Cómo conseguir una fotografía fine art en blanco y negro

Cómo conseguir una fotografía fine art en blanco y negro

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Cómo conseguir una fotografía fine art en blanco y negro

La fotografía fine art en blanco y negro está de moda. Solo hace falta darse una vuelta por las redes para encontrar fotografías con esta estética. La idea es conseguir un disparo con unas características determinadas y luego procesarlo por zonas para conseguir una interpretación de la realidad. La intención es jugar con las luces y las sombras, con la luminosidad del archivo hasta llegar a la imagen final. Este será el primer artículo de la serie dedicada al fine art en blanco y negro.

La fotografía fine art se puede traducir como fotografía de bellas artes, un tipo de imagen que depende totalmente del revelado fotográfico y en este caso, de la luminosidad. La fotografía como espejo de la realidad no tiene ningún sentido aquí. Cualquier parecido con lo que vimos es poco menos que una ilusión.

Pero es una forma de hacer fotografía que llama cada vez más la atención. Es un delirio técnico, por la cantidad de tiempo que exige. El resultado de esta técnica, de esta forma de ver, es muy llamativo. Y depende de nosotros el grado de irrealidad que consigamos o busquemos.

Fine Art B&W Peñas Blancas @ferfoto.es

Como siempre en estas series que presentamos, vamos a ir de menos a más. Conoceremos su orígenes, buscaremos sus referentes actuales y explicaremos un método para conseguir de la forma más sencilla los mejores resultados. Pero no todas las fotografías de nuestro archivo sirven para el fine art.

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Los orígenes del fine art

La fotografía fine art en blanco y negro es la interpretación de la realidad a partir del uso de la técnica. Para muchos puede parecer excesivo y para otros es simplemente una forma de ver. El antecedente más claro es la fotografía pictorialista de mediados del siglo XIX y principios del XX (aunque es España aguantó hasta bien entrados los años 60).

La fotografía pictorialista se sostiene con la técnica, sin la cual carece de sentido. Cualquiera de los autores de esta corriente invertían más tiempo en el revelado de la imagen que en la planificación. Y sus obras eran únicas. Ahí tenemos a Henry Peach Robinson que creaba fotografías a través del collage de varios disparos; Ortiz Echagüe, Oscar Gustave Rejlander que destacaban por el impresionante despliegue técnico antes que por la temática, manida y copiada del prerrafaelismo pictórico.

Como comentamos en un artículo dedicado al pictorialismo, Peter Henry Emerson, uno de los popes del pictorialismo escribió:

Las fotografías de calidad artística tienen individualidad, al igual que otras obras de arte, y podríamos hacer apuestas sobre la identidad del autor de cada una de las pocas fotografías que se envían a nuestras exposiciones. Lógicamente el artesano común no tiene individualidad, como tampoco la tiene el reproductor de dibujos arquitectónicos o mecánicos. Pero donde un artista use la fotografía para interpretar la naturaleza, su trabajo siempre tendrá individualidad, y la fuerza de esta individualidad variará, como es lógico, en proporción a su habilidad.

La fotografía fine art en la actualidad

En los últimos tiempos se ha puesto de moda la fotografía fine art en blanco y negro de temática arquitectónica. También podemos encontrar fotografía de naturaleza. Lo que prima en esta resurrección de la fotografía de bellas artes es el uso de la luz. Todo se sostiene con luces imposibles que parecen más cercanas a un cuadro tenebrista de Caravaggio que de lo que podemos ver un día por la calle.

En la actualidad podemos hablar de Michael Kenna como uno de los ejemplos más claros de la fotografía fine art. Su trabajo con cámaras de formato medio es más realista aunque se basa en largas exposiciones y composiciones minimalistas.

Fine Art B&W Madrid @ferfoto.es

Pero los referentes más importantes son Joel Tjintjelaar y Julia Anna Gospodarou. Sus fotografías arquitectónicas en blanco y negro son fuente de inspiración continua para todos los que miran quieren imágenes con cielos negros, nubes borrosas y luces imposibles.

Esa imagen del skyline de una ciudad, la del puente blanco contra el río, la del embarcadero al infinito, la de los rascacielos picados... las han hecho ellos primero. Solo hace falta darse una vuelta por su página para descubrirlo.

Su libro de más de 400 páginas y sus vídeos lentos y sosegados son la referencia de todos los artículos que veréis por las redes. Podría decirse que son unos de los fotógrafos más influyentes de la actualidad. Yo he leído su libro 'From Basics To Fine Art' y he visto sus vídeos una y otra vez intentando descubrir sus secretos.

Fine Art B&W El Retiro @ferfoto.es

Y al final he decidido crear, a partir de sus propuestas, un método más sencillo y realista para crear fotografía fine art. De hecho, mi flujo de trabajo de blanco y negro está inspirado en ellos. Intento que sea más natural y creíble. Pero aquí vamos a llegar hasta el final.

Fine Art B&W Fotografía de partida

Y lo primero que vamos a buscar es una fotografía que nos permita conseguir una imagen fine art. Seguro que dentro de vuestro archivo tenéis esa imagen anodina de un día recorriendo la ciudad. Un disparo en el que las líneas sean muy sencillas y se adivinen luces y sombras más o menos separadas.

En el próximo artículo empezaremos a revelar nuestras fotografías para llegar a un trabajo fine art. En mi caso apuesto por la de la estación de Atocha. No hay nada que destaque en ella, pero seguro que os llamará la atención el resultado final. Nos vemos en el siguiente artículo.

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