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Comprar un trípode para la cámara

Comprar un trípode para la cámara
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La decisión de comprar un trípode para la cámara puede ser algo más complicado de lo que parece, ya que implica decidir sobre diferentes aspectos, como material, tipos de sujeción, rotulas y gran variedad de precios.
Para ayudar a tomar esa decisión, conocer qué opciones tenemos y no abrumarse, escribo esta guía desde la experiencia de varias compras a lo largo de los años y con la sensación de que tengo casi lo que quiero y lo que me puedo pagar.

Pros y contras del uso del trípode


Pros y contras

Antes de decidirnos por comprar un trípode, es bueno que analicemos los pros y contras de adquirir un trípode y que la compra no se convierta en otro trasto en el armario. Como lo interesante es todo lo que aporta el trípode a nuestro trabajo fotográfico, voy a empezar por los pros:

  • Un punto de apoyo, trabajar con el trípode permite tener las manos libres y el equipo sujeto. Ideal cuando trabajamos con equipos pesados. Si hacéis bodegones es perfecto porque tenéis la cámara fija con el encuadre y podéis corregir la posición de los objetos cómodamente. El trípode se convierte en un ayudante que no cobra.
  • Velocidades lentas y sensibilidades bajas. El trípode es el compañero inseparable de las salidas de naturaleza, sobre todo si os gustan los amaneceres y atardeceres, la fotografía macro o cualquier situación que implique diafragmas cerrados, poco ruido y velocidades lentas.
  • Unas fotografías más lentas y encuadres más meditados. Este pro puede parecer un contra, pero con los años me he dado cuenta que, trabajando con el trípode, aumento el tiempo antes de disparar una fotografía. Hay que ajustar horizonte, altura, ángulo y esto lleva su tiempo cuando la cámara está en el trípode. Eso sí, no hay que ser perezosos.
  • Para usar el temporizador en fotografías de grupos o autoretratos y también para time lapses.
  • Para disparar sin vibraciones, tanto en video como en fotografía con teleobjetivos largos. No olvidéis desactivar el estabilizador del objetivo.

Ahora toca hablar de los contras. Aunque se puede resumir en peso y tamaño, añadimos otro equipamiento a la bolsa que es un engorro cuando viajamos y no te cuento en el control de seguridad de un aeropuerto. El peso es un inconveniente si caminamos mucho con él y el tamaño también, cuando nos movemos en espacios reducidos. En resumen, el trípode es un coñazo. Muy claro tenemos que tener las ventajas y no desanimarnos en las primeras salidas con el trípode, para no acabar pensando que ha sido una mala compra.

Opciones que tenemos al elegir un trípode


tipos de rotulas

Veamos que opciones tenemos al elegir un trípode y de qué manera el mercado nos permite configurar distintas opciones en cada una de las partes de trípode: rótula, columna, patas y pies.

Rótula o cabeza. A priori puede ser la parte más importante, ya que tiene que sujetar y bloquear la cámara, incluso en ángulos de 90 grados. Tenemos rótulas de bola, de tres ejes, de dos ejes y joystick. Yo las he tenido todas y me quedo con las rótulas de bola porque son las que más precisión me dan a la hora de fijar la cámara, sin tener que forzar la rosca de fijación y sin ese movimiento que se suele producir, una vez ya fijado, en algunas rótulas de ejes. A la hora de seleccionar la rótula tenéis que fijaros cuál es el peso máximo que soporta y que éste sea el doble del peso vuestro cuerpo de cámara y objetivo más pesado. Por qué digo el doble, pues para que la rótula no vaya forzada y para prevenir futuras incorporaciones de objetivos más pesados o cambios de cuerpo de cámara. Una buena rótula dura mucho. Si somos previsores, no tendremos que cambiarlas por cuestión del peso soportado.

sujeccion

También es importante la sujeción del cuerpo de cámara a la rótula. Los podéis encontrar de tipo clip, que encajan sobre la rótula y se liberan con una palanca. Suelen ser engorrosos y muchas veces el sistema es muy aparatoso. Los de tipo Arca o rápidos, ya que se deslizan como un rail, suelen ser más discretos y cómodos de llevar siempre cogidos a la cámara. Si tienes una rótula con sujeción de clip, puedes tener la opción de sustituirla por una tipo Arca. El fabricante Kirk vende algunas que encajan en las rótulas de bola más populares e, incluso, una para acoplar a las rótulas de clip de ejes o joystick.

