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Emular pinturas para el desarrollo de nuestro estilo fotográfico
Opinión

Emular pinturas para el desarrollo de nuestro estilo fotográfico

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En los comienzos de la fotografía, el poder copiar la realidad mediante una exposición llevó a discusiones entre la comunidad artística sobre lo que la fotografía aportaba al arte. Discusión que fue sellada a comienzos de 1900 cuando se exhibieron las primeras fotografías en galerías de arte. Sin embargo, la fotografía siempre tuvo inspiración en una de sus artes madres, la pintura. El estudio y la emulación de este arte a través de la fotografía es una práctica que nos ayuda a los fotógrafos a mejorar nuestro estilo y nuestra técnica.

Luz y forma

Es muy probable que varios de nosotros tuvimos que acercarnos a emular trabajos de pintores clásicos como Caravaggio, Velázquez o Rembrandt durante nuestras épocas de estudiantes. Parte de estos ejercicios busca entender cómo iluminar una escena, en ocasiones entendiendo que en la pintura se puede dar la libertad de tener fuentes inexistentes que parecen naturales a la escena por el manejo de dirección y calidad de luz sobre un personaje.

Esta es la primera lección valiosa que conseguimos al emular otras artes. Aprendemos a comprender mejor nuestras fuentes, nuestros accesorios, el valor de un rebote positivo o negativo. Nuestra profesión se trata sobre la luz y es importante dominarla. Un gran ejemplo de este hermoso trabajo es el del fotógrafo Richard Tuschman y sus emulaciones de cuadros de Edward Hopper.

A su vez, la pintura nos impone más retos: Colores, texturas, figuras y formas. Es aquí cuando lo más interesante de estos ejercicios llega ante nosotros: experimentar con la puesta en escena.

Si no contamos con vestuarios clásicos siempre habrá formas de conseguir materiales inusuales que se acerquen a la textura, que cuenten con colores similares y, si la creatividad y las manualidades van de la mano, podemos buscar ir hacia algún tipo de trabajo como el de Suzanne Jongmans.

Está claro que no todos debemos realizar emulaciones que definen nuestro trabajo a futuro. Pero este tipo de exploraciones de puesta nos enseñan sobre las propiedades de los distintos materiales, de su interacción con las luces que ponemos, cómo se complementan los colores, la composición e incluso el casting.

Incluso, estos trabajos pueden convertirse en pequeñas obsesiones. Series que tienen un significado más allá de la exploración pictórica. Tal como fue el caso para Hendrik Kerstens.

Su serie ‘Paula’ viene tras renunciar a su trabajo, buscar su identidad de la fotografía y el fotografiar a su hija durante más de quince años. Un acercamiento pictorico que tiene una gran inspiración de composición en las obras de Vermeer, pero cuyo transfondo es el de su relación con su hija, a pesar de capturas que por el contrario reflejan lejanía y voyerismo.

Explorar el mundo pictórico es de gran valor para nuestro desarrollo fotográfico. Tal vez no hay que quedarse solo en la pintura clásica. El cómic, la ilustración, la animación y otros artes están a la mano para ser emulados a través del objetivo.

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