratos con la mano o una cartulina la parte derecha del encuadre para intentar controlar esas luces altas, lo que hubiera sido realmente una solución fotográfica de baja tecnología o aprovechar para experimentar con el HDR.

En otras ocasiones, como cuando fotografiamos un paisaje en el que el horizonte divide bien el cielo de la tierra, podemos salvar la exposición recurriendo a filtros como el polarizador pero especialmente el degradado de densidad neutra cuando nuevamente exista un marcado contraste entre el cielo y la tierra.

Existe, eso sí, una norma común para todos los casos en los que fotografiemos una escena complicada: disparar en RAW porque aún habiendo expuesto la toma mal siempre podremos rescatar algo de información, misión que será practicamente imposible tratándose de un JPG. Permaneced atentos porque en breve volveremos a tocar el tema de la exposición para abordarlo con un poco más de profundidad.

En Xatakafoto | La exposición correcta
Fotos | Simon Welsh y conchatb

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