Mención especial quiero hacer a las rótulas de joystick. Por el atractivo que tienen y por su rápidez de uso puede ser una opción que nos planteemos o nos planteen en la tienda, pero mi relación con ellas no ha sido muy larga, ya que se resienten con equipos pesados. Aunque tengo que decir que me han sido muy prácticas en sesiones de retratos con trípode en las que busco conseguir el encuadre continuamente.

columna central

La columna central. En algunos trípodes podemos optar por tener o no tener columna central, en muchos otros es una opción que ya viene de fábrica. Para saber si es una buena opción, lo mejor es explicar los pros y los contras de la columna central. Los contras son que si subimos la columna central, perdemos estabilidad y es más fácil que la foto salga movida, incluso usando trípode. La columna central también impide poder poner el trípode a ras de suelo, aunque algunas se pueden girar o cambiar a una posición horizontal con resultados incomodos o poco estables. La ventaja de la columna central está en poder llegar un poco más alto pese a la inestabilidad. Sobre todo cuando trabajo en el estudio, me gusta poder mover unos centímetros arriba o abajo la cámara sin tener que tocar las patas.

Las patas del trípode, una vez solucionado el tema de la rótula, han sido mi obsesión durante bastante tiempo. Podemos encontrar las ligeras de carbono, ideales para naturaleza y para los que viajan, las de aluminio o hierro, muy pesadas, y las patas de plástico o ABS, que suelen ir sujetas a la columna central. En las patas podemos reducir mucho el peso final del trípode, por lo que las de carbono son la mejor elección, sobre todo ahora que muchos fabricantes Made in China han introducido esta opción en su catálogo, haciéndolas más asequibles. Pero lo importante es el diámetro de la pata, cuanto mayor es el diámetro más estable y robusto.

cierres patas tripode

El tipo de cierre es otra de las decisiones que tenemos que tomar. Tenemos los tipo clip o los de rosca. Trás muchos años teniendo sólo trípodes de clip y pensando que sería mejor tener uno de rosca, llegó el momento de tener el de rosca. Después de un año de uso de cierres de rosca en mi trípode de naturaleza, tampoco pienso que haya ganado tanto. De hecho, por sacarle una pega a los trípodes de rosca, pensad que hay veces que no sabes si esta abierto o cerrado con el riesgo que ésto supone.

El número de secciones y la altura. Los trípodes demasiado altos, de dos metros en adelante, son bastante incómodos, por tener mayor tamaño plegados y por necesitar una escalera para mirar por la cámara. Para calcular la altura total del trípode, tenéis que sumar la altura máxima de las patas más la rótula, más la cámara. Si tenéis que elegir entre dos tipos de patas de igual altura, pero una tiene más número de secciones, mejor elegir siempre la de menos número de secciones. También recordad que siempre hay que empezar a desplegar el trípode por las secciones superiores.

pies

Los pies del trípode son algo en lo que no solemos fijarnos, pero tienen su importancia. Tenemos los de goma y los de tipo clavo, usados en exteriores dónde es importante que el trípode no patine. Pero también tenemos los mixtos, goma y clavo al mismo tiempo, en los que se puede desenroscar la goma y aparece el clavo. Para mí, éstos son los mejores, pero ojo a no marcar el suelo en interiores si dejáis el clavo sacado.

De compras y lista de deseos


marcas de tripodes

Si estás en el punto de comprarte tu primer trípode, tienes que tener presente lo siguiente para no gastar demasiado o quedarte corto y que la inversión no haya sido rentable.

Si usas una cámara pequeña o sin espejo, puede bastarte un trípode de alrededor de 150 euros. Aguantará el peso de tu cámara sin problemas y los cierres serán lo suficientemente buenos para aguantar bastantes años. Eso sí, no los fuerces. Intenta que sea un trípode en que las patas no vayan sujetas a la columna central. Cuesta encontrarlos por este precio, pero algún Benro o Vanguard encontrarás, por citar dos marcas que he probado.

Si ya tienes claro que lo tuyo es la fotografía y tienes la necesidad de usar habitualmente el trípode, te recomiendo que tu presupuesto sea de 500 euros, una buena rótula de bola, con anclaje rápido tipo Arca y patas de carbono. Si sólo llegas a los 300 euros, yo invertiría en la rotula y buscaría unas patas más económicas.

Si ya te has hecho mayor en esto de la fotografía, puedes mirar en mi lista de deseos y llegar fácilmente a los 1.000 euros pensando en marcas como Gitzo, Feisol o Really Right Stuff.

En el caso de los trípodes, desaconsejo bastante el mercado de segunda mano, salvo que puedas probar antes que todos los cierres funcionan bien o que sea tan barato como para pensar que no pierdes mucho si no está del todo en buenas condiciones.

En XatakaFoto | Algunas razones por las que usar un trípode, Ojo dónde plantas tu trípode: Todo lo que necesitas saber para que no te multen al fotografiar por la calle

Fotografías | José Juan Gonzálvez

